El enemigo dentro de las puertas

La mayoría de las comunidades cerradas no son más seguras que las abiertas.

A pesar de que la mayoría de las personas quiere vivir en comunidades seguras y los propietarios de viviendas desean  proteger su propiedad y aumentar el valor de las mismas, lo cierto es que la instalación de puertas automáticas de seguridad sólo proporciona una falsa sensación de seguridad, ya que la mayoría de los vandalismos, allanamientos de moradas y robos los cometen individuos en sus propias comunidades. Los ladrones suelen introducirse en casas  que, o bien ya han visitado, o donde conocen a sus ocupantes y su rutina diaria. El malhechor a menudo vive muy cerca de usted. El enemigo contra el cual se supone que las puertas provean protección,  con mayor frecuencia de lo que nos imaginamos, vive dentro de esas puertas. Las estadísticas lo demuestran. Los registros policiales lo confirman. La experiencia de las personas que viven dentro de las puertas lo corrobora.

Muchas personas creen erróneamente que la instalación de puertas de seguridad  incrementará el valor de su propiedad. De hecho, en algunos casos lo contrario puede ser cierto: las puertas disminuyen el valor de las viviendas más cercanas a las mismas. La ubicación, el tamaño del lote, los metros cuadrados de una vivienda y la calidad de la construcción determinan su valor y la medida en que la misma aumenta de precio, pero sobre todo la ubicación. Por ejemplo, si usted vive en una comunidad suburbana donde las viviendas están vendiéndose por un promedio de 120.000 dólares, las puertas de seguridad pueden atraer a algunos compradores, ya que proporcionan una sensación de exclusividad y privacidad, sin embargo, lo más probable es que no contribuyan a aumentar el valor de la propiedad, especialmente si la comunidad no está bien mantenida y en la misma hay varias casas con ejecución hipotecaria.

Lo cierto es que la mayoría de las comunidades cerradas no son más seguras que las abiertas. El acceso restringido provisto por las puertas automáticas puede constituir una barrera psicológica y un elemento disuasorio para algunos, pero el criminal perseverante e innovador encontrará una manera de entrar. Por eso es que instalar una garita con un guardia  24 / 7, a pesar de ser la opción de seguridad más costosa para una comunidad, ofrecerá la mejor protección, ya que las puertas automáticas no son difíciles de franquear, y el criminal puede colarse siguiendo a un residente. Y si el delincuente no vive dentro de esa comunidad, es posible que conozca a algún inquilino de la misma. Puede ser que usted se sorprenda al enterarse de que algunos en su comunidad incluso han vivido durante algún tiempo en un tipo muy exclusivo de comunidad cerrada: la cárcel. Asimismo, los guardias que hacen las rondas en el interior de una comunidad a menudo no proporcionan la protección que la comunidad requiere, porque no están bien entrenados (o no lo están en lo absoluto) y se les paga poco. Una cosa es cierta: la seguridad de una comunidad es tan efectiva como las personas que la proporcionan. Según la policía, la vigilancia vecinal ha demostrado ser uno de los modos más eficaces para disminuir la delincuencia y unir a la comunidad.

Hoy en día muchas personas están hartas de tantas restricciones (las puertas automáticas son sinónimo de restricciones e  inconvenientes principalmente para los residentes, no para los criminales) y cada día hay más compradores que evitan a toda costa adquirir viviendas en comunidades regidas por asociaciones y con puertas automáticas. Las ventajas de vivir en muchas de estas comunidades, donde las viviendas son relativamente baratas y las puertas no pueden interpretarse como un signo de lujo y de estatus social, no son suficientes como para justificar los costos. Con el tiempo, los costos de mantenimiento de las puertas automáticas por sí solos pueden convertirse en una carga financiera demasiado pesada para una comunidad. Por otra parte, las comunidades cerradas de clase alta y media alta proporcionan distinción y constituyen un símbolo de estatus para sus residentes. Como beneficio agregado, las puertas y los guardias pueden proveer cierta protección y una mayor sensación de seguridad, y es probable que aumenten en cierta medida el valor de las viviendas. No ocurre lo mismo con las propiedades de inferior valor de la mayoría de los residentes de una ciudad.

No obstante, en cualquier comunidad cerrada una falsa sensación de seguridad puede convertirse en uno de los peores enemigos de sus residentes. En resumidas cuentas, siempre conviene tener presente que es probable que el criminal viva dentro de las puertas, e incluso que sea su vecino de al lado. Las puertas automáticas y las murallas no ofrecen ninguna protección contra los delitos cometidos por los propios residentes.

Guido F. Castellanos

© Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin permiso escrito del autor.

 

 

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