La escasez de agua en el sur de Florida

enero 16, 2008

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La escasez de agua en el sur de Florida ha sido frecuentemente tema de primera importancia en los noticieros locales y en la prensa. Ahora se nos han impuesto restricciones más severas en cuanto al uso del agua potable. Y nos preguntamos, ¿qué ocurriría si el Lago Okeechobee no existiera, o en caso real, que por algún motivo no pudieran utilizarse sus aguas? ¿Significaría esto que tendríamos que vernos obligados a soportar restricciones permanentes?

La decisión tomada en 2006 de disminuir los niveles de agua del Lago Okeechobee, en preparación para los huracanes que nunca llegaron, es de hecho una de las causas principales del bajo nivel de agua en el Lago Okeechobee, no la falta de lluvias.

 Sin embargo, según el Distrito de Administración del Agua del Sur de Florida, parece que la culpa de todo la tiene la escurridiza lluvia, que ha decidido no precipitarse sobre el lago Okeechobee. Pero es inútil culpar al tiempo de cualquier crisis de agua en Florida, porque este estado es una de las zonas de mayor abundancia de agua dulce en toda Norteamérica. El promedio anual de precipitación en el estado de  Florida oscila entre 40 pulgadas en los Cayos, hasta cerca de 66 pulgadas en la zona noroeste de la península, para un total de 150 mil millones de galones de precipitación diaria.

Además, el Lago Okeechobee, a pesar de ser el segundo lago más grande de agua dulce en los Estados Unidos continentales, no es el principal abastecedor, sino el “abastecedor secundario” de agua para el sur de Florida. El agua que consumimos se bombea de los mantos acuíferos que se reabastecen de los ríos y por el agua de lluvia que se filtra hasta los mantos. Y estos mantos han recibido abundante precipitación este año para abastecer todas las necesidades de los consumidores.

Otra asunto que sale a la luz es la consideración de otras opciones para solucionar estas crisis, como una mejor administración de los recursos acuíferos. Además, debía tomarse en serio la posibilidad de incluir mercados abiertos para el abastecimiento de agua, lo que podría convertirse en el medio más eficaz para distribución de agua dulce, como lo es para la mayoría de los bienes de consumo.  “El historial de los gobiernos en lo referente al control y el abastecimiento de agua no es bueno”, afirma David Riggs en “Evitando guerras por causa del agua”, en el libro titulado Global Warming and Other Eco-Myths (El calentamiento global y otros mitos ecológicos), editado por Ronald Bailey. Según Riggs, “la experiencia muestra claramente que la mejor forma de distribuir agua es mediante un mercado flexible, en lugar de a través de una burocracia inflexible”.

A pesar de que casi dos terceras partes de los 150 mil millones de galones de precipitación diaria en Florida se evapora o es utilizada por el reino vegetal, después de restarle esta cantidad al total, las lluvias en Florida proporcionan el equivalente de 3076 galones diarios de agua por persona. Por otro lado, el estadounidense promedio consume entre 80 y 100 galones de agua diariamente, según informa el U.S. Geological Service. De manera que debería haber agua potable de sobra sin necesidad de recurrir a restricciones tan prolongadas.

Con la enorme cantidad de precipitación anual en el sur de Florida y la abundancia de lluvias durante los meses de verano y otoño en 2007, a pesar del bajo nivel de agua del Lago Okeechobee, cada vez se torna más difícil tomar en serio el alarmismo tocante a la escasez de agua dulce. El Distrito de Administración del Agua del Sur de Florida debe responder con soluciones sensatas y prácticas, pues nos parece que el problema principal es la deficiente administración de los recursos acuíferos, no la escasez de agua.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

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Calentamiento global:¿mito o realidad?

enero 9, 2008

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Es necesario que salga a la luz pública la verdad tocante al calentamiento global, supuestamente provocado por el hombre, porque la mayoría de los medios noticiosos del mundo se han unido a la campaña de alarmismo y desinformación llevada a cabo por los ideólogos ambientalistas modernos. El asunto no es si el planeta tierra pasa por cambios climáticos en el presente, sino si estos cambios son provocados por la actividad humana. El cambio climático no es un invento: a través de los siglos ha sido la norma para el globo terráqueo y no la excepción. Lo que sí es un mito es que el ser humano sea el principal causante del calentamiento global. Los expertos en el asunto nos aseguran que el clima del planeta Tierra jamás ha sido estable, aun en épocas en que no existían emisiones de dióxido de carbono (CO2) por la combustión de hidrocarburos. Los ideólogos ambientalistas, no obstante, aseguran que los seres humanos somos en gran parte responsables del supuesto recalentamiento actual de nuestro planeta.

 El actual movimiento ambientalista es una ideología política extremista que sigue adquiriendo auge, y ha llegado a convertirse en una religión para muchos en el mundo. Uno de los principales líderes y exponentes en la nueva ecoteología de la religión ambientalista, con el calentamiento global producido por el hombre como doctrinal cardinal, es el ex vicepresidente de EE.UU., y actualmente convertido en ecoprofeta, Al Gore, quien en octubre de 2007 fuera galardonado con el Premio Nobel de la Paz, compartido con el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU. (Aún no he encontrado quién me explique qué relación puede existir entre la paz mundial y el alarmismo de Al Gore tocante al calentamiento global.)

En un informe del Senado de EE.UU., publicado el pasado 20 de diciembre, más de 400 científicos prestigiosos de varios países expresaron objeciones categóricas a importantes aspectos del llamado “consenso” sobre el calentamiento global provocado por el hombre. Los científicos, muchos actuales y otros antiguos integrantes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC por sus siglas en inglés), criticaron las aseveraciones sobre el clima global pronunciadas por el ex vicepresidente Al Gore y el IPCC. De manera que no existe tal “consenso”, ni ha existido nunca, como los ideólogos ambientalistas y la prensa liberal que les hace el juego quieren hacernos creer.         

El malo de la película

 Como era de esperarse, los ideólogos ambientalistas consideran que EE.UU. es “el malo de esta película”, porque esta gran nación produce una enorme cantidad de CO2 anualmente y además se ha negado a suscribirse al Tratado de Kioto. Es cierto que EE.UU. produce grandes cantidades de CO2. No obstante, con esas emisiones de CO2 EE.UU. produce más del 30 por ciento de las cosas que el resto del mundo desea, y otros artículos que el mundo necesita y que en muchos casos nadie más puede producir, por ejemplo: alimentos, adelantos médicos, tecnologías de toda índole, y capacidades para la defensa de la libertad a nivel mundial.

No es un secreto, sin embargo, que los países socialistas causaron las mayores catástrofes ambientales del siglo XX. Los comunistas soviéticos, durante las décadas de los 50, 60 y 70, fueron probablemente los peores villanos de la historia.

Paul Driessen, geólogo y ecólogo, autor del libro titulado  Eco-Imperialism: Green Power – Black Death,(Ecoimperialismo: poder verde-muerte negra) en un artículo publicado recientemente, titulado Climate Change Rallies, Realities, and Sacrifices (Cambio climático, concentraciones, realidades y sacrificios), afirma lo siguiente:Los hidrocarburos en la actualidad proporcionan el 85 por ciento de la energía utilizada en EEUU. La reducción sólo del 25 por ciento de las emisiones significaría una disminución considerable de la utilización de estos combustibles, tener que pagar mucho más para el control y la captura las emisiones, alterar radicalmente los estilos de vida de los ciudadanos y por ende disminuir considerablemente sus estándares de vida. Las familias se verían obligadas al racionamiento, puesto en vigor por la Agencia de Protección Ambiental, los juzgados, la policía ambiental y los chivatos patrióticos. Una reducción que supere el 25 por ciento exigiría una “transformación radical” de la vida como la conocemos en la actualidad”. ¿Sacrificará EE.UU. siquiera un poco de su soberanía y cometerá suicidio económico para cumplir con un tratado internacional, sea Kioto o cualquier otro convenio que pueda surgir en el futuro, formulado mayormente por burócratas no electos, para obtener en el mejor de los casos resultados casi imperceptibles, basados en teorías dudosas que no harán otra cosa que perjudicar la economía del país y por ende la del mundo entero? Lo dudamos.

 

Dióxido de carbono (CO2): un gas esencial, no un contaminante

En lo que al calentamiento global y el CO2 se refiere, es necesario aclarar que el CO2, como gas de invernadero, representa sólo el 0,037 por ciento de la atmósfera, y los gases de invernadero en total ascienden a cerca del 3 por ciento de la atmósfera. El vapor de agua es el gas de invernadero más abundante en la atmósfera, no el CO2. Ciertamente los niveles de CO2 en la atmósfera han cambiado por diversas razones. Hay estudios que señalan que a lo largo de los siglos, los niveles de CO2 han ascendido o descendido según lo han hecho las temperaturas, no viceversa. El CO2 no es un contaminante, como los ideólogos ambientalistas quieren hacerle creer al mundo y como algunos países lamentablemente ya lo clasifican, sino un gas, como lo es el nitrógeno. El nitrógeno constituye el 80 por ciento de la atmósfera, sin embargo no podríamos vivir con una atmósfera que fuera el 100 por ciento de nitrógeno. El C02 es de hecho esencial para la vida de nuestro planeta. El reino vegetal no podría subsistir sin el CO2, y el aumento de este gas en la atmósfera estimula el desarrollo de las plantas, las cuales a su vez producen mayor cantidad de oxígeno. “Si el reino vegetal (y los animales herbívoros) pudieran votar para premiar a alguien, los productores de CO2 sin duda alguna se llevarían el galardón”, afirma John Christy en Global Warming and Other Eco-Myths (El calentamiento global y otros mitos ecológicos), Editado por Ronald Baily. De manera que, hasta la fecha, no existen pruebas científicas concluyentes de que el CO2 producido por el hombre contribuya de forma significativa al recalentamiento global. 

 La prensa liberal y sensacionalista les hace el juego

 Los ideólogos ambientalistas, respaldados por la prensa liberal y sensacionalista que siempre les hace el juego, adicta a la paralizante e hipócrita corrección política y al alarmismo en la perenne búsqueda de ratings, no cesan de predicar sus infundadas doctrinas, debido a que el alarmismo hace noticias, y consigue subsidios y donaciones millonarias, para realizar estudios sobre el recalentamiento global. De este cuento viven miles de personas, pues los científicos que se benefician de estos subsidios no van en modo alguno a contradecir el paradigma u opinión prevaleciente de la ideología ambientalista, pues se quedarían sin subsidios y por ende sin sustento de vida. ¿Cuántos científicos de estos en busca de subsidios se atreverían a redactar una propuesta en la que afirmen que el calentamiento global es una exageración y que no necesitan el dinero, sobre todo cuando están compitiendo con otros científicos para obtener “un pedazo del pastel”? Sin duda, el cambio climático se ha convertido en un gran negocio. Sin embargo, ya se sabe con casi total certeza cuánto va a cambiar el clima durante el próximo siglo, y será bastante poco. Pero pronunciar algo así no es noticia sensacionalista de primera plana, ni consigue subsidios millonarios. Sin embargo, las continuas décadas de prosperidad, no sólo en EE.UU. sino en gran parte del mundo, no concuerdan con las predicciones ominosas de los fanáticos de la ideología ambientalista. Los ecoprofetas alarmistas de la ideología ambientalista moderna siempre predican destrucción para la humanidad. La historia del hombre, no obstante, ha echado por tierra todas estas predicciones cataclísmicas.  (Ver mi artículo titulado Los falsos profetas de la ideología ambientalista.)
 
Además, los ideólogos ambientalistas no tienen alternativas en cuanto a substitutos para los hidrocarburos, pues los molinos de viento, por ejemplo, no son substitutos viables, porque son muy costosos, ocupan mucho espacio y generar muy poca electricidad, y sólo cuando el viento sopla. La mayor parte de la energía eléctrica en los Estados Unidos viene del carbón extraído de minas. Una opción seria, por ejemplo, son las plantas nucleares. Francia produce el 75 por ciento de su electricidad con plantas nucleares. Pero aquí, en EE.UU., los ambientalistas recalcitrantes se oponen a la fabricación de plantas nucleares seguras, que substituirían a las que queman carbón y petróleo. La energía solar, hasta la fecha, tampoco es un substituto viable, pues no se ha podido utilizar de forma que pueda reemplazar la energía eléctrica producida por las plantas eléctricas modernas que queman carbón, petróleo o gas natural.

 

La adaptación es la respuesta sensata a cualquier cambio climático, particularmente si se trata de un aumento insignificante de temperatura durante un período de cien años. Pero los ideólogos ambientalistas no contemplan la adaptación ni siquiera como una opción, pues la misma pondría fin a su modus vivendi y a la posibilidad de ejercer control político en el mundo.   

Aquellos que repiten como loros esta falsa doctrina de la ideología ambientalista, a saber, que el calentamiento global es principalmente provocado por el ser humano, hacen bien en estudiar concienzudamente este asunto, pues las evidencias y los mejores estudios señalan hacia una fuente distinta del ser humano como causa principal del calentamiento global. En definitivas, echarle la culpa al hombre del cambio climático es tan absurdo como tratar de tapar el sol con un dedo. Pero mientras lo absurdo continúe generando subsidios millonarios y ratings, y además aproxime cada día más a los ideólogos del movimiento ambientalista a un mayor control político de las naciones (principalmente de EE.UU.), mediante la implementación de leyes climáticas draconianas con el pretexto de “salvar al mundo” del desastre ecológico, con la complicidad de la burocrática, antiestadounidense, e inservible ONU y su Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que no nos quepa la menor duda de que vamos a tener cantaleta propagandística a diestra y siniestra por un largo rato.    

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.


¿Domina usted su idioma?

enero 2, 2008
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“La civilización que pierde el poder sobre su propia lengua, ha perdido el poder sobre el instrumento con que se piensa. Sin ese poder el pensamiento carece de grandeza y exactitud”.  Harris Benton 

¿Domina usted su idioma? Le invitamos a que lea las siguientes cuestiones idiomáticas, para que compruebe cuánto sabe o ignora referente a la lengua de Cervantes.

·         La lengua que hablamos se llama tanto castellano como español. Sí, como acaba de leer. Pero esto no es nada nuevo. Hace muchísimo tiempo que se le dan ambos nombres. Los ciudadanos bilingües del Estado Español son los que han propuesto una vuelta a la denominación antigua que tuvo nuestro idioma, es decir, castellano. Pero en los países de Latinoamérica, el Caribe y en EE.UU., se entienden ambos términos como sinónimos a la hora de referirse al nombre de nuestro idioma. Insistir en llamarle castellano exclusivamente a nuestra lengua significa una vuelta al pasado, a los orígenes del idioma, lo cual no sería más que una medida retrógrada y provinciana. Cuando se fundó la Real Academia Española, sus miembros utilizaron la denominación de lengua española para referirse al castellano o español. El español o castellano es el cuarto idioma del mundo, según el número de hablantes, aventajado por el chino mandarín, el inglés y el hindú. Y en cuanto a importancia, sólo es superado por el inglés.

  ·         La v (cuyo nombre es ve o uve) se pronuncia igual que la b (be) en nuestro idioma. De modo que los términos barón y varón, basto y vasto, bacilo y vacilo, bacía y vacía, bello y vello, bacante y vacante, botar y votar, son homófonos (de igual sonido). Ambas consonantes son bilabiales. Tanto es así que las voces que llevan n delante de v, como invariable, inversión, invierno, envidia, articulan esa n como m, luego deben pronunciarse: imbariable, imbersión, imbierno, embidia.

 Si desea comprobar lo antes dicho, consulte cualquier Manual de Pronunciación Española. 

·         ¿Cómo pronuncia el lector las palabras hierro, hiena, hielo, hierba, enhiesto y otros términos que tienen la combinación hie? ¿Se sorprendería si le informamos que la combinación hi en el diptongo hie, suena como y? Pues así es, de modo que estas palabras se pronuncian: yerro, yena, yelo, yerba, enyesto.

 ·         A menudo hemos oído o leído: recién llego; recién comí; recién lo he visto; recién apareció; recién llamó; recién vuelvo, en los que el adverbio de tiempo recién se ha usado incorrectamente antepuesto a una forma verbal.

El adverbio de tiempo recién sólo se usa antepuesto a los participios pasivos, nunca a una forma verbal. Se usa correctamente como sigue: recién llegado; recién nacido; recién comido; recién terminado; recién pintado; recién aparecido, etc.

·         Nadie puede considerarse conocedor del idioma si hace uso de la preposición de en construcciones que no la llevan. Por ejemplo: Creo de que no se lo merece; Me parece de que no debe arriesgarse; Me recordaron de que tenía una cita, etc.

·         Las clases y las conferencias no se dictan, pues el verbo dictar no se ajusta a lo que se quiere decir. Se pueden emplear los siguientes vocablos: explicar, ofrecer, desarrollar, dar, pero nunca dictar.

·         ¿Sabe el lector cuándo se acentúa aun? Lleva acento cuando significa todavía, no importa el lugar que ocupe en la oración: Aún hay esperanzas; Hay esperanzas aún; No ha llegado aún; Aún no ha llegado. No lleva acento, no obstante, cuando quiere decir hasta, también, inclusive, ni siquiera: Te pagaré el viaje y aun haré más, si me lo permites; Ni aun pudo hacer lo que le pedí antes de marcharse; Aun se lo advertí.  

·         Influidos por la corriente anglicada, particularmente en EE.UU., muchas personas se empeñan en usar influenciar en vez de influir, que es el vocablo castizo. Ejs: La conducta de la madre influyó mucho en la de sus hijos; Espero que mi consejo influya en tus decisiones.

 Influenciar proviene del francés influencer y, según la Real Academia Española, este vocablo se ha ido extendiendo hasta generalizarse en todos los países hispanohablantes. Sin embargo, nos parece innecesario emplear un término que proviene de otro idioma, cuando en el nuestro tenemos el vocablo influir, que tiene el mismo sentido. Se entiende perfectamente que, por ejemplo, en el caso de la terminología de computación, que por lo novedosa y por su origen mayormente estadounidense y la falta de voces equivalentes en español para la misma, se hayan adoptado numerosos términos del inglés, como software, hardware, etc. Sin embargo, cuando existe un vocablo castizo, éste debe tener preferencia en el uso. No nos consideramos puristas del idioma y somos conscientes de que nuestra lengua ha sido enriquecida a lo largo de los siglos con voces de otros idiomas, como el árabe, el inglés, etc. No obstante, preferimos que influyan en nosotros a ser influenciados, aunque para muchos no haya diferencia entre ambas voces. 

·         Habemos no es una forma de verbo haber. Si alguien se toma la molestia de conjugar este verbo comprobará que, en efecto, habemos no existe.

 Decir Habemos muchos, por Somos muchos es, por tanto, un disparate imperdonable, sobre todo en boca de quienes se consideran cultos.   

·         El grupo de personas que asiste a un espectáculo se puede llamar público (conjunto de personas); auditorio (reunión de oyentes); concurrencia; y espectadores, pero no audiencia, vocablo que existe en nuestro idioma, pero con significados que no se ajustan al concepto expresado por aquellas voces.

·         Recordar y acordarse son dos verbos sinónimos que no se conjugan del mismo modo. Acordarse es un verbo pronominal, por lo que debe usarse con un pronombre de la misma persona del sujeto: Me acuerdo de ti. ¿Te acordaste de abrigarte bien? Nos acordamos de ella a menudo. Sin embargo, recordar no lleva los pronombres, porque no es un verbo pronominal. De manera que se equivocan los que dicen: Me recuerdo; ¿Te recordaste?; Nos recordaremos, en lugar de Recuerdo; ¿Recordaste?;Recordaremos. 

·         Todo el que haya cursado el sexto grado de primaria debe saber que la segunda persona de singular del pretérito indefinido (simple) no termina en s. Se dice, pues: comiste, llegaste, hablaste, oraste, trajiste, hiciste, pintaste, etc. Ponerle una s final a estas formas es signo de profunda ignorancia. 

·         Sino y si no se diferencian en la escritura, en la pronunciación y en el significado, a pesar de lo cual muchos oradores, maestros y predicadores los confunden y muchos escritores usan uno por otro. Sino, con la fuerza de pronunciación en la sílaba si, es conjunción adversativa con que se contrapone un concepto afirmativo y otro negativo: Pedro no es arquitecto, sino ingeniero; No estamos en noviembre, sino en diciembre.

 Si no es locución formada por la conjunción condicional si y el adverbio de negación no, en que cada elemento conserva su independencia: Perderá el avión si no llega pronto; Si no le gusta el frío no debe viajar a Chicago en invierno. En estas oraciones la fuerza de pronunciación recae en no. 

·         Muchas personas dicen extrovertido cuando no existe la preposición extro. La preposición correcta es extra, que significa fuera de y que forma compuestos como, extramuros, extraoficial, extraordinario, extravertido, extravertida, etc. Tomen nota de esto los que hablan y escriben para el público.

·         En nuestra lengua tenemos los verbos adoctrinar y doctrinar con los mismos significados. De modo que no hay ninguna razón para decir o escribir indoctrinar, que es pura copia del inglés “indoctrinate”.

 También tenemos el sustantivo adoctrinamiento y los adjetivos adoctrinador, ra; y doctrinador, ra. 

·         Durante más de ocho años desempeñándome como editor de revistas de ingeniería civil y minería, para el mercado latinoamericano, escuché y leí casi a diario el verbo soportar empleado para referirse al apoyo técnico que proporciona al cliente una empresa después de la venta de un producto o equipo. Esto no es más que una traducción literal de “support”. Este verbo y el español soportar son palabras cognadas, pero el contenido semántico del verbo inglés es más abundante que el del nuestro. Sin embargo, los anglomaníacos emplean soportar en todas las acepciones que tiene “support”. No se soportan las ideas de un partido, sino se apoyan o respaldan; no se provee soporte técnico, sino apoyo o respaldo técnico. Comprendemos que hay clientes difíciles y las empresas que les han vendido los productos y proveen el respaldo o apoyo técnico, a veces se ven obligadas a soportarlos.

·         Asumir se usa en nuestra lengua como aceptar o tomar: El General asumió el mando de las tropas; No debes asumir esa actitud de rebeldía. Pero es anglicismo imperdonable usarlo con la acepción de suponer, presuponer, presumir o dar por sentado, que tienen en inglés: “He assumed that the train would be on time” no debe traducirse por Asumió que el tren llegaría a tiempo, porque eso no es español. La traducción debe ser: Pensó, supuso, creyó o dio por sentado…que el tren llegaría temprano.

·         Muchas personas usan el adjetivo hispanoparlante (que no existe en español) por hispanohablante, que es la persona que tiene como lengua materna el español. Se trata de un compuesto del adjetivo hispano y el participio activo de hablar, hablante.

·         El verbo confraternizar no existe en nuestro idioma. El vocablo correcto es confraternar 

 ·         Para muchas personas, la abreviatura p.m., que se acostumbra poner después de las horas de la tarde y de la noche, se lee pasado meridiano, por analogía quizá, con la abreviatura a.m., que se lee antemeridiano. P.M., sin embargo, debe leerse postmeridiano o posmeridiano (sin la t). Nos reuniremos a las 7:00 p.m. (posmeridiano). 

 Guido F. Castellanos 

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

Dibujo de Don Quijote y Sancho Panza: serie de dibujos animados. Dirigido por: Cruz Delgado Palomo y producido por:  José Romagosa Gironella