La ciudadana bloguera

diciembre 18, 2008

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Por Adela Soto Álvarez, Licenciada en Filología, escritora, periodista, fundadora de la Prensa Independiente y exiliada política residente en Miami.

 

 Cada noticia sobre la “ciudadana bloguera” Yoani Sánchez  me deja más confundida, y repito  que  no es  porque tenga  nada en su contra  personalmente, sino porque sus posibilidades y libertad de movimientos llegan a poner en duda a cualquier persona por imberbe que sea, imagínense a un  opositor o periodista independiente cubano que haya sufrido o sufra en carne propia la represión, el acoso, la humillación y la tortura psicológica que el régimen castrista aplica a los que disienten de sus dictámenes.

Y me refiero a la publicación del 17 de diciembre en la página digital Cubaencuentro, donde bajo el título “Mariela Castro acusa a la bloguera Yoani Sánchez…….y la llama gallita insignificante”, entre otros calificativos.

Siendo esto el resultado de lo acontecido en días anteriores en el Museo de Bellas Artes en ciudad de La Habana, cuando se afirmó por la propia bloguera a través de su espacio digital y en filmación de video enviado al exilio, de cuando interpeló a la hija del Mandatario Raúl Castro en medio de una  conferencia de apertura social.   

Algunos medios del exilio han  catalogado a Yoani por este increíble incidente “público” de demostrar mucha más valentía que los disidentes políticos, olvidando  la lucha en aras de la libertad y el encarnizado enfrentamiento que liberan los opositores pacíficos, la prensa independiente y los presos políticos y de conciencia cubanos. Y sin contar, la cantidad de hombres y mujeres que han dejado sus vidas en el intento, y los que viven fuera de su Patria a causa de las injusticias de la dictadura.

Quien conozca cómo trabaja el aparato represivo en la isla sabe que lo ocurrido en el Museo de Bellas Artes en días anteriores deja mucho que decir, pues nadie puede olvidar que Mariela Castro es de la familia de los intocables y por ende aunque quiera dar muestras de apertura en temas sociales como el homosexualismo, nunca lo hará en asuntos ideológicos  y mucho menos de corte político.

Todos los que hemos vivido y sufrido el régimen de los Castro sabemos que todas las actividades públicas son custodiadas por personal de la Seguridad del Estado, imagínense donde participe algún miembro del aparato gubernamental.

Por lo que considero imposible que una persona que realmente esté fichada por sus manifestaciones contestatarias, que haya sido premiada infinidad de veces por esto y que esté en primera plana en casi todos los diarios independientes del exilio y Europa, incluyendo televisoras y emisoras radiales gubernamentales, pueda interpelar abiertamente a un miembro oficial sin ser apresada de inmediato por la policía política.

Lo que más es de admirar en todo este careo, es cómo la Directora del Cenesex da respuesta a la opinión de un usuario sobre la interrogación de la bloguera Yoani, a través de una página Web, y que este hecho quede  impune ante el régimen, el que por menos tiene a más de 22 periodistas independientes muriendo en la inclemencia penitenciaria.

Es doloroso ver cómo se crean y utilizan objetivos humanos con el interés de minimizar a quienes informan a diario la realidad cubana, la falta de libertades, la represión y el acoso continuado.

Por lo que todo esto lo considero un descrédito  a la oposición pacífica y a la prensa independiente, y mucho más cuando recuerdo después de la Ola Represiva del 2003, la muerte por pena capital impuesta a tres jóvenes tan sólo  por intentar salir del país. Sanción que fue cumplida de inmediato “como un escarmiento”, como expresa con orgullo el canciller cubano Pérez Roque cada vez que se le toca el tema.

Es imposible olvidar la reciente huelga de hambre del periodista independiente  Guillermo Fariñas, donde llegó a la desnutrición total y casi pierde la vida, por exponerse a un ayuno, con el objetivo de que el régimen cubano le permitiera a la oposición pacífica el acceso a Internet. Ayuno que resultó en vano porque este servicio nunca fue autorizado.

Las múltiples detenciones y cautiverio de Antúnez. Los maltratos sicológicos a Gloria Amaya, madre de los Sigler Amaya. Las calumnias y maltratos a las Damas de Blanco, las súplicas de Blanca, pidiendo internacionalmente que intercedan por su hijo Normando Hernández, prisionero político que muere en presidio sin atención médica. Y como éste, el sinnúmero de hombres que son maltratados por exigir sus derechos.

Tampoco podemos olvidar los arrestos masivos que se producen año tras años, en vísperas del día de los Derechos Humanos, tan sólo por celebrar un día mundial o portar una carta de la que Cuba en consignataria. O simplemente por reunirse o echar flores al mar en conmemoración a una fecha alegórica.

Los decomisos que realiza la Aduana de la República a las donaciones de libros que hace el Mundo para las bibliotecas independientes, denominándolas “Literatura Prohibida”, entre ellas Libros de Literatura Infantil y  la Carta Universal de los Derechos Humanos.

Son mucho los ejemplos de represión a exponer, por desgracia no caben en este artículo, pero por todos ellos me pregunto:   

¿Cómo es posible que las personalidades políticas e intelectuales de países democráticos, incluyendo con gran incidencia Miami, que mostraron gran inconformidad cuando la Ola Represiva de la Primavera Negra, donde fueron detenidos y condenados a penas máximas, opositores pacíficos, bibliotecarios y periodistas independientes, tan sólo por disentir del régimen cubano, no recuerden que de estos aún cincuenta y nueve continúan en las mazmorras de la tiranía por causas muy inferiores a las que pretenden promocionar al mundo  a través de  las muy bien confeccionadas y dirigidas  proezas de la bloguera  Yoani Sánchez?

Para quien dude de mis palabras, los invito a que se remitan a los hechos represivos contra el pueblo cubano durante todo el proceso totalitario de cincuenta años de dictadura, y así­ puedan sacar sus propias conclusiones.

Publicado con permiso escrito de la autora

http://adelasoto.blogspot.com

 


El significado de la Navidad

diciembre 1, 2008

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 La adoración de los magos, Rembrandt Harmenszoon van Rijn

 

 

 

 ¿Cual es el verdadero significado de la Navidad? En cierta ocasión formulé esta pregunta a una joven, y sin pensarlo mucho me respondió: “La Navidad es un tiempo de reunión familiar, de festejos, de intercambio de regalos y de música alegre de la temporada”.

 

 La Navidad comercial está a las puertas y, lamentablemente, para la  mayoría de los latinoamericanos, su celebración no trasciende las decoraciones, regalos, comidas, fiestas y otras cosas por el estilo, por muy importantes y significativas que las mismas puedan ser. Esto, por supuesto, dista mucho de expresar cuál es el verdadero significado de la Navidad. Entonces preguntamos: ¿Qué significa realmente la Navidad? La respuesta correcta no es un secreto: la encontramos en el libro que contiene la historia de la Navidad: La Biblia.

 

 La palabra Navidad significa natividad o nacimiento. Cuando hablamos de la Navidad nos referimos, única y exclusivamente, al nacimiento virginal y sobrenatural del Señor Jesucristo, en Belén de Judea. Este nacimiento es singular e incomparable. Ningún otro nacimiento se le asemeja en toda la historia de la humanidad, pues Dios, al traer a su Hijo amado al mundo, quebrantó la extensa cadena de la generación humana. Un ser   sobrenatural vino al mundo por un acto creador de Dios.

 

 En las Escrituras leemos que María, la madre de Jesús, concibió sin haber conocido a un hombre en la intimidad. Fue un acto divino del Espíritu Santo, para preparar una naturaleza humana que fuera pura para el nacimiento de Jesús. El relato del nacimiento nos dice que antes que José y María se juntasen “se halló que había concebido del Espíritu Santo”. En el Evangelio según San Mateo, leemos que el ángel le dice a José, referente a María, lo siguiente: “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Y el relato bíblico prosigue, diciendo: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”. 1     

                                                                                 

 La palabra de Dios nos dice que le pusieron por nombre Jesús. Este nombre quiere decir Salvador. El nombre “Jesús” le identifica con la humanidad. Él, al nacer de una mujer, como nacen todos los hombres, se asemejó a nosotros en todo.

 

 Sin embargo, hay otro nombre que el Señor recibió. Le llamaron Emanuel, que significa “Dios con nosotros”. Quiere decir que Dios se hizo hombre, que se manifestó o reveló en la carne. Este nombre tiene que ver, muy en particular, con su naturaleza    divina.

 

 Nos hallamos ante dos nombres que nos hablan especialmente de la naturaleza de Jesucristo y nos revelan claramente cuál habría de ser el propósito de su venida a este mundo, a saber: salvar del castigo perpetuo y dar vida eterna a todo aquel que en él creyera. El Señor Jesucristo, cuando caminó sobre esta tierra, fue plenamente hombre, pero también fue plenamente Dios. No cometió pecado, mas fue un ser humano. Sin embargo, siendo hombre, toda la plenitud de Dios habitaba en su cuerpo humano.

 

 Ahora bien, si hacemos un alto en el nacimiento o en la vida misma de Jesucristo, perderemos de vista el propósito de su venida a este mundo, es decir, el verdadero significado de la Navidad. Debemos proseguir hasta arribar a la cruz del Calvario. Dios había trazado un plan, desde tiempos antiguos, para que su Hijo amado lo llevara a cabo en esta tierra. Jesucristo debía morir y derramar su sangre, para que se hiciera realidad el plan de Dios en favor de la salvación del hombre. Sí, el nacimiento de Jesús fue milagroso, su vida fue ejemplar y sin pecado, pero el niño que envolvieron en pañales y acostaron en un pesebre en Belén, era Dios mismo hecho hombre, que venía a la tierra con el solo propósito de morir clavado en una cruz, para pagar la deuda que todo ser humano tiene con Dios; una deuda que sólo Jesús podía pagar.

 

El Señor mismo, momentos antes de morir, expresó que había terminado su obra aquí en la tierra, al decir: “Consumado es”. 2  Y Dios el Padre confirmó, ante los ángeles y los hombres, que la obra de su Hijo había sido aprobada por él, al resucitarle de entre los muertos al tercer día.

 

¿Qué significa, entonces, la Navidad? Significa que Dios nos amó tanto, que extendió su mano de gracia y misericordia y nos dio a su Hijo Jesucristo. ¿Para qué? “Para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. 3

 

  

¡Feliz Navidad!

 

Guido F. Castellanos

 

 

 Mateo 1:21-23; Juan 19:30; 3 Juan 3:16