El ferrocarril y la locomotora de vapor en Cuba

septiembre 1, 2009

 

 1530 Baldwin 1925 Low

Locomotora Baldwin 1530, configuración 2-6-0, fabricada en 1925 en Estados Unidos. Central José Smith Comas, antiguo Central Progreso, cerca de Cárdenas, Matanzas. Foto cortesía de Rob Dickinson. Todos los derechos reservados.

 

El ferrocarril cubano: el primero en Latinoamérica

El ferrocarril llegó a Cuba diez años antes que a España. La primera línea, entre La Habana y Bejucal, se inauguró en 1837. El ferrocarril cubano, el primero en Latinoamérica, fue también el primero del mundo consagrado al transporte de azúcar y melaza. La vía férrea llegaba hasta los mismos puertos de embarque. La máquina de vapor fue inventada por el inglés James Watts en 1775. Sin embargo, la locomotora de vapor se mantuvo en una etapa experimental hasta septiembre de 1825, en que se construyó la primera línea de ferrocarril, entre Stockton y Darlington, en Durham. Una de las locomotoras fabricadas por un inglés, George Stephenson, participó en una competencia realizada en 1829, organizada por la compañía ferroviaria Liverpool-Manchester. La locomotora de Stephenson, llamada “Rocket”, ganó la competencia y alcanzó una velocidad máxima de casi cincuenta kilómetros por hora.

Las primeras locomotoras de vapor en Cuba

Las primeras locomotoras de vapor que llegaron a Cuba provenían de Inglaterra. Fueron cuatro locomotoras Braithwaite, parecidas al modelo “Rocket” de Stephenson. El primer ferrocarril cubano fue inaugurado el 19 de noviembre de 1837, y el primer tren oficial partió hacia Bejucal a las ocho de la mañana del mismo día, convirtiendo a Cuba en el séptimo país del mundo en tener ferrocarril. Los pasajeros pagaban dos pesos y cuatro reales por el viaje entre La Habana y Bejucal en primera clase, un peso y dos reales en segunda clase, y cinco reales en tercera clase. El ferrocarril en Matanzas llegó primero a Cárdenas, donde la sección inicial, entre Cárdenas y Contreras, se inauguró el 25 de mayo de 1840, y el resto de la vía férrea, hasta Bembas, se completó en diciembre del mismo año.

Predominio de las locomotoras estadounidenses

Las locomotoras estadounidenses comenzaron a llegar a Cuba en 1838, enviadas por Baldwin, fabricante que con su primer pedido del extranjero se inicia en el mercado de exportación. Las máquinas de vapor estadounidenses, fabricadas por Baldwin Locomotive Works, ALCO, Vulcan Iron Works, Davenport y Rogers, como las que funcionaban en el Central Limones en mi pueblo natal  (Limonar, Matanzas) hasta su desmantelamiento en la década del 90,  predominaron en la industria azucarera  durante el siglo veinte. Un reducido número de locomotoras provenía de países europeos, marcas Henschel, Borsig y Orenstein & Koppel (O&K). La gran mayoría de las locomotoras han sido de configuraciones de 2-6-0 (2 ruedas guías delanteras y 6 ruedas motrices), 4-6-0 y 2-8-0, además de dos enormes 2-8-2. Las locomotoras fueron reenumeradas en la década del 70, partiendo de su fuerza nominal de tracción. Así se reenumeraron desde las más pequeñas (1100) hasta las de mayor tamaño y potencia (1900). La mayoría de los centrales son (o eran) de carrilera estándar (4’ 8-1/2”). No obstante, había centrales de carrilera estrecha, entre las que predominaba la de 2 pies 6 pulgadas de ancho. Algunas líneas eran de 3 pies de ancho  y otras, más estrechas, de 2 pies 3-3/4 pulgadas.

La fabricación de locomotoras de vapor concluyó a principios de la década del cincuenta, cuando las empresas ferroviarias estadounidenses dejaron de comprar locomotoras de vapor, reemplazándolas con locomotoras diesel-eléctricas. La línea que se inauguró en 1843 entre Regla y Guanabacoa fue una de las primeras de su clase, y 57 años más tarde (1900) se convirtió en el primer ferrocarril eléctrico de Cuba.

Destrucción de la industria azucarera y fin de la era del vapor en Cuba

En la década del sesenta dejaron de funcionar comercialmente las últimas locomotoras de vapor en Estados Unidos. Sin embargo, los 161 centrales azucareros en Cuba continuaron dependiendo del vapor para mover su maquinaria y para el transporte de la caña, hasta la eventual destrucción de la industria azucarera por el gobierno comunista imperante en la isla. En la actualidad, funcionan muy pocas fábricas de azúcar en toda Cuba. Existen más de quinientas locomotoras de vapor en la isla, de las cuales sólo unas pocas se mantienen en funcionamiento. Numerosas de las mismas se conservan en museos en La Habana y en algunos centrales clausurados, convertidos en museos. Varias locomotoras de vapor han sido restauradas y funcionan en la industria del turismo.

Guido F. Castellanos

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Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.


Concerning Socialized Healthcare in America

agosto 21, 2009

Obama Joker 

I was born and raised in Cuba, a country that, like all communist countries, had and still has government controlled healthcare. Many today still believe in the myth of the achievements of the Cuban Revolution, including the so called “free” healthcare. When government took over the Healthcare System, everything started to fall apart. Doctors and nurses started to leave the country (there’s very little incentive to study and practice medicine, when a taxi driver makes as much or more than a doctor. As a matter of fact, many doctors became full time or part time taxi drivers, that is why in Cuba we have the best educated taxi drivers in the world!), the quality of healthcare went on a steep downward spiral and for the past three decades Cubans in the island don’t even have access to the most basic over the counter medications, like an aspirin or an antihistamine, except for the ones that relatives and friends send them from America.

When a country has a single-payer system, like Canada, that nation has subscribed to the least effective way to achieve universal health insurance coverage. It’s a myth that Canadians enjoy universal healthcare coverage while receiving the same quality and quantity of medical goods and services as Americans today. Americans spend more on healthcare than Canadians do; however, they get faster access to more and better medical resources. Brett Skinner, in the Journal of the American Enterprise Institute, says: “Healthcare appears to cost less in Canada than in the United States partly because Canadian government health insurance does not cover many advanced medical treatments and technologies that are commonly available to Americans. If Canadians had access to the same quality and quantity of healthcare resources that Americans enjoy, Canada’s government health insurance monopoly would cost much more than it currently does.” Mr. Skinner ads: Our recent study comparing healthcare in the United States and Canada shows that the public-private U.S. system outperforms the Canadian system on almost all the key indicators of available healthcare resources. The United States even performs nearly as well as Canada in terms of providing “effective” health insurance coverage for its population.”

Our healthcare system is flawed, like any other human system, but the Canadian model of socialized medicine is far worse. Emulating an unsuccessful healthcare system is not only foolish but perilous. What we are witnessing today in America is a president and an administration with an agenda they want to push through no matter what the people have to say, even if the majority is against it. Townhall meetings all over America and all the latest polls reveal a general frustration and discontent on the part of the people because of the fact that many politicians (mostly ultra liberal democrats) don´t want to hear and don´t care about what voters have to say about healthcare. What I see today is not debate that involves, as someone told me,  “the exchange of honest information grounded in fact, in knowledge, in education, in research, in search of the greater good” on the part of the politicians. I see rude, patronizing and condescending political ideologues looking down and putting down honest voters just because they disagree with them vehemently on this issue.

Socialized healthcare, and for that matter “socialized anything”, is never the right answer to any problem facing a nation, particularly the United States of America. Socialism is an ideology and a pretty destructive one at that. I should know. I not only experienced it first hand for many years, but have also studied the subject thoroughly during the past four decades. And the fact that some form of it may be working in certain small European countries, with populations of only a few millions, doesn’t mean that we should follow suit. Our country is too large (not only in square miles but also in population), too rich, too diverse and too complex for our government to start experimenting with simplistic and failed formulas at this stage of the game. We didn’t become the greatest country on the face of the Earth by emulating failed regimes and implementing destructive ideologies. Government tentacles are already too long and intrusive in our lives in America. Mostly because of that, our economy is not the freest in the world (According to the Index of Economic Freedom of the Heritage Foundation/Wall Street Journal). The formula is simple and it works: the smaller the government and the less control it has the better for the people and for the country as a whole, and the freer we are. We already have too much control and intrusion from the government and it has only been detrimental to the wellbeing of our nation and to personal freedom. For example, if parents who value freedom and parental authority over their offspring, want to find out how free they are to make decisions concerning the education of their children, let them go to the public school and tell the administration that their children will no longer be coming to school. They will soon receive an unpleasant surprise from school authorities, and find out the hard way how deep the tentacles of the U.S. government penetrate into the citizen’s private life, gradually leaving less room for decisions that should be made only by parents, not government bureaucrats. I want the government controlling less, not more of the decisions concerning healthcare in my life. Always keep in mind that government is a terrible servant and a fearful master.

Concerning socialism, Winston Churchill said it best: “Socialism is a philosophy of failure, the creed of ignorance, and the gospel of envy, its inherent virtue is the equal sharing of misery.”  

 Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

 


Los osos polares en peligro de extinción y otras mentiras

marzo 12, 2009

oso-polar

 

 

 

¿Han visto los comerciales del Fondo Mundial para la Naturaleza sobre la trágica suerte de los osos polares debido a la destrucción de su hábitat por los efectos del calentamiento global producido por el hombre? Bien hechos, conmovedores, efectivos, ¿no es cierto?, sobre todo para recaudar fondos. Pero se trata de una mentira garrafal, de un fraude publicitario (Ver video: Polar Bears WWF).

 

El Fondo Mundial para la Naturaleza es la organización conservacionista más grande del mundo y posiblemente la que dispone de más fondos. Estos comerciales, narrados por diferentes actores conocidos de Hollywood (Sharon Lawrence, Noah Wiley), son una eficaz herramienta para la propagación de su perniciosa ideología ambientalista y para la recaudación de fondos millonarios anualmente.

 

Contrario a lo que afirma el Fondo Mundial para la Naturaleza, que los osos polares están en peligro de extinción, sus poblaciones han aumentado considerablemente. Las estadísticas revelan que el número de osos polares en el mundo es de cuatro a cinco veces mayor de lo que era hace 50 años: de 5.000 ha ascendido a una cifra de cerca de 25.000. De hecho, los habitantes de estas zonas se han visto obligados a cazar osos polares para mantener controlado su crecimiento numérico. El Dr. Michell Taylor, biólogo canadiense, uno de los principales expertos del mundo sobre osos polares, afirma: “Hemos presenciado un aumento sin precedentes en la población de osos polares, y en los lugares donde ha habido una disminución ha sido por la caza, no debido al cambio climático”. El Dr. Taylor explica que “de 13 poblaciones de osos polares, 11 son estables y continúan creciendo” (U.S. Senate Committee on Environment and Public Works). En Canadá habitan dos terceras partes de los osos polares del mundo.

 

¿Por qué es tan importante sacar a la luz estas mentiras del Fondo Mundial para la Naturaleza? Porque el principal objetivo—aparte de la recaudación de fondos para su organización, lo cual es prácticamente imposible sin el alarmismo de su publicidad con el respaldo de la prensa liberal mundial— es detener la campaña de perforación para la extracción de hidrocarburos en Estados Unidos y maniatar a la potencia más grande del mundo con tratados absurdos y perjudiciales como el de Kioto, para combatir el cambio climático. Es decir, que el objetivo final es que los ideólogos ambientalistas controlen la economía estadounidense mediante el control de la producción de energía.
 

La verdad siempre sale a la luz, porque nunca faltan los valientes que salen a defenderla, sin importar lo que les toque afrontar en su defensa. En el presente estas verdades se están dando a conocer con asombrosa rapidez y claridad. El Fondo Mundial para la Naturaleza ha logrado incluir a los osos polares en la lista de especies amenazadas por la extinción (ESA), todo a base de mentiras y propaganda. El calentamiento global provocado por el hombre es un mito. Los osos polares no son una especie amenazada y mucho menos en peligro de extinción. La perforación para la extracción de hidrocarburos no constituye un peligro para el medio ambiente. No obstante lo dicho, el Fondo Mundial para la Naturaleza continúa propagando estas mentiras a lo descarado e infundiendo temor a la población con su irresponsable alarmismo, respaldados por la prensa liberal que les hace el juego en todo el mundo.

 

Es lamentable que la gente se deje engañar por la propaganda de una organización que para promover su agenda y recaudar fondos se vale continuamente de la mentira. ¿Hasta cuando vamos a observar pasivamente la militancia impune de estos ideólogos ambientalistas que dan prioridad a cualquier cosa, incluso a un oso polar, antes que al ser humano y persiguen el control y la destrucción de la economía de la nación más libre y próspera del planeta? ¿Cuánto más vamos a esperar para denunciar sus garrafales mentiras hasta que toda esta descarada e insidiosa propaganda ideológica sea conocida por todos, proscrita y llamada por su verdadero nombre: fraude?
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Guido F. Castellanos
  

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor


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