Pensamientos sueltos

noviembre 28, 2007

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 “Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida”. Curzio Malaparte, escritor italiano
 
 No me siento más viejo con el transcurso del tiempo. Cuando me miro en el espejo cada mañana me doy cuenta de que los años no han pasado por mí: ¡se me han quedado pegados en la cara!

Venimos a este mundo no sabiendo nada. Sin embargo al llegar a la adolescencia pensamos que lo sabemos todo. A menudo es necesario que transcurran veinte o treinta años antes de que comprendamos lo poco que realmente sabemos.

La corrección política es una enfermedad paralizante que impide que el hombre tenga el valor de decir lo que realmente piensa.

¿Quién dice que los seres humanos no tenemos control del tiempo? ¡Cada vez que lavo mi automóvil o estreno un par de zapados llueve!

Nada es gratuito en esta vida, ni siquiera la libertad que disfrutamos, pues les ha costado mucho y a menudo todo a aquellos que han luchado para conseguirla y preservarla.

Las personas verdaderamente importantes en nuestra vida son las que nos felicitan el día de nuestro cumpleaños. Las demás, importan poco. ¿Quién te felicitó el día de tu cumpleaños?

La gratitud es como las flores: adorna los jardines desolados y grises de nuestra existencia con color, fragancia y alegría, y hasta convierte las penas más grandes en esperanza y victoria.

La ignorancia es atrevida, pues el que la padece confunde la astucia con la sabiduría y la temeridad con el valor.

El mal aliento es como la infidelidad matrimonial: la persona afectada casi siempre es la última que se entera.

Alguien ha dicho que la música no se piensa, se siente. No obstante estimo que mucha de la que se considera música en la actualidad, si se pensara un poco, jamás se consideraría música.  

La resignación no es una virtud sino un defecto. Resignarse es someterse involuntariamente (estoy sentado por fuera, pero parado por dentro); es debilidad y falsa humildad, que es siempre hipocresía. 

Siempre he oído decir que en los asuntos del corazón nadie manda. No obstante, cada vez que he visto a un hombre perdidamente enamorado quien ha mandado invariablemente ha sido la mujer.

Mi abuelita solía decir que la vejez tiene cara de perro. Yo digo que debemos tener cuidado, porque, como dijera Albert Schweitzer, el rostro que tenemos a los sesenta es el que merecemos.

La Biblia no es un libro científico, no obstante cada vez que trata sobre cualquier asunto relacionado con la ciencia, lo hace con exactitud inequívoca. Alguien ha dicho, con toda la razón, que a la Biblia, al igual que a los leones, no hace falta defenderla: sólo basta con abrirles la jaula.

El efecto negativo o positivo que puede tener la humanidad con respecto al calentamiento global es el mismo que tendrían los habitantes de la Florida si todos decidieran bajar la temperatura en la calle, en agosto al medio día, abriendo puertas y ventanas con el aire acondicionado encendido.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor


Los falsos profetas de la ideología ambientalista

noviembre 26, 2007

 

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El ex vicepresidente estadounidense, Al Gore, ganó un Óscar por su documental titulado Una verdad incómoda, y hace poco fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz 2007, compartido con el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU. Según el comité de premiación se “les entregó el galardón en reconocimiento a las acciones que han realizado para fomentar y difundir el conocimiento sobre la incidencia de las actividades humanas en el cambio climático, gestiones que han colocado las bases para enfrentarlo”. No pocos de sus seguidores lo consideran como un profeta    moderno, por su campaña contra el llamado calentamiento global provocado por el hombre y sus predicciones sobre las consecuencias catastróficas del mismo si no se detiene a tiempo.

No obstante, nos preguntamos si no estamos realmente frente a otro falso profeta más, ante un alarmista político, cuyas predicciones cataclísmicas jamás se cumplirán, como no se cumplieron las de sus antecesores del movimiento ambientalista moderno.

El ambientalismo práctico, basado en la realidad, es aquel que casi toda persona sensata aprueba y apoya, a saber: la administración sabia de los recursos naturales, la disminución de la contaminación del aire y las aguas, la protección de bosques y selvas y la conservación del reino animal. El ambientalismo político, no obstante, es una ideología supuestamente basada en la ciencia, con una agenda abarcante concebida para transformar radicalmente la forma en que vivimos.

Fantásticas predicciones que nunca se cumplieron

En el caso de la ideología política ambientalista, como ocurre con todas las ideologías políticas, las predicciones de sus ecoprofetas e ideólogos tocantes al futuro de nuestro planeta y de la humanidad, nunca se han hecho realidad. Los fundadores del movimiento ambientalista lanzaron a diestro y siniestro predicciones que nunca se cumplieron. Los tres libros “canónicos” que impulsaron el establecimiento del movimiento ambientalista moderno son: Silent Spring (La primavera silenciosa), escrito por Rachel Carson en 1962, The Population Bomb (La bomba demográfica), escrito en 1968 por Paul R. Ehrlich, biólogo de la Universidad de Stanford, y The Limits to Growth (Los límites del crecimiento), un informe encargado al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para el Club de Roma, cuya primera edición vio la luz en 1972.

Rachel Carson predijo, con una falta absoluta de fundamentos científicos, que los productos químicos sintéticos modernos, en particular los pesticidas, causarían epidemias y cáncer, y que destruirían enormes cantidades de animales. Este libro constituyó el primer peldaño de una campaña a gran escala concentrada en la prohibición del DDT. Sus fantásticas predicciones, sin embargo, nunca se cumplieron. Ocurrió todo lo contrario, pues la prohibición y no el uso del pesticida DDT, impulsada por la falsa ciencia y la nociva ideología del mencionado libro de Rachel Carson, ha tenido consecuencias catastróficas en muchos países, a pesar de que no existe ningún estudio científico que demuestre concluyentemente que el DDT es perjudicial para el ser humano, y que la propia EPA (Agencia de Protección del Ambiente) en los EE.UU. expresara textualmente que “El DDT no es cancerígeno, mutagénico o teratogénico para el ser humano, y estos usos del DDT no tienen efectos deletéreos sobre peces, pájaros, vida silvestre u organismos estuarianos”.

Después de la introducción del DDT en Sri Lanka, los casos de malaria, de tres millones en 1946, descendieron a sólo 29 en 1964. Ese mismo año se prohibió el uso del DDT en Sri Lanka, y en un corto período de 5 años, los casos de malaria ascendieron hasta medio millón. Y este es sólo uno de los numerosos y lamentables ejemplos de las perniciosas doctrinas de los ideólogos ambientalistas llevadas a la práctica.

En el folleto The Population Bomb, donde entre otras cosas se pone de manifiesto la política antinatalista del autor, Paul Ehrlich predijo que “la batalla para alimentar a la humanidad ha terminado. En los años 70 el mundo padecerá hambres: cientos de millones de personas morirán de hambre, no importa cuantos programas para evitarlo se pongan en marcha en el presente”. Sus predicciones simplistas jamás se hicieron realidad. Y siempre se equivocarán, porque estos ideólogos ambientalistas y ecoprofetas modernos, con creencias maltusianas, invariablemente han subestimado la capacidad innovadora del ser humano y su habilidad para adaptarse a las circunstancias.

El informe titulado The Limits to Growth, incluía la doctrina del agotamiento inminente de los recursos naturales a la luz de la creciente población mundial y el aumento de la contaminación ambiental. Los vaticinios de este informe tampoco se han cumplido, a pesar de que se han realizado dos revisiones del texto original, la última de las cuales se publicó en 2004.  La actual superabundancia de recursos naturales es prueba de que el recurso más valioso con que cuenta la humanidad es el intelecto, pues gracias al ingenio del hombre, siempre se descubren nuevos recursos. Por ejemplo, gracias a la tecnología satelital, a la Internet y a los cables de fibra óptica, utilizados hoy para la transmisión de información, cada día se hace menos necesario el uso de cables de cobre.

El alarmismo de Pollito Pito

La ideología ambientalista, como toda ideología, consta de dos partes: el diagnóstico y el remedio. El diagnóstico en base a los problemas que encara la humanidad es que las sociedades modernas están destruyendo el planeta Tierra y poniendo en peligro a la humanidad. El remedio que los ambientalistas proponen, como mencionamos con anterioridad, es una serie de políticas abarcantes que cambiarían radicalmente la forma de vida del ser humano. “Es necesario que convirtamos el rescate del medio ambiente en el principio organizador central de la civilización”, declara Al Gore en su libro titulado Earth in the Balance (La tierra en la balanza).

Sin embargo, el alarmismo de este Pollito Pito moderno, cuya proverbial “ciruela” es la creciente concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, emitido por la combustión de hidrocarburos, cada día tiene menos apoyo científico, pues cada vez más los estudios científicos serios, y por tanto imparciales, apuntan hacia una causa del actual calentamiento  global ajena al ser humano. No obstante, el mensaje político del ambientalismo moderno sigue siendo: “Hagan lo que decimos o el cielo se va a caer y el mundo se va a acabar”

De lo que abunda en el corazón habla la boca

Los ambientalistas, no obstante lo dicho, son dogmáticos en la creencia de los pronunciamientos extremistas propagados por los ecoprofetas y seudo intelectuales del movimiento, a pesar de que estos pronunciamientos jamás se han hecho realidad. Los fieles de la religión ambientalista aceptan las enseñanzas de        sus sumos sacerdotes y profetas, sin importar lo hiperbólicas y antihumanas que puedan ser las mismas. A continuación citamos varias de las declaraciones descabelladas de los ambientalistas:

 1.  “Los seres humanos, como especie, no tienen más valor que las babosas”, afirma John Davis, editor de la revista Earth First!.

 2.  “Alimentar a un niño que está muriendo de hambre es agravar el problema demográfico mundial”, declara Lamont Cole, profesor de la Universidad de Yale.

 3.  “La única esperanza para el mundo es cerciorarse de que no existan otros Estados Unidos de América”, dice Michael Oppenheimer, jefe científico de la Fundación para la Defensa Ambiental. “No podemos permitir que otros países lleguen a tener la misma cantidad de automóviles y la industrialización de EE.UU. Tenemos que detener el crecimiento de estos países tercermundistas”, agrega Oppenheimer.

 4. Stephen Schneider, colega de Paul Ehrlich en la Universidad de Stanford, es otro lamentable ejemplo de cómo el movimiento ambientalista siempre está dispuesto a traicionar la ciencia verdadera en favor de su causa: “Es necesario presentar escenarios aterradores, hacer afirmaciones simplificadas y dramáticas, y mencionar lo menos posible cualquier duda que podamos tener”. Para ellos, la promoción de la mentira es un medio justificado, mientras que tales mentiras promuevan las causas que ellos consideran correctas.

En la actualidad, las profecías falsas y el alarmismo giran en torno al cambio climático. El tiempo será el juez final, y sospechamos que los alarmistas del movimiento ambientalista actual, como el ecoprofeta Al Gore, que proponen las doctrinas falsas del calentamiento global provocado por el hombre, como ha ocurrido con los falsos profetas que lo han precedido, se equivocarán en sus infundadas predicciones y las supuestas consecuencias desastrosas de hacer caso omiso a las mismas. A fin de cuentas, si hay una verdad que invariablemente la misma historia de este movimiento político nos ha enseñado, es que sus falsos profetas nunca han tenido la razón.

 Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

 

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.

 

 


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Blenko: colorida historia de un gigante del vidrio

noviembre 23, 2007

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El creciente interés en lo moderno, particularmente en todo lo referente a las décadas de los 50  y los 60 en EE.UU, ha desatado un interés particular por la producción de vidrio soplado de este período de Blenko Glass Company.  

Blenko Glass Company es uno de los pocos fabricantes de vidrio soplado que quedan en EE.UU. La empresa fue establecida por un inmigrante inglés llamado William J. Blenko en 1921, en el pequeño pueblo de Milton, West Virginia. Al principio la compañía fabricaba láminas de vidrio teñido para ventanas. La empresa, no obstante, llegó a conocerse por su producción de vajillas y artículos de vidrio para el hogar, llegando a producir cientos de diseños originales y atractivos, en una amplísima gama de vívidos colores. 

El creciente interés en lo moderno, particularmente en todo lo referente a las décadas de los 50  y los 60 en EE.UU, ha desatado un interés particular por la producción de vidrio soplado de este período de Blenko Glass Company. 

Al finalizar la segunda guerra mundial, después que la gente podía nuevamente ocuparse del placer estético, Blenko tomó quizás la decisión más importante de su historia, cuando William Blenko, hijo del fundador, ahora al frente de la empresa, contrató al  primer director de diseño a tiempo completo que tuvo la empresa. Winslow Anderson, ceramista graduado de Alfred University en 1946 en Nueva York, se encargó de todos los diseños de las líneas de artículos de vidrio soplado hasta el 1953. Como ceramista, Winslow Anderson no tenía experiencia alguna en el diseño de piezas de vidrio soplado. Sin embargo, bajo su dirección y con la confianza que William Blenko tenía en él, los diseños para los catálogos de Blenko Glass adquirieron cualidades más experimentales, esculturales y artísticas. Sus diseños marcaron la pauta para los diseñadores siguientes. Anderson recibió varios premios de diseño “Good Design”, del Museo de Arte Moderno, en la ciudad de Nueva York.

Con la partida de Winslow Anderson, Blenko contrató a su segundo director de diseño. Wayne Husted, recién graduado como ceramista, también de Alfred University, fue el sucesor de Anderson. Al igual que éste, Husted carecía de experiencia para el diseño de piezas de vidrio soplado. Husted fue director de diseño de Blenko Glass desde abril de 1952 hasta enero de 1963. Con la llegada de Husted, los diseños de las piezas de vidrio soplado se tornaron aún más extraordinarios, radicales, esculturales, artísticos y menos funcionales.  A Husted se le conoce principalmente por sus enormes botellas y jarrones de tamaños esculturales. Sus monumentales y pesadas obras de arte en vidrio, muchas de las cuales Husted mismo denominaba como “arquitectónicas”, llegan a alcanzar hasta un metro de altura, y constituyen, tanto para historiadores como para coleccionistas, sus obras distintivas. 

Las fantásticas y esculturales creaciones de vidrio soplado de intenso colorido, diseñadas por Husted durante toda una década, se han convertido en iconos modernistas y en símbolos de una era en EE.UU. Wayne. Husted, quizás como ningún otro director de diseño en la historia de la compañía, le aseguró a Blenko un sitio en la historia del vidrio. Sus diseños figuran entre los más codiciados por los coleccionistas, junto con los de Joel Philip Myers, quien le sucedió como director de diseño. Después de su partida de Blenko, Husted diseñó obras de vidrio para Viking y Anchor Hocking, además de diseñar productos de metal, goma y plástico. 

En 1963 Joel Philip Myers tomó las riendas del diseño, hasta 1971. Myers, al igual que sus predecesores, se graduó de Alfred University y además estudió en Parsons School of Design, también en Nueva York.  No obstante, a diferencia de ellos, aprendió el arte de soplar vidrio. De modo que no sólo diseñaba, sino que además participaba en la creación física de sus obras. Myers fue uno de los pioneros del movimiento llamado Studio Glass en la década del 60. Durante su estadía en Blenko, Myers siguió hasta cierto punto los pasos de Husted y diseñó numerosas piezas esculturales de enormes proporciones. Sin embargo, a diferencia de los dos diseñadores anteriores, él fue un innovador en otros aspectos, como en la utilización de espirales de vidrio aplicados, el diseño de botellas con tapas de vidrio macizo y transparente, con diseños y colores interiores y botellas altas y muy delgadas, para mencionar sólo algunos ejemplos. Myers es uno de los diseñadores-artistas de vidrio soplado más prolíficos de todas las épocas, además de ser hoy por hoy uno de los artistas más reconocidos y figurar entre los que más exposiciones han tenido de su obra en todo el mundo. 

Después de la partida de Myers, Blenko continuó con la exitosa tradición, iniciada con Winslow Anderson, de contratar directores de diseño.  Muchos de los singulares diseños de Blenko forman parte de las colecciones permanentes de diversos museos en los EE.UU., como el Museo de Huntington, en West Virginia y el Corning Glass Museum. Durante los últimos ocho años se han publicado varios libros sobre Blenko Glass Company y se han televisado dos documentales acerca de la historia de la compañía y de los tres primeros directores de diseño de la época de oro de la empresa. Numerosas revistas y periódicos en EE.UU. han publicado artículos (incluso uno escrito por el autor de este artículo, publicado en la revista Casa & Estilo, y una entrevista al autor en El Nuevo Herald, sobre el arte del vidrio soplado y su colección) sobre la producción de vidrio soplado de Blenko de sus tres décadas más importantes. Durante la última década el número de coleccionistas ha aumento considerablemente. Blenko Glass Company, sin duda, se está asegurando el sitio que tan merecido tiene en la historia del arte moderno.    

Guido F. Castellanos  

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor     

Blenko Glass Company

Blenko Museum


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