Pensamientos sueltos

noviembre 28, 2007

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 “Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida”. Curzio Malaparte, escritor italiano
 
 No me siento más viejo con el transcurso del tiempo. Cuando me miro en el espejo cada mañana me doy cuenta de que los años no han pasado por mí: ¡se me han quedado pegados en la cara!

Venimos a este mundo no sabiendo nada. Sin embargo al llegar a la adolescencia pensamos que lo sabemos todo. A menudo es necesario que transcurran veinte o treinta años antes de que comprendamos lo poco que realmente sabemos.

La corrección política es una enfermedad paralizante que impide que el hombre tenga el valor de decir lo que realmente piensa.

¿Quién dice que los seres humanos no tenemos control del tiempo? ¡Cada vez que lavo mi automóvil o estreno un par de zapados llueve!

Nada es gratuito en esta vida, ni siquiera la libertad que disfrutamos, pues les ha costado mucho y a menudo todo a aquellos que han luchado para conseguirla y preservarla.

Las personas verdaderamente importantes en nuestra vida son las que nos felicitan el día de nuestro cumpleaños. Las demás, importan poco. ¿Quién te felicitó el día de tu cumpleaños?

La gratitud es como las flores: adorna los jardines desolados y grises de nuestra existencia con color, fragancia y alegría, y hasta convierte las penas más grandes en esperanza y victoria.

La ignorancia es atrevida, pues el que la padece confunde la astucia con la sabiduría y la temeridad con el valor.

El mal aliento es como la infidelidad matrimonial: la persona afectada casi siempre es la última que se entera.

Alguien ha dicho que la música no se piensa, se siente. No obstante estimo que mucha de la que se considera música en la actualidad, si se pensara un poco, jamás se consideraría música.  

La resignación no es una virtud sino un defecto. Resignarse es someterse involuntariamente (estoy sentado por fuera, pero parado por dentro); es debilidad y falsa humildad, que es siempre hipocresía. 

Siempre he oído decir que en los asuntos del corazón nadie manda. No obstante, cada vez que he visto a un hombre perdidamente enamorado quien ha mandado invariablemente ha sido la mujer.

Mi abuelita solía decir que la vejez tiene cara de perro. Yo digo que debemos tener cuidado, porque, como dijera Albert Schweitzer, el rostro que tenemos a los sesenta es el que merecemos.

La Biblia no es un libro científico, no obstante cada vez que trata sobre cualquier asunto relacionado con la ciencia, lo hace con exactitud inequívoca. Alguien ha dicho, con toda la razón, que a la Biblia, al igual que a los leones, no hace falta defenderla: sólo basta con abrirles la jaula.

El efecto negativo o positivo que puede tener la humanidad con respecto al calentamiento global es el mismo que tendrían los habitantes de la Florida si todos decidieran bajar la temperatura en la calle, en agosto al medio día, abriendo puertas y ventanas con el aire acondicionado encendido.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor


Los falsos profetas de la ideología ambientalista

noviembre 26, 2007

 

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El ex vicepresidente estadounidense, Al Gore, ganó un Óscar por su documental titulado Una verdad incómoda, y hace poco fue galardonado con el Premio Nóbel de la Paz 2007, compartido con el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU. Según el comité de premiación se “les entregó el galardón en reconocimiento a las acciones que han realizado para fomentar y difundir el conocimiento sobre la incidencia de las actividades humanas en el cambio climático, gestiones que han colocado las bases para enfrentarlo”. No pocos de sus seguidores lo consideran como un profeta    moderno, por su campaña contra el llamado calentamiento global provocado por el hombre y sus predicciones sobre las consecuencias catastróficas del mismo si no se detiene a tiempo.

No obstante, nos preguntamos si no estamos realmente frente a otro falso profeta más, ante un alarmista político, cuyas predicciones cataclísmicas jamás se cumplirán, como no se cumplieron las de sus antecesores del movimiento ambientalista moderno.

El ambientalismo práctico, basado en la realidad, es aquel que casi toda persona sensata aprueba y apoya, a saber: la administración sabia de los recursos naturales, la disminución de la contaminación del aire y las aguas, la protección de bosques y selvas y la conservación del reino animal. El ambientalismo político, no obstante, es una ideología supuestamente basada en la ciencia, con una agenda abarcante concebida para transformar radicalmente la forma en que vivimos.

Fantásticas predicciones que nunca se cumplieron

En el caso de la ideología política ambientalista, como ocurre con todas las ideologías políticas, las predicciones de sus ecoprofetas e ideólogos tocantes al futuro de nuestro planeta y de la humanidad, nunca se han hecho realidad. Los fundadores del movimiento ambientalista lanzaron a diestro y siniestro predicciones que nunca se cumplieron. Los tres libros “canónicos” que impulsaron el establecimiento del movimiento ambientalista moderno son: Silent Spring (La primavera silenciosa), escrito por Rachel Carson en 1962, The Population Bomb (La bomba demográfica), escrito en 1968 por Paul R. Ehrlich, biólogo de la Universidad de Stanford, y The Limits to Growth (Los límites del crecimiento), un informe encargado al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) para el Club de Roma, cuya primera edición vio la luz en 1972.

Rachel Carson predijo, con una falta absoluta de fundamentos científicos, que los productos químicos sintéticos modernos, en particular los pesticidas, causarían epidemias y cáncer, y que destruirían enormes cantidades de animales. Este libro constituyó el primer peldaño de una campaña a gran escala concentrada en la prohibición del DDT. Sus fantásticas predicciones, sin embargo, nunca se cumplieron. Ocurrió todo lo contrario, pues la prohibición y no el uso del pesticida DDT, impulsada por la falsa ciencia y la nociva ideología del mencionado libro de Rachel Carson, ha tenido consecuencias catastróficas en muchos países, a pesar de que no existe ningún estudio científico que demuestre concluyentemente que el DDT es perjudicial para el ser humano, y que la propia EPA (Agencia de Protección del Ambiente) en los EE.UU. expresara textualmente que “El DDT no es cancerígeno, mutagénico o teratogénico para el ser humano, y estos usos del DDT no tienen efectos deletéreos sobre peces, pájaros, vida silvestre u organismos estuarianos”.

Después de la introducción del DDT en Sri Lanka, los casos de malaria, de tres millones en 1946, descendieron a sólo 29 en 1964. Ese mismo año se prohibió el uso del DDT en Sri Lanka, y en un corto período de 5 años, los casos de malaria ascendieron hasta medio millón. Y este es sólo uno de los numerosos y lamentables ejemplos de las perniciosas doctrinas de los ideólogos ambientalistas llevadas a la práctica.

En el folleto The Population Bomb, donde entre otras cosas se pone de manifiesto la política antinatalista del autor, Paul Ehrlich predijo que “la batalla para alimentar a la humanidad ha terminado. En los años 70 el mundo padecerá hambres: cientos de millones de personas morirán de hambre, no importa cuantos programas para evitarlo se pongan en marcha en el presente”. Sus predicciones simplistas jamás se hicieron realidad. Y siempre se equivocarán, porque estos ideólogos ambientalistas y ecoprofetas modernos, con creencias maltusianas, invariablemente han subestimado la capacidad innovadora del ser humano y su habilidad para adaptarse a las circunstancias.

El informe titulado The Limits to Growth, incluía la doctrina del agotamiento inminente de los recursos naturales a la luz de la creciente población mundial y el aumento de la contaminación ambiental. Los vaticinios de este informe tampoco se han cumplido, a pesar de que se han realizado dos revisiones del texto original, la última de las cuales se publicó en 2004.  La actual superabundancia de recursos naturales es prueba de que el recurso más valioso con que cuenta la humanidad es el intelecto, pues gracias al ingenio del hombre, siempre se descubren nuevos recursos. Por ejemplo, gracias a la tecnología satelital, a la Internet y a los cables de fibra óptica, utilizados hoy para la transmisión de información, cada día se hace menos necesario el uso de cables de cobre.

El alarmismo de Pollito Pito

La ideología ambientalista, como toda ideología, consta de dos partes: el diagnóstico y el remedio. El diagnóstico en base a los problemas que encara la humanidad es que las sociedades modernas están destruyendo el planeta Tierra y poniendo en peligro a la humanidad. El remedio que los ambientalistas proponen, como mencionamos con anterioridad, es una serie de políticas abarcantes que cambiarían radicalmente la forma de vida del ser humano. “Es necesario que convirtamos el rescate del medio ambiente en el principio organizador central de la civilización”, declara Al Gore en su libro titulado Earth in the Balance (La tierra en la balanza).

Sin embargo, el alarmismo de este Pollito Pito moderno, cuya proverbial “ciruela” es la creciente concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, emitido por la combustión de hidrocarburos, cada día tiene menos apoyo científico, pues cada vez más los estudios científicos serios, y por tanto imparciales, apuntan hacia una causa del actual calentamiento  global ajena al ser humano. No obstante, el mensaje político del ambientalismo moderno sigue siendo: “Hagan lo que decimos o el cielo se va a caer y el mundo se va a acabar”

De lo que abunda en el corazón habla la boca

Los ambientalistas, no obstante lo dicho, son dogmáticos en la creencia de los pronunciamientos extremistas propagados por los ecoprofetas y seudo intelectuales del movimiento, a pesar de que estos pronunciamientos jamás se han hecho realidad. Los fieles de la religión ambientalista aceptan las enseñanzas de        sus sumos sacerdotes y profetas, sin importar lo hiperbólicas y antihumanas que puedan ser las mismas. A continuación citamos varias de las declaraciones descabelladas de los ambientalistas:

 1.  “Los seres humanos, como especie, no tienen más valor que las babosas”, afirma John Davis, editor de la revista Earth First!.

 2.  “Alimentar a un niño que está muriendo de hambre es agravar el problema demográfico mundial”, declara Lamont Cole, profesor de la Universidad de Yale.

 3.  “La única esperanza para el mundo es cerciorarse de que no existan otros Estados Unidos de América”, dice Michael Oppenheimer, jefe científico de la Fundación para la Defensa Ambiental. “No podemos permitir que otros países lleguen a tener la misma cantidad de automóviles y la industrialización de EE.UU. Tenemos que detener el crecimiento de estos países tercermundistas”, agrega Oppenheimer.

 4. Stephen Schneider, colega de Paul Ehrlich en la Universidad de Stanford, es otro lamentable ejemplo de cómo el movimiento ambientalista siempre está dispuesto a traicionar la ciencia verdadera en favor de su causa: “Es necesario presentar escenarios aterradores, hacer afirmaciones simplificadas y dramáticas, y mencionar lo menos posible cualquier duda que podamos tener”. Para ellos, la promoción de la mentira es un medio justificado, mientras que tales mentiras promuevan las causas que ellos consideran correctas.

En la actualidad, las profecías falsas y el alarmismo giran en torno al cambio climático. El tiempo será el juez final, y sospechamos que los alarmistas del movimiento ambientalista actual, como el ecoprofeta Al Gore, que proponen las doctrinas falsas del calentamiento global provocado por el hombre, como ha ocurrido con los falsos profetas que lo han precedido, se equivocarán en sus infundadas predicciones y las supuestas consecuencias desastrosas de hacer caso omiso a las mismas. A fin de cuentas, si hay una verdad que invariablemente la misma historia de este movimiento político nos ha enseñado, es que sus falsos profetas nunca han tenido la razón.

 Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

 

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.

 

 


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Blenko: colorida historia de un gigante del vidrio

noviembre 23, 2007

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El creciente interés en lo moderno, particularmente en todo lo referente a las décadas de los 50  y los 60 en EE.UU, ha desatado un interés particular por la producción de vidrio soplado de este período de Blenko Glass Company.  

Blenko Glass Company es uno de los pocos fabricantes de vidrio soplado que quedan en EE.UU. La empresa fue establecida por un inmigrante inglés llamado William J. Blenko en 1921, en el pequeño pueblo de Milton, West Virginia. Al principio la compañía fabricaba láminas de vidrio teñido para ventanas. La empresa, no obstante, llegó a conocerse por su producción de vajillas y artículos de vidrio para el hogar, llegando a producir cientos de diseños originales y atractivos, en una amplísima gama de vívidos colores. 

El creciente interés en lo moderno, particularmente en todo lo referente a las décadas de los 50  y los 60 en EE.UU, ha desatado un interés particular por la producción de vidrio soplado de este período de Blenko Glass Company. 

Al finalizar la segunda guerra mundial, después que la gente podía nuevamente ocuparse del placer estético, Blenko tomó quizás la decisión más importante de su historia, cuando William Blenko, hijo del fundador, ahora al frente de la empresa, contrató al  primer director de diseño a tiempo completo que tuvo la empresa. Winslow Anderson, ceramista graduado de Alfred University en 1946 en Nueva York, se encargó de todos los diseños de las líneas de artículos de vidrio soplado hasta el 1953. Como ceramista, Winslow Anderson no tenía experiencia alguna en el diseño de piezas de vidrio soplado. Sin embargo, bajo su dirección y con la confianza que William Blenko tenía en él, los diseños para los catálogos de Blenko Glass adquirieron cualidades más experimentales, esculturales y artísticas. Sus diseños marcaron la pauta para los diseñadores siguientes. Anderson recibió varios premios de diseño “Good Design”, del Museo de Arte Moderno, en la ciudad de Nueva York.

Con la partida de Winslow Anderson, Blenko contrató a su segundo director de diseño. Wayne Husted, recién graduado como ceramista, también de Alfred University, fue el sucesor de Anderson. Al igual que éste, Husted carecía de experiencia para el diseño de piezas de vidrio soplado. Husted fue director de diseño de Blenko Glass desde abril de 1952 hasta enero de 1963. Con la llegada de Husted, los diseños de las piezas de vidrio soplado se tornaron aún más extraordinarios, radicales, esculturales, artísticos y menos funcionales.  A Husted se le conoce principalmente por sus enormes botellas y jarrones de tamaños esculturales. Sus monumentales y pesadas obras de arte en vidrio, muchas de las cuales Husted mismo denominaba como “arquitectónicas”, llegan a alcanzar hasta un metro de altura, y constituyen, tanto para historiadores como para coleccionistas, sus obras distintivas. 

Las fantásticas y esculturales creaciones de vidrio soplado de intenso colorido, diseñadas por Husted durante toda una década, se han convertido en iconos modernistas y en símbolos de una era en EE.UU. Wayne. Husted, quizás como ningún otro director de diseño en la historia de la compañía, le aseguró a Blenko un sitio en la historia del vidrio. Sus diseños figuran entre los más codiciados por los coleccionistas, junto con los de Joel Philip Myers, quien le sucedió como director de diseño. Después de su partida de Blenko, Husted diseñó obras de vidrio para Viking y Anchor Hocking, además de diseñar productos de metal, goma y plástico. 

En 1963 Joel Philip Myers tomó las riendas del diseño, hasta 1971. Myers, al igual que sus predecesores, se graduó de Alfred University y además estudió en Parsons School of Design, también en Nueva York.  No obstante, a diferencia de ellos, aprendió el arte de soplar vidrio. De modo que no sólo diseñaba, sino que además participaba en la creación física de sus obras. Myers fue uno de los pioneros del movimiento llamado Studio Glass en la década del 60. Durante su estadía en Blenko, Myers siguió hasta cierto punto los pasos de Husted y diseñó numerosas piezas esculturales de enormes proporciones. Sin embargo, a diferencia de los dos diseñadores anteriores, él fue un innovador en otros aspectos, como en la utilización de espirales de vidrio aplicados, el diseño de botellas con tapas de vidrio macizo y transparente, con diseños y colores interiores y botellas altas y muy delgadas, para mencionar sólo algunos ejemplos. Myers es uno de los diseñadores-artistas de vidrio soplado más prolíficos de todas las épocas, además de ser hoy por hoy uno de los artistas más reconocidos y figurar entre los que más exposiciones han tenido de su obra en todo el mundo. 

Después de la partida de Myers, Blenko continuó con la exitosa tradición, iniciada con Winslow Anderson, de contratar directores de diseño.  Muchos de los singulares diseños de Blenko forman parte de las colecciones permanentes de diversos museos en los EE.UU., como el Museo de Huntington, en West Virginia y el Corning Glass Museum. Durante los últimos ocho años se han publicado varios libros sobre Blenko Glass Company y se han televisado dos documentales acerca de la historia de la compañía y de los tres primeros directores de diseño de la época de oro de la empresa. Numerosas revistas y periódicos en EE.UU. han publicado artículos (incluso uno escrito por el autor de este artículo, publicado en la revista Casa & Estilo, y una entrevista al autor en El Nuevo Herald, sobre el arte del vidrio soplado y su colección) sobre la producción de vidrio soplado de Blenko de sus tres décadas más importantes. Durante la última década el número de coleccionistas ha aumento considerablemente. Blenko Glass Company, sin duda, se está asegurando el sitio que tan merecido tiene en la historia del arte moderno.    

Guido F. Castellanos  

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor     

Blenko Glass Company

Blenko Museum


La virtud del contentamiento

noviembre 21, 2007

 

 Thanksgiving 2

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”.  El apóstol Pablo

      

El contentamiento es una virtud cristiana cada día más difícil de encontrar en el hombre moderno. No se trata de resignación, sino de satisfacción y tranquilidad en toda circunstancia, sabiendo que Dios permite ciertas cosas en nuestra vida que nos parecen contradictorias, incompresibles y a veces injustas. No es malo buscar la prosperidad en todo aspecto de la vida, sin embargo cuando vienen pruebas o aparentes reveces, debemos también tener un espíritu de agradecimiento hacia Dios, porque Él es quien nos ha dado tiempo, oportunidades, talentos, inteligencia, abundancia material, salud y la vida misma. Y Dios derrama a diario todos estos inapreciables dones sobre nosotros, aún sin merecerlos.

Por eso el apóstol Pablo pudo decir: “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:12-13). Cuando el apóstol Pablo escribió estas palabras, se encontraba preso en Roma. En otra ocasión, lo habían metido en un calabozo donde le tenían asegurados los pies en un cepo. En estas precarias circunstancias, el relato bíblico dice que “a media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hech. 16:25). De manera que estas exhortaciones no eran simples expresiones filosóficas, pues sus palabras estaban respaldadas por su ejemplo, porque Pablo reconocía que todas las bendiciones que de continuo recibía provenían del mismo Dios. Tanto en las buenas como en las malas, mantenía una actitud de agradecimiento que tenía su origen en un espíritu de contentamiento.

La resignación, no obstante, no es una virtud sino un defecto. Resignarse es someterse involuntariamente (estoy sentado por fuera, pero parado por dentro), es debilidad y falsa humildad, que es siempre hipocresía. La persona que dice estar resignada no acepta la frustración de su deseo, de sus planes, ni lo que le ha deparado la vida. La resignación se caracteriza también por el enojo, pues la persona que dice estar resignada está insatisfecha y es infeliz.

Cuando a Sócrates le preguntaron quién era el hombre más rico del mundo, respondió: “Aquél que está contento con poco, porque la autosuficiencia es la riqueza de la naturaleza”.  Los estoicos, pertenecientes a uno de los movimientos filosóficos de mayor importancia durante el período helenístico, proponían la eliminación de toda emoción y sentimiento, de manera que no importa lo que sucediera en sus propias vidas o en las de los demás, no les causaba preocupación alguna. El estoico desarraigaba el amor de la vida y se prohibía toda preocupación, de manera que la indolencia se convertía para ellos en una importante virtud que les prodigaba el fruto del “contentamiento”. Como dijera T.R. Glover, prolífico escritor inglés y autor del libro titulado El Jesús de la historia, “los estoicos hacían del corazón un desierto y llamaban a esto paz”.

Sin embargo, no aprendemos a contentarnos por un acto deliberado de nuestra propia voluntad, mediante el cual nos desligamos de todo y de todos y no sentimos nada por nada ni por nadie. No se trata de un logro humano, sino de un don divino. No consiste en indolencia y autosuficiencia, sino en plena confianza en Dios. El apóstol Pablo nos enseña a encontrar nuestra suficiencia en Dios, al afirmar: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). La insensibilidad y la autosuficiencia humanas siempre fracasarán porque son fruto del ensimismamiento y del egoísmo. El contentamiento de un hijo de Dios triunfa porque proviene del Padre celestial. El apóstol Pablo afirma que él podía hacerle frente a cualquier circunstancia en la vida, no importa cuán desconcertante y difícil fuera la misma, porque tenía a Cristo, quien le proporcionaba la capacidad y la fortaleza para encarar lo que fuera. De igual manera, la persona que camina a diario con Dios y vive de acuerdo a su voluntad, puede hacerle frente a cualquier situación en la vida.

En la celebración del Día de Acción de Gracias no olvidemos agradecerle a Dios todo lo que hemos recibido aún sin merecerlo, principalmente los dones de la familia, los amigos y la preciada libertad. Recordemos que la gratitud es una actitud que proviene de un espíritu de contentamiento que mana del mismo Dios. Y al buscar prosperidad y ganancias, recordemos las palabras pronunciadas hace 2000 años por el gran apóstol de la fe: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (I Tim. 6:6-7).

 Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor


El legado del macabro experimento marxista en Cuba

noviembre 20, 2007

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    “Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan,  los que odian y deshacen”.   José Martí

El fracasado régimen totalitario comunista cubano, durante cerca de cincuenta años, se ha dedicado a la utópica creación de un hombre nuevo, que a fin de cuentas no ha resultado ser precisamente comunista, pero sí humanista secular, sin Dios y con un concepto torcido de la realidad. La inmensa mayoría de los cubanos nacidos bajo el régimen comunista de Cuba está marcada indeleblemente por una sociedad desintegrada y por una cultura destruida y en extremo vulgarizada.

 

En la antigua Unión Soviética y en Cuba, hombres y mujeres con una cosmovisión atea, materialista, y por lo tanto desconectada de la realidad, pusieron en marcha un experimento a gran escala para crear un nuevo hombre y establecer una nueva sociedad. Esta cosmovisión concebía a la fe religiosa como un obstáculo para el desarrollo de su experimento, por lo que en la Unión Soviética cerraron casi todas las iglesias y asesinaron a miles de sacerdotes y clérigos. A varias de las grandes catedrales de la Rusia antigua las convirtieron en museos del ateísmo, y prohibieron la instrucción religiosa en las escuelas. En Cuba, intervinieron todos los centros de instrucción privada, erradicando así la enseñanza religiosa en toda la isla.

 

Durante el gobierno de Stalin (y en Cuba también emularon esta práctica), los maestros de preescolares practicaban un ejercicio despiadado con sus alumnos, como parte del adoctrinamiento marxista y el lavado de cerebro característico del comunismo: pedían a los niños que cerraran los ojos para orar a Dios y pedirle caramelos. Como no aparecían los caramelos después de la plegaria, les pedían a los niños que hicieran el mismo ejercicio, pero que ahora le pidieran los caramelos a Stalin. Mientras que los niños inocentemente pedían los caramelos al nuevo dios soviético, los maestros colocaban bolsas de caramelos sobre los pupitres. La oración a Dios nunca les conseguirá nada, decían los maestros. Debemos aprender a confiar en nuestros líderes para el abastecimiento de nuestras necesidades. Sin embargo, Jesucristo advirtió que sería preferible que un hombre se amarrara una piedra grande y pesada al cuello y se lanzara al fondo del mar, antes que destruir la mente y el espíritu de los pequeñitos que creían en Él.

 

Después de la caída del comunismo, los mismos políticos del nuevo gobierno ruso se quejaban de la falta de honestidad y de la poca caridad del pueblo, por lo que solicitaron a organizaciones extranjeras que vinieran al país a enseñar Los Diez Mandamientos en las escuelas. Al final, las gigantescas estatuas de Lenin, Stalin y de otros ídolos soviéticos, descansaban derribadas en un parque de Moscú, como testimonio silencioso de estos fracasados substitutos de Dios.

 

El famoso personaje humorístico cubano, Tres Patines, solía decir en una de sus famosas frases disparatadas pero simpáticas, que en la vida “todo dependía del punto de vista de la vista del que lo veía”. Ciertamente vemos la vida a través de lentes coloreados por nuestra cosmovisión, por lo que creemos, por nuestra cultura o la falta de la misma, por habernos criado en un país libre y próspero, o por la avasalladora influencia ejercida sobre nosotros por un régimen comunista hermético, donde se han suprimido las libertades más elementales, y donde sus víctimas o ciudadanos están aislados casi totalmente del mundo exterior.

 

Sobre la juventud cubana actual, Adela Soto Álvarez, en su artículo titulado La juventud en Cuba, publicado en Cubalibredigital.com, afirma: “Yo diría que la juventud cubana no es más que un barco a la deriva, sin timonel, ahogada en la rutina callejera, y dedicada por falta de opciones a ser protagonista de las peores desventuras”.

 

Es sorprendente con cuántas lagunas de conocimientos de toda índole llegan a tierras de libertad los cubanos criados bajo el régimen totalitario de Castro. Tienen vacíos enormes de conocimientos sobre asuntos básicos de su propio país y mundiales, de temas culturales, como la música, las artes plásticas, la literatura, la ética en la vida cotidiana y en el trabajo, los buenos modales y, además, traen consigo un vocabulario que es fruto de la cultura destruida en que se han criado, jerga a menudo un tanto ininteligible que se vuelve obsoleta al arribar a tierras de libertad. Pero lo más lamentable es la casi total ignorancia y el cinismo que a menudo manifiestan tocante a Dios, la fe y los asuntos del espíritu. La desesperanza los caracteriza, sobre todo a la juventud, que se ha criado en una sociedad destruida, donde se ha desintegrado la familia, y la cultura y la economía están en ruinas. En el mejor de los casos poseen una cosmovisión defectuosa, una concepción torcida de la realidad.

 

En el artículo ya citado sobre la juventud cubana actual, Adela Soto Álvarez dice que “una encuesta realizada entre jóvenes de 14 a 25 años, sobre la problemática cubana y qué necesitan para ser felices, reveló que solamente el 30 por ciento precisa y valora los componentes espirituales, el resto se inclina con mayor énfasis a lo material, llegándose a la conclusión que para un joven cubano dólares es sinónimo de futuro y la felicidad, es como la línea del horizonte que cuando se trata de alcanzar se hace cada vez más distante y huidiza”. Esto no nos sorprende, porque al “olmo” de un régimen totalitario y ateo no se le pueden pedir las “peras” de la valoración de los componentes espirituales, tan necesarios para la felicidad del ser humano y el bienestar de una sociedad.

 

En la Unión Soviética, una sociedad dominada por un régimen totalitario marxista acabó creando “la monstruosidad más descomunal que el mundo jamás haya visto”, confesó un editor del diario soviético Pravda. La afirmación de Dostoievski de que “sin Dios, todo es permitido” se convirtió en una trágica realidad en la historia de su nación. En Cuba, el fallido experimento marxista de Castro ha destruido la familia, la sociedad, la cultura y la economía. Todo esto, mas la desesperanza y la pobreza de un pueblo en todo aspecto, sobre todo el espiritual, constituye el horrendo legado de este macabro experimento.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor  

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.

El libro consta de dieciséis conmovedores relatos en los que se narran vivencias del autor durante su niñez y adolescencia, en una época sumamente difícil de la historia de Cuba. La obra consta de 230 páginas y contiene más de 30 fotografías de la época (1955-1973), nunca antes mostradas al público, las cuales se convierten en complemento inmejorable de la narrativa.

En esta obra Guido Félix Castellanos nos transporta a su terruño y, como dice Adela Soto Álvarez en el prólogo: “El tiempo va acumulando sobre su corazón una ausencia grande que no cabe en ninguna narración por extensa que fuera, sin embargo en la novela testimonio creada por el escritor cubano Guido Félix Castellanos, Mi patria de Papel, nada se queda por decir y nos atrapa en cada lugar que describe con maestría y tristeza”.

 


El Premio Nobel de la Paz y la ideología política

noviembre 19, 2007

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Al enteraros de que el comité de premiación ha otorgado el Premio Nobel de la Paz 2007 al ex vicepresidente estadounidense Al Gore y el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, nos preguntamos ¿qué relación puede existir entre la paz mundial y el alarmismo de Al Gore tocante al calentamiento global?

Hace un cuarto de siglo el Premio Nobel de la Paz era un galardón prestigioso. Pero cuando revisamos la lista de premios Nóbel de la Paz otorgados durante los últimos treinta años, y encontramos galardonados como el líder terrorista palestino, Yasser Arafat,  la activista indígena guatemalteca y mentirosa patológica, Rigoberta Menchú, y Jimmy Carter, sin duda uno de los peores presidentes estadounidenses, nos damos cuenta de los pocos méritos que tiene este premio en la actualidad.

El comité de premiación informa que “les entregó el galardón en reconocimiento a las acciones que han realizado para fomentar y difundir el conocimiento sobre la incidencia de las actividades humanas en el cambio climático, gestiones que han colocado las bases para enfrentarlo”. A pesar de haber sido redactado por un pequeño grupo de científicos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, la breve reseña de 21 páginas de los puntos principales que utilizaron los medios noticiosos, llamada Resumen para Establecedores de Políticas, fue de hecho editada y aprobada por un comité integrado por políticos, no científicos.

 Al Gore ha sido uno de los principales líderes y exponentes de la ideología ambientalista moderna. Sin embargo, todo parece indicar que el ex vicepresidente estadounidense predica pero no practica. Una empresa investigativa, el Tennessee Center for Policy Research, dio a conocer que al Gore y su familia han gastado $30.000 anualmente en energía en su mansión urbana en Nashville, y que consumieron 221.000 kilovatios-hora de electricidad el año pasado, es decir, 20 veces más que el promedio nacional. Esto no tiene otro nombre que hipocresía.

  La ideología ambientalista propagada por Al Gore y sus seguidores genera subsidios y donaciones        millonarias por parte de gobiernos y  fundaciones, para los grupos que estudian el fenómeno del calentamiento global. Muchos ideólogos ambientalistas viven de estos subsidios y publican revistas e informes pagados con estos dineros. En otros términos, además de política es un negocio muy lucrativo, y lucharán contra viento y marea para conservar estos subsidios millonarios, aunque en aras de la ideología sacrifiquen la verdad.

El cambio climático no es un invento. Lo que sí es un mito moderno es que el ser humano sea el responsable principal del recalentamiento global. El clima del planeta tierra jamás ha sido estable. Los expertos en la materia informan que en la época del Imperio Romano y durante la Edad Media hubo más calor probablemente que en la actualidad. No obstante, los ideólogos ambientalistas aseguran que nosotros, los seres humanos, somos en gran parte responsables del recalentamiento actual.

 Entre otras cosas, la ideología ambientalista procura el control de las emisiones de gases de invernadero, principalmente el CO2, que supuestamente causan recalentamiento global. Las restricciones que puedan imponer los gobiernos de los países desarrollados del mundo sobre estas emisiones pueden llegar a afectar negativamente la economía mundial, sin proveer resultados positivos perceptibles, de manera que la ideología ambientalista propagada por Al Gore se convierte en una poderosa arma política para controlar las economías de los países desarrollados del mundo, principalmente la de EE.UU.

 A pesar de lo antes dicho, Al Gore sigue repitiendo que “no es un asunto político sino una crisis   mundial”, cuando los mejores estudios apuntan hacia una fuente ajena al ser humano como causa principal del calentamiento global. La ideología ambientalista no es más que otro intento por parte de ideólogos extremistas para controlar la conducta humana y limitar la libertad del hombre, lo que a nuestro juicio     constituye una amenaza para la civilización.

En el caso del Premio Nóbel de la Paz otorgado a Al Gore, nuevamente ha prevalecido una ideología política sobre la verdad, pues no existe ninguna relación entre la paz mundial y el alarmismo sobre el calentamiento global proclamado por el ex vicepresidente estadounidense.

 Guido F. Castellanos

12 de octubre, 2007

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor           


¿Qué sería del mundo si no existieran las flores?

noviembre 19, 2007

      

 

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 La gratitud como actitud de vida

  

 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo“. Efesios 5:20 

 

¿Qué sería del mundo si no existieran las flores? Los jardines quedarían desolados y tristes sin la alegría de la infinidad de formas, matices de colores y fragancias de esos delicados milagros que cada día enriquecen nuestras vidas. ¿Qué le regalaría el hombre enamorado a la mujer amada o a la esposa? El hogar se quedaría sin sus mejores adornos y, en fin, el mundo sería muy distinto, tristemente distinto, empobrecido e incompleto, si no existieran las flores. 

 La gratitud es como las flores: adorna los jardines desolados y grises de nuestra existencia con color, fragancia y alegría, y hasta convierte las penas más grandes en esperanza y victoria.  

 A menudo, sin embargo, la sobreabundancia se convierte en un estorbo que no nos permite ver la mano de Dios en todo lo bueno que nos sucede y que hemos recibido. ¿Acaso tenemos algo que no hayamos recibido? Por ejemplo, ¿quién nos dio la inteligencia y los talentos que tenemos? ¿De dónde vienen la abundancia material, la salud y la vida misma? Son valiosísimos dones otorgados por un Dios que, sin merecerlos, los derrama sobre nosotros a diario.  

 Sin embargo, la gratitud tiene un enemigo despiadado y mortal en la vida del ser humano: el orgullo. La persona orgullosa no es agradecida, porque el orgullo anula el agradecimiento. Mi abuelita materna solía decir que la persona ingrata no merecía vivir. Y no estaba muy lejos de la verdad. En la Biblia se relata la historia de diez leprosos que Cristo sanó. Después de que Cristo los sanara, sucedió algo muy curioso: sólo uno de los diez leprosos volvió para darle las gracias a Jesús por haberle restablecido la salud. Al que volvió a dar gracias, Cristo le preguntó: “¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?” (Lucas 17:1:19). Esto, aunque pueda sorprendernos, es una actitud bastante común entre los seres humanos. Y es que la gratitud es mucho más que un gesto: se trata de una actitud hacia Dios como Señor y Soberano, y hacia nuestros semejantes. De la misma manera en que la luz destruye la oscuridad, la gratitud como actitud de vida en nosotros acaba con el orgullo, porque ciertamente nada tenemos que no hayamos recibido.  

 Cuando damos gracias, debemos tener presente que el mismo vocablo proviene de la palabra “gracia”, que significa “favor no merecido”, de modo que el agradecimiento es un reconocimiento de que no merecemos lo que hemos recibido.  

 La gratitud puede transformar en amigos a los conocidos. La persona desagradecida no tiene amigos, pues su ensimismamiento, su orgullo enceguecedor, su autosuficiencia y su impaciencia no le permiten ver el enorme valor que tienen otras personas y lo mucho que pueden enriquecer su vida. Siempre es más importante el dador que la dádiva, porque “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.  

No obstante lo dicho, uno no puede sentirse agradecido por aquello que no sabe que tiene. Y es que el verdadero cristiano siente profunda y constante gratitud hacia Dios por el regalo de la vida eterna que de Él ha recibido por medio de Jesucristo. El apóstol Pablo pudo decir: “Gracias a Dios por su don inefable” (II Co. 9:15). ¿Qué significa eso del “don inefable”? El término “don” viene de la palabra griega “charis”, que significa regalo. Un don es un regalo. En este caso se trata nada menos que de un regalo de Dios. Dice, además, que es un don o regalo “inefable”, es decir, que no se puede explicar con palabras, porque es indescriptible. ¿Nos damos cuenta de qué clase de regalo tiene que ser éste para que el mismo apóstol Pablo no encuentre palabras para explicarlo? Y este es el regalo de Dios al hombre: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Dios nos regaló a Su único Hijo. Todo regalo tiene un precio. Cuando recibimos un regalo el día de nuestro cumpleaños o en Navidad, damos las gracias al dador, reconociendo así que no lo merecemos. No obstante, ese regalo que no nos costó nada a nosotros le costó algo o mucho a la persona que nos lo hizo. Alguien siempre paga el precio por todo lo que recibimos. De igual manera, Cristo pagó el precio, con su muerte en la cruz, para poder ofrecerle a la humanidad el regalo de la vida eterna. Y hoy lo ofrece gratuitamente a todo el que quiera recibirlo: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). 

 En esta época en que celebramos el Día de Acción de Gracias y luego la Navidad, agradezcamos lo mucho que hemos recibido sin merecerlo, incluso la libertad que todavía disfrutamos en este país, y pidamos a Dios que nos ayude a desarrollar la gratitud como actitud de vida. Y no nos olvidemos de ser generosos con los demás y de hacerlo con alegría, porque “más bienaventurado es dar que recibir” (Hch. 20:35).

 Guido F. Castellanos

Este artículo fue publicado en El Nuevo Herald, el 23 de noviembre, 2006 

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