La verdad y la cosmovisión cristiana

marzo 2, 2009

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Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Juan 8:32).

Vivimos en un mundo postmoderno donde las verdades absolutas no tienen cabida en la vida de un creciente número de personas, incluso de una alarmante cantidad de aquellos que se denominan creyentes en Cristo. Esta peligrosa y lamentable tendencia sólo puede contrarrestarse con la clara exposición de la verdad, tanto desde nuestros púlpitos, como mediante revistas, periódicos, programas televisivos, sitios en la Internet y blogs como éste. Para esto es necesario un conocimiento profundo de la palabra de Dios, el valor para no dejarnos amedrentar por nada ni por nadie y la completa desvinculación de la corrección política, que no es más que una enfermedad paralizante que impide que tengamos el valor de decir lo que realmente creemos y pensamos.

¿Qué es la verdad?, preguntará alguien. La verdad, en términos sencillos, es lo que Dios dice acerca de cualquier asunto.  

El término “cosmovisión” puede parecernos abstracto o filosófico, no obstante la cosmovisión de una persona es sumamente práctica. El Diccionario de la Real Academia Española dice que la cosmovisión “es la manera de ver e interpretar el mundo”. El diccionario en línea WordReference.com la define como la “forma de concebir e interpretar al mundo propia de una persona o época”. De manera que el vocablo cosmovisión significa una orientación filosófica, una perspectiva de la vida, una forma de interpretar el mundo, o una integradora de la vida. Toda persona tiene una cosmovisión. Tal cosmovisión es sencillamente nuestra perspectiva de la realidad. Es el medio por el cual interpretamos las situaciones y circunstancias en nuestro entorno. Se trata de aquello que nos permite integrar todos los aspectos distintos de nuestra vida, fe y experiencia.

 La tarea principal en la vida es descubrir lo que es verdadero y vivir de acuerdo con esa verdad. Jesucristo afirma que él es el camino que todo ser humano debe seguir, la verdad que todo hombre debe creer y aceptar y la vida que toda persona debe recibir, y que nadie puede tener acceso a Dios el Padre sino a través de él (Juan 14:6). El hombre puede conocer la verdad por la revelación de Dios. La verdad de Dios se aplica a todo aspecto de la vida y del conocimiento científico.

La cosmovisión de una persona influye en toda su forma de pensar y en su manera de vivir, en todo aspecto de su vida, aunque la persona no sea consciente de este hecho.  El cristianismo auténtico no puede limitarse sólo a un aspecto de nuestra vida, a una simple práctica u observancia religiosa, o aun a una experiencia de salvación, aunque la salvación es el punto de partida, sin la cual todo lo demás es una imposibilidad.  Es esencial comprender que el auténtico cristianismo es una relación personal con Cristo y es a su vez un sistema total de vida que nos permite ver el mundo en que vivimos como realmente es, y nos enseña a vivir nuestra vida según los principios espirituales y morales establecidos por Dios.

Las locomotoras son máquinas fascinantes, sobre todo los de vapor. Emile Zola, novelista francés, solía decir que las locomotoras de vapor parecían tener alma.  Los trenes han sido diseñados y fabricados para rodar libremente sobre raíles de acero. Los trenes modernos se trasladan de ciudad a ciudad y de país en país, transportando pasajeros y mercancía, a velocidades extraordinarias. Sin embargo, esos trenes que se mueven con impresionante libertad y velocidad sobre los caminos de hierro, si se descarrilan, causan estragos formidables. El tren no puede moverse libremente sobre una calle asfaltada o por una autopista, como lo hace un automóvil. No fue creado para eso. Sólo cuando transita sobre los raíles es que el tren es verdaderamente libre. De igual manera, el ser humano fue creado por Dios para ser verdaderamente libre cuando conoce a Dios y vive de acuerdo a las enseñanzas de su Palabra. El hombre se mueve con auténtica libertad cuando su vida transita sobre “los raíles” de la verdad de Dios.

Lo que hacemos, decimos y callamos

Una cosmovisión, sea cristiana o no, se transmite tanto por ejemplo y palabra, como por lo que uno calla. Si en la escuela, por ejemplo, como en el caso de la enseñanza en la Cuba comunista durante 50 años, nunca se menciona que Dios es el creador del universo y el Señor de la historia, entonces se transmite una cosmovisión humanista secular y por lo tanto falsa. Esto es precisamente lo que ha ocurrido, no sólo en Cuba, sino en todos los países donde se ha instaurado el comunismo y el materialismo ateo, el humanismo secular, y es desafortunadamente lo que ha estado sucediendo con la enseñanza pública o gubernamental en Estados Unidos durante varias décadas.  En la Cuba marxista, desgobernada por los hermanos Castro, no se han producido muchos comunistas, pero sí millones de humanistas seculares, que fundamentalmente no creen en Dios, ni en la Biblia como verdad revelada por Él para guiar nuestra vida y conocer a Dios personalmente, ni en un mundo invisible hacia el cual nos dirigimos todos, tan real como el mundo visible en el que nos desenvolvemos, creamos en el mismo o no, ni en que la vida tiene un propósito, y que un día tendremos que rendir cuentas al Dios y Señor del universo, Juez de todos.

De manera que un concepto miope de la vida, una cosmovisión torcida o falsa de nuestra existencia y nuestro destino eterno, un mapa equivocado de la realidad, sólo se pueden corregir mediante el conocimiento de la Biblia, que es la Palabra de Dios, donde encontramos todas las verdades y principios fundamentales para vivir nuestra vida según el propósito para el que Dios la ha creado. Todo esto comienza con el reconocimiento de que necesitamos a Dios y que Él ha provisto un remedio para el problema del pecado en nuestra vida, a saber: su Hijo Jesucristo, quien fue enviado por el Padre a este mundo para que muriera en sacrificio por nuestros pecados. Cristo vino para ser nuestro substituto en la cruz, para morir en nuestro lugar, para pagar la deuda que teníamos con Dios y no podíamos costear por esfuerzo propio.

Cuando creemos esto y lo aceptamos de corazón, entonces principia una nueva vida: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Aquí comienza el cambio de nuestra perspectiva de la vida. En este punto se inicia la clara comprensión de la cosmovisión cristiana, y empezamos a ver la vida y el mundo que nos rodea tal y como Dios los ve. Entonces sabremos a ciencia cierta de dónde hemos venido, qué ha ido mal en el mundo, cuál es el remedio, y el propósito por el cual Dios nos ha puesto en esta tierra. No existe nada más importante que esto en la vida.  

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor  

 

 

 

 


La sociedad estadounidense y la rana en la olla

febrero 11, 2009

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El día que desaparezca la libertad religiosa del panorama estadounidense, acto seguido se desvanecerán las demás libertades de que disfrutamos.

 

La inmensa mayoría de los cubanos nacidos bajo el régimen comunista de Cuba no es comunista, sin embargo, lleva las huellas indelebles de una sociedad despojada de libertades, desintegrada, empobrecida espiritualmente y de una cultura destruida y agudamente vulgarizada. En la antigua Unión Soviética y en Cuba los regímenes comunistas pusieron en marcha un experimento a gran escala para crear un nuevo hombre y establecer una nueva sociedad. Este experimento estaba primordialmente impulsado por la supresión de libertades, la represión, el adoctrinamiento político y el lavado de cerebro en las escuelas, bajo el control absoluto del gobierno. Como era de esperarse, estos regímenes ateos concebían a la fe religiosa como un obstáculo peligroso para el exitoso desarrollo de su experimento, por lo que cerraron la mayoría de las iglesias y en la Unión Soviética asesinaron a más de cuarenta mil clérigos. El régimen comunista soviético, además, prohibió la instrucción religiosa en las escuelas. En Cuba, intervinieron todos los centros de instrucción privada y los nacionalizaron, erradicando así por completo la instrucción religiosa privada en toda la isla.

 

Después del desplome del comunismo soviético en 1991, se difundió por el mundo la noticia de que los políticos del nuevo gobierno ruso lamentaban la falta de honestidad y caridad del pueblo, por lo que contrataron a organizaciones extranjeras para que vinieran al país a enseñar Los Diez Mandamientos y sus implicaciones para la vida cotidiana, en escuelas públicas repletas de analfabetos bíblicos.

 

Una sociedad libre y próspera como la de Estados Unidos, encara hoy en día un desafío formidable. A pesar de la libertad para disfrutar la vida a plenitud y las innumerables oportunidades que hasta la fecha ha brindado este país en todo aspecto, no pocos de los que llegamos como exiliados a esta gran nación, que nos recibió con brazos abiertos y nos proporcionó la oportunidad de comenzar una nueva vida, observamos con preocupación lo que ya hace años acontece en este país, a saber, que muchos de los cambios que se dieron en Rusia y en Cuba con la instauración de regímenes marxistas, están aconteciendo aquí, en la nación más libre del mundo, sin necesidad de que se establezca un régimen totalitario marxista o socialista.

 

Cuando en Estados Unidos, además de las asignaturas básicas, se impartían principios morales y se permitía la formación del carácter en el aula, se enseñaba el creacionismo bíblico, no se prohibía hablar de Dios y de Jesucristo y se permitía la lectura irrestricta de la Biblia, las escuelas públicas no eran sitios peligrosos, como en la actualidad. ¿Qué ocurrió? La influencia de John Dewey, quizá el educador más influyente del siglo veinte en Estados Unidos, logró erradicar de la educación pública estadounidense los últimos vestigios del mensaje cristiano y su propósito, y los reemplazó con la teoría de la evolución, el socialismo, la ciencia secular y la ausencia de valores absolutos. Dewey creía que la religión era fundamentalmente un intento de ajuste a las dificultades de la vida, y por tal motivo el ser humano debía librarse de las ideas y creencias anticuadas, como el cristianismo. La ciencia debe ser la guía para cualquier fe moderna, pues sólo ella abre la puerta que conduce al conocimiento confiable, explicaba Dewey. Él sabía que la enseñanza pública en todos los niveles era el campo de batalla para el derrocamiento definitivo del cristianismo y la libertad religiosa, porque el día que desaparezca la libertad religiosa del panorama estadounidense, acto seguido se desvanecerán las demás libertades de que disfrutamos. Que no quepa la menor duda que el cristianismo constituye el mayor impedimento para la dominación absoluta, no sólo de Estados Unidos sino del mundo entero, por parte del humanismo secular. La asistencia federal a la educación, que comenzó en alta escala en 1957, inició el control secularista de las escuelas públicas. Desde entonces, el dominio filosófico de las escuelas públicas (gubernamentales) ha pasado mayormente de las comunidades locales a manos del gobierno federal. Cal Thomas, conocido periodista estadounidense, en un artículo titulado Republicans Can Help Kids with Choice,  publicado en 1999 en el número del 21 de agosto del Colorado Spring Gazette, dijo que “la izquierda humanista sabe que la única forma de crear enormes cantidades de robots ideológicos y sociales, deseosos de continuar en sus fallidos pasos, es encarcelar a multitudes de niños en escuelas gubernamentales en donde se les obliga a aprender la ideología liberal y se les miente tocante al sexo, la historia y sobre muchos otros asuntos, a expensas de los contribuyentes”.

 

Si el sistema escolar público estadounidense es supuestamente el de un gobierno libre y democrático, ¿por qué entonces se prohíbe hablar de Dios y de Cristo en el aula, la lectura de la Biblia en clases, la oración pública, y la enseñanza del creacionismo bíblico, como en los países comunistas; y por otro lado, impera el revisionismo histórico, se enseñan la teoría de la evolución como hecho científico comprobado e indiscutible, el multiculturalismo y la corrección política; se condena la cultura occidental, la cual ha provisto la mayor parte del conocimiento, el progreso, la medicina, la tecnología, los alimentos, la calidad de vida y la libertar del mundo; se enseña el antiamericanismo, y se reparten condones a los estudiantes? ¿No se está pareciendo demasiado el actual sistema escolar público estadounidense, controlado por el gobierno federal, al que establecieron los comunistas en Rusia, y al que aún impera en la Cuba marxista? Y si algún padre osado, que realmente valore la libertad y la patria potestad sobre sus retoños desea comprobar el grado de libertad que disfrutan los padres para tomar decisiones respecto a la educación de sus hijos en este país, que se atreva a sacar a un hijo de la escuela pública y le comunique a la dirección que no lo enviará más a la escuela. No dude que pronto recibirá una desagradable sorpresa por parte de las autoridades docentes, y comprobará que los largos tentáculos del gobierno estadounidense cada día se adentran más en la vida privada del ciudadano y van dejando gradualmente menos espacio para las decisiones que debían corresponderles exclusivamente a las familias y no a los burócratas gubernamentales.

 

El socialismo ateo, hasta la fecha, no ha logrado entrar por la puerta frontal y manifiesta de la política estadounidense. Sin embargo, se ha estado colando paulatinamente y con paso firme durante décadas por la puerta solapada de la educación pública en todos los niveles. ¿Le estará ocurriendo a nuestra sociedad estadounidense lo que a la proverbial rana metida en la olla, que muere cocida por no haber percibido el gradual aumento de la temperatura del agua hasta el punto de ebullición?

 

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor


Abortion and the Value of Human Life

enero 28, 2009

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Abortion is morally wrong, it’s infanticide, it’s the ugly and fetid stain of our postmodern society, as was slavery for past generations of Americans; it’s our holocaust.

  

I know people (and I’m sure you do too) who are not “living happily ever after” because of handicaps, accidents, pain, etc. However, they are thankful to be alive. They know how precious life is.

This subject goes to the very meaning of human existence. Why are we here? What is the value of human life? The most troublesome cultural issues of our day- abortion, assisted suicide, euthanasia, genetic engineering- all turn on questions about what it means to be human, about the value of human life and how life should be protected.

However, if a person believes that life arouse from the primordial sea through a chance collision of chemicals, and that over billions of years of chance mutations, this biological accident gave rise to the first humans, then that person will believe that we are little more than grown-up germs. This, logically, leads to the conclusion that a person has no greater significance than a baboon.

It all comes down to the question of where life comes from. It determines what we believe about human identity, what we value, and what we believe is our reason for living. IT DETERMINES WHO LIVES AND WHO DIES.

Christians believe that God created humans beings in his own image. And because human life bears this divine stamp, life is sacred, a gift from the Creator. “Then God said, “Let Us make man in Our image, according to Our likeness; let them have dominion over the fish of the sea, over the birds of the air, and over the cattle, over all the earth and over every creeping thing that creeps on the earth” (Genesis 1:26).  He and he alone can set the boundaries of when we live and when we die.

If we believe that we have no more significance than a monkey or a dog, that life has little o no purpose, that this life is all there is and that we will not be accountable to God, then we can come to the conclusion that only the fittest, the pretty, the healthy and the desirable people should live, that we can eliminate the imperfect, the handicapped, the old, the weak and even the ugly. This materialistic and secular worldview is held today by those who believe and promote abortion (infanticide) for any reason, including, of course, the killing of children who will be born with handicaps.

 Do we have value because we are healthy, pretty and young, or because we are human beings, the crown of creation and God says that we are infinitely valuable because we bear his image: intellect, free will, eternal soul, etc.? Do we kill a child after an accident has left him handicapped? Of course not! Then why should we kill a child in the womb because he or she is unwanted, inconvenient or we know he or she will have intellectual limitations, physical limitations, or both?

 

Guido F. Castellanos

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A Couple of Facts About Abortion in America

  •  “A myth NARAL (National Association for Repeal of Abortion Laws and later renamed National Abortion and Reproductive Rights Action League) fed to the public through the media was that legalizing abortion would only mean that the abortions taking place illegally would then be done legally.  In fact, of course, abortion is now being used as a primary method of birth control in the U.S. and the annual number of abortions has increased by 1,500 since legalization.”   David Kupelian, The Marketing of Evil

Indeed, abortion is a very lucrative business in America today.

  • According to Kupelian’s book,  “Another myth fed to and believed by the public was that there were tens of thousands of women being maimed and killed from illegal abortions prior to legalization of abortion law. Not so. It was only a tiny fraction of what the abortion marketers claimed.”
  •  One abortion movement leader and propagandist said: “We aroused enough sympathy to sell our program of permissive abortion by fabricating the number of illegal abortions done annually in the U.S. The actual figure was approaching 100,000, but the figure we gave to the media repeatedly was 1 million. Repeating the lie often enough convinces the public. The number of women dying from illegal abortions was around 200-250 annually. The figure we constantly fed to the media was 10,000. These false figures took root in the consciousness of Americans, convincing many that we needed to crack the abortion law.”   David Kupelian, The Marketing of Evil
  •  Our nation has legalized infanticide and, as Kupelian says in his book, “ through a very well thought out and executed propaganda campaign gets more and more people to believe that killing an infant  is considered “every woman’s right”.

 Watch abortion video. Follow link below:

http://www.abortiontv.com/Movies/viewliveabortions.htm

 


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