Fidel Castro Is Dead!

noviembre 27, 2016

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Fidel Castro is dead at the age of 90. The brutal communist dictator established a repressive police state in Cuba, failing to honor his promise of free elections for a democratic nation. He executed thousands of Cubans who opposed his totalitarian regime and imprisoned tens of thousands, beating and torturing many of them. He divided tens of thousands of families, destroyed the economy and the culture and established a communist regime with no place for human rights and freedoms, becoming a satellite of the Soviet Union. He put the world on the brink of nuclear war during the Cuban Missile Crisis.

During almost six decades, millions of Cubans have fled the communist island in search of freedom and prosperity because all freedoms were suspended by the tyrant who would lecture the nation via radio and TV saying: “Dentro de la revolución todo, contra de la revolución nada.” (With the revolution, everything, against the revolution, nothing.) He made sure all his opponents were silenced by incarceration and often by torture and death.

Fidel Castro and his communist regime exported and supported terrorism, guerrilla warfare, as well as drug trafficking throughout Latin America and the world.

I’m a living witness that his legacy is one of repression, family separation, suffering, death, and destruction of a once prosperous nation.

Free Cubans all over the world are celebrating the death of a monster who enslaved an entire nation and made the Island of Cuba his private plantation. Donald Trump’s statements about the legacy of Fidel Castro are spot on and historically accurate. I should know, I lived under that repressive regime for more than ten years and experienced firsthand the havoc this brutal dictator has reeked during his more than five decades in power, turning Cuba into a maximum security prison. Trump said, and I agree:

“Fidel Castro’s legacy is one of firing squads, theft, unimaginable suffering, poverty and the denial of fundamental human rights. While Cuba remains a totalitarian island, it is my hope that today marks a move away from the horrors endured for too long, and toward a future in which the wonderful Cuban people finally live in the freedom they so richly deserve.”

The President-elect added, “Though the tragedies, deaths and pain caused by Fidel Castro cannot be erased, our administration will do all it can to ensure the Cuban people can finally begin their journey toward prosperity and liberty.”

May Cuba be free at last!

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

 

 

 

 

 


Donald Trump’s Victory: The “Deplorable and Irredeemable” Americans Have Spoken

noviembre 9, 2016

 

Donald Trump has won the 2016 presidential election. The polls were wrong, the mainstream and corrupt media that conspired with the Clinton campaign and tried to destroy Donald Trump, was also wrong. Even many establishment Republicans were wrong. Trump’s victory defied all predictions and is one of the greatest political victories in our two and one half centuries as a nation.

Yes, I voted for Trump, as did tens of millions of Americans, to give him the victory. The American people have spoken clearly and unequivocally. Once again, the democratic process has triumphed and we have decided what we want and also what we don’t want.

This presidential election has been a referendum on many important issues: stagnant economic growth during eight years of a failed Obama presidency, a vote against Obamacare, which was rammed through by a president out of touch with the American people, who lives in an alternate reality where things have been turned upside down and wrong has become right and right is considered wrong. It was also a referendum on the Washington establishment, of which Hillary Clinton has been a part for almost three decades. It was a decisive NO to open borders and illegal immigration. It was a definitive NO to the course towards socialism our nation has been following for decades now, in no small measure due to a left wing mainstream media, most of the professorate in our universities, and eight years of a presidency focused on changing America forever and turning it into one more failed socialist nation in the world. It was a resounding NO to the most corrupt politician running for president in the history of our nation: Hillary Rodham Clinton.  It was a decisive YES to lower taxes, a strong military, to real choices in health insurance, and very importantly, a resounding YES to the appointment of Supreme Court justices who will abide by the United States Constitution and not legislate from the bench.

Donald Trump’s victory was an unquestionable YES to life and the right of the unborn child and a resounding NO to the abortionists in this country, who have created a multimillion dollar industry with the aid and support of politicians like Hillary Clinton, with Planned Parenthood being the nation’s largest abortion vendor. Journalist Kristan Hawkins said it well: “Planned Parenthood’s grip of death has been released from the White House. Come January, their influence will be gone.”

The silent majority isn’t silent anymore because Donald Trump has given us a voice. We were mocked by Hollywood (the cream of the “crap”), and dismissed by socialist professors in their ivory towers, whose numbers have reached epidemic proportions in our Colleges and Universities. The “deplorable and irredeemable” Americans have spoken. It’s time to make America great again!

Guido F. Castellanos

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¿Qué hay en ese nombre nuevo?

enero 13, 2014

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Los nombres siempre han sido importantes, no sólo en la vida real sino también en la literatura. En más de una ocasión el destino feliz o desdichado de un personaje en una novela o en una obra teatral ha dependido en alto grado del nombre con que el autor lo ha bautizado. Me parece bien cambiar el nombre de una empresa, organización o persona, cuando existe un motivo legítimo para hacerlo o simplemente porque no nos gusta, ya que, como las suelas de los zapatos, los nombres también se gastan con el uso. Por mi parte,  al cabo de medio siglo de uso y maltrato, y por causa de tanta repetición, porque no lo entienden la primera vez que lo pronuncio, y a menudo ni la segunda, en ocasiones he sido tentado a cambiarme el nombre que me pusieron mis padres, con la esperanza de evitar tanta reiteración y que mi personaje en la novela de la vida tenga quizás un final más venturoso. Lo que ocurre es que no acabo de encontrar otro nombre que realmente me guste para mí. Claro, esto lo digo en son de broma, porque lo cierto es que, como la gran mayoría de las personas, estoy irremediablemente ligado psicológica y emocionalmente a ese sonido que he escuchado, no pocas veces mal pronunciado, toda mi vida: Guille, Jido,  Rigo, Ido, Uido, Gudo, Gaido ¡Guido, caramba! Sin embargo, este no parece ser el problema de tantas iglesias bautistas (y no bautistas) en la actualidad, porque se están cambiando, a diestro y siniestro, el nombre que han tenido con frecuencia desde su establecimiento. Lo curioso es que todas estas iglesias tienen en común una palabra “ofensiva” que invariablemente eliminan del antiguo nombre, la cual siempre las ha identificado como iglesia y con su particular denominación (aunque a veces dejen intacta parte del nombre antiguo).

Me divierte hasta cierto punto, por disparatada e inútil, esta tendencia actual de cambiarse el nombre de tantas Iglesias en Estados Unidos, eliminando el término bautista, como si esto fuera una fórmula mágica que les permitirá, en un intento desesperado más, renovar una imagen dañada, en algunos casos irreparablemente, lograr mayor aceptación de los integrantes de sus comunidades y de los creyentes de otras denominaciones, o al menos aparentar alguna medida de relevancia.

El vocablo “bautista” se ha convertido en anatema. Según algunas iglesias, esta palabra evoca imágenes de órganos de tubos, cultos formales y rígidos, y estrechez de criterio. Quizá ya no se utilicen órganos de tubos, ni se celebren cultos formales y rígidos en la mayoría de estas iglesias, no obstante, la estrechez de criterio, la incultura, la falta de vigencia y la mediocridad no se erradican con una mano de pintura y un rótulo nuevo con un nombre diferente.

Por otra parte, es necesario señalar que no existe ningún precepto bíblico que prohíba un cambio de nombre. Cada iglesia, por sí sola, al establecerse, debe determinar cómo ha de llamarse, y en el caso de una iglesia ya establecida, si ha de tener un nombre nuevo de hoy en adelante. Ahora bien, si una persona desea cambiarse el nombre, en la mayoría de los casos, legalmente, no se admiten aquellos que hagan confusa la identificación de la persona. Lo curioso, sin embargo, es que, a juzgar por los nuevos nombres de muchas de estas congregaciones, a menudo insulsos, ambiguos y genéricos como el de medicamentos más baratos, ahora no sabemos a ciencia cierta si se trata de iglesias, clubes sociales, hogares para ancianos, centros de rehabilitación, manicomios, moteles o cementerios; ¿o serán a estas alturas la misma cosa? Veamos algunos ejemplos: Christ Journey, Family of God, Peace Community, Fellowship at Two Rivers, Fellowship of Forest Creek, Living Faith, NorthRidge,  North Hills, North Point Community, Graceway, CrossWinds. ¡El colmo sería que una iglesia bautista (si a estas alturas no lo ha hecho ya más de una) se cambiara el nombre y decidiera llamarse The Fellowship of the Ring o The Return of the King!

En definitivas, ¿qué hay en ese nombre nuevo? A la luz de lo antes dicho, es innegable  que ese nombre nuevo, ese cambio cosmético, es fundamentalmente fruto de una estrategia de transformación de imagen y propagandística, en gran medida por un afán contemporizador, en la que las iglesias en cuestión se dan a la desatinada y fútil tarea de colar el mosquito y tragarse el camello, con tal de sacudirse el lastre del nombre antiguo y a menudo los vínculos denominacionales, tener más amplia aceptación y llevar, como suelen alegar, el mensaje del evangelio a mayor número de personas. Este proceder es parecido al de la persona que se empeña en poner curitas sobre una herida profunda que requiere de un torniquete para detener la hemorragia y de intervención quirúrgica. De todos modos, nos consta que numerosas de estas iglesias, como University Baptist Church en Coral Gables, Florida (actualmente Christ Journey),  hace mucho tiempo ya habían dejado de ser bautistas en doctrina y práctica. De modo que el paso lógico para las mismas era eliminar también el nombre.

En resumidas cuentas, el cambio de nombre con la resultante eliminación de la identidad denominacional, es una tendencia postmoderna generalizada en Estados Unidos, en la espiral descendente rumbo al ecumenismo y la descafeinización del cristianismo de los últimos tiempos, porque los bautistas no son el único grupo que ha estado lidiando hace tiempo con el asunto del nombre denominacional.

Guido F. Castellanos

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La nueva tolerancia

mayo 9, 2012

La nueva tolerancia

El diccionario de la Real Academia Española define la tolerancia como “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. La definición tradicional de tolerancia nunca incluyó la noción de aceptación. El concepto de tolerancia en Estados Unidos proviene de las creencias judeo-cristianas de sus fundadores. Se trata de una tolerancia que promueve el respeto y la protección de los auténticos derechos de los demás, inclusive los de aquellos con quienes estamos en desacuerdo o que son evidentemente diferentes a nosotros. Esta tolerancia tradicional, en la práctica, fue la que permitió que los cristianos, junto con personas que no lo eran, lucharan por la abolición de la trata de esclavos en Inglaterra y Estados Unidos. La puesta en práctica de esta concepción tradicional de tolerancia en la vida cotidiana nos permite vivir en paz con los demás, aceptar a familiares, vecinos, y compañeros de estudio y laborales, a pesar de su raza, creencias, nacionalidad o sexo; y nos permite, además, aprender de otras culturas y de personas de distinto trasfondo religioso y cultural.

En la actualidad, no obstante, la tolerancia ya no es sólo el respeto de las ideas, las opiniones y las prácticas de los demás, sino también la aceptación de las mismas. De manera que la nueva tolerancia trasciende el respeto de los derechos ajenos y exige la alabanza y la aprobación de las  creencias, los valores y el estilo de vida de la otra persona— con la excepción del cristianismo tradicional, al cual se le considera la fuente principal de intolerancia en el mundo. ¿Por qué? Porque se niega a aceptar y a concederles el mismo valor a conceptos, creencias y estilos de vida que no concuerdan con sus enseñanzas. De modo que cualquier persona que se niega a aceptar los conceptos, las creencias y el estilo de vida de otras personas, es señalada como intolerante, prejuiciosa, de mentalidad estrecha, extremista y fanática. Pero hay más: cualquier persona que sencillamente cree que existen verdades absolutas y que hay creencias y comportamientos correctos y otros que no lo son, será  tachada de intolerante. En una cultura donde predomine la nueva tolerancia, se perseguirá la expulsión de la fe cristiana de la vida pública y el confinamiento de la misma a la vida privada del ciudadano.

Debemos respetar y aceptar a nuestros semejantes. Mas esto no significa en modo alguno la aprobación de sus creencias, opiniones y estilo de vida.  Sin embargo, esta aprobación, para sus adeptos, es el distintivo de la “auténtica” tolerancia. Y para que las nuevas generaciones la practiquen sin el menor estorbo, es preciso enseñarles que las verdades absolutas no existen. Lo lamentable es que la persona que no cree en verdades absolutas carece de habilidad para discernir entre el bien y el mal, y por ende termina aceptando la falacia de que cualquier creencia, conducta o actitud, sea de quien sea y venga de donde venga, posee el mismo valor y merece el mismo respeto y aceptación que la de los demás.

En el actual sistema educacional público estadounidense parece que el único concepto religioso que vale la pena recordar es la nueva tolerancia. Por eso no debe sorprendernos que  la misma sea el tema dominante del currículo. La alarmante afirmación de un alto funcionario del capítulo de la Asociación Nacional Educativa de New Hampshire, deja bien en claro el papel que debe jugar la nueva tolerancia en la enseñanza escolar: Si los niños vienen a la escuela con valores diferentes a los que se les enseña en la escuela, los maestros deben alentarlos a descartar las enseñanzas que reciben de sus padres.

¿Qué les parece? No es de extrañar que haya tantos niños confundidos y que estén aprendiendo poco y mal en esta atmósfera enrarecida por la nueva tolerancia. Los maestros ya no son pedagogos sino trabajadores sociales a quienes no se les permite enseñar ninguna asignatura sin pasarla antes por el filtro descafeinante de la corrección política y la nueva tolerancia.  La historia ya no es historia, porque el revisionismo y la corrección política la han convertido en propaganda. La historia se reescribe con una agenda ideológica bien defina de antemano que sirve de pauta, según el momento y las necesidades de un grupo determinado. La verdad no tiene preeminencia en este proceso revisionista y cuando se convierte en un obstáculo de cualquier índole,  se  hace a un lado. Y en este punto preguntamos, ¿en qué país del mundo se enseña una historia nacional que produce un sentimiento negativo en los alumnos acerca de su propia nación? En Estados Unidos. La fallida filosofía educacional imperante en las escuelas públicas estadounidenses, regida por la nueva tolerancia, está causando la frustración y el desencanto de  muchos maestros con vocación, capacidad y experiencia que laboran en el sistema escolar público, lo que trae como lamentable consecuencia la deserción de no pocos de ellos, resultando en mayor perjuicio de la ya empobrecida calidad de la enseñanza escolar.

Una de las consecuencias nefastas de la nueva tolerancia es la pérdida de las convicciones. Para que una persona posea convicciones, es necesario que esté convencida (y valga la redundancia) de que lo que cree es verdad. Pero si esa persona considera que todas las creencias y estilos de vida de los demás son tan válidos como los suyos, ¿qué convicciones podrá tener respecto a sus propias creencias? Por otra parte, aceptar la nueva tolerancia como filosofía de vida significa admitir que lo que uno cree no tiene mayor valor que cualquier otra “verdad”, entonces no existe verdad alguna que valga la pena defender, y ni hablar de morir por la misma. De manera que uno queda a merced de las opiniones personales. Por eso es que, según la nueva tolerancia, todo el que es inflexible en sus creencias y da a conocer sus convicciones es un fanático. Esto pone de manifiesto el problema fundamental de la nueva tolerancia: su propia intolerancia.

En un mundo postmoderno donde cada día hay menos personas que creen en las verdades absolutas y en el que la ambigüedad lingüística y el relativismo moral campean por su respeto, no es de extrañar que se adopte, no sólo una nueva y más conveniente definición de tolerancia, según las nuevas y siempre cambiantes normas morales y éticas, sino que impere el revisionismo histórico, y que a lo bueno se le llame malo y viceversa. Ese es el torcido, políticamente correcto, “tolerante” y peligroso mundo en que nos ha tocado vivir.

Guido F. Castellanos

El Nuevo Herald (Miami, Florida) se negó a publicar este artículo. De más está explicar por qué.

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El mito de la separación de la iglesia y el estado

agosto 3, 2010

 

La mítica y trillada frase—separación de la iglesia y el estado—ha sido empleada tantas veces en los juzgados estadounidenses y repetida hasta la saciedad por la prensa que hay millones de estadounidenses convencidos de que forma parte de la primera enmienda a la constitución. La frase, sin embargo, no aparece en ninguna parte de la constitución, de sus enmiendas, ni de ningún documento fundacional. La primera enmienda jamás tuvo como objetivo desalojar a Dios del gobierno y sus instituciones. Inequívocamente, la primera enmienda establece que ninguna religión ha de tener carácter estatal. Punto.

La Carta de Derechos, conocida en inglés como Bill of Rights, denomina las diez primeras enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos de América. Estas diez enmiendas tienen una doble finalidad: limitar el poder del gobierno federal y garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos.

La primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos forma parte de la Carta de Derechos de este país. ¿Cuál es su propósito? Muy sencillo y fundamental: prohibir que la legislatura estadounidense apruebe  cualquier ley relacionada con la adopción de una religión o ratifique cualquier ley que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión o de petición. A continuación citamos íntegramente la primera enmienda a la Constitución de Estados Unidos:

El Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios.

Es decir, que la primera enmienda a la Constitución de Estados Unidos prohíbe el establecimiento de una religión patrocinada por el gobierno federal. Se procuraba impedir a toda costa lo que ocurría en Inglaterra y su iglesia estatal, a saber, que el gobierno manejara los asuntos de la iglesia y que interfiriera con las prácticas religiosas de los ciudadanos.  Sin embargo, no tenía nada que ver con que el gobierno pudiera ayudar equitativamente a todas las denominaciones religiosas.

¿Qué ocurrió el día después de que la Casa de Representantes adoptara la primera enmienda?  El representante Elías Boudinot propuso una resolución mediante la cual se solicitaba al presidente Jorge Washington que promulgara un Día Nacional de Acción de Gracias (Thanksgiving Day). El 25 de septiembre de 1789, se aprobó la resolución propuesta por Boudinot. Ahora bien, si ACLU (siglas en inglés de American Civil Liberties Union, organización pantalla socialista establecida en 1920, brazo jurídico del movimiento humanista secular estadounidense, y la más exitosa en la destrucción de las leyes y los derechos tradicionales de los ciudadanos estadounidenses) hubiera existido en aquel entonces, no cabe duda de que se habría opuesto tenazmente a esta resolución.

 

La institucionalización de la mentira: el mito del “muro de separación entre la iglesia y el estado”

¿Cuál es la procedencia de la frase “muro de separación entre la iglesia y el estado”? La mítica frase se pronunció por primera vez en el caso histórico Everson v. Board of Education (Everson versus la Junta Escolar) de la Corte Suprema. El juez Hugo Black dio a conocer un inaudito principio jurídico: “La Primera Enmienda ha levantado un muro entre la iglesia y el estado. Ese muro debe mantenerse alto e infranqueable. No podríamos aprobar la más mínima violación”.  

Desde entonces, el poder judicial estadounidense, paulatina e implacablemente,  ha ido eliminando de la propiedad pública toda huella de cristianismo, ya sea lenguaje, simbolismo, o imágenes. Durante la década del sesenta se aprobaron leyes que prohibieron la oración y la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Más tarde surgieron los inconcebibles litigios en torno a si los alumnos de las escuelas públicas debían emplear la frase “bajo Dios” en el juramento de fidelidad a la bandera. En la actualidad, el poder judicial interpreta la primera enmienda de manera radicalmente distinta o como lo hicieron sus antecesores durante el primer siglo y medio de la república estadounidense. ¿Por qué, si el significado de la constitución estadounidense y sus enmiendas es extremadamente claro? No se trata de un documento complejo y extenso, cuya interpretación requiere de expertos descifradores, poseedores de claves y secretos de los que el ciudadano promedio no dispone. La constitución estadounidense no es como el libro de Apocalipsis en la Biblia u otros escritos difíciles de descifrar. Se trata de un documento breve, claro y de redacción bastante reciente.  De manera que el problema fundamental radica en la pérdida del compromiso que tenían los jueces de la corte suprema estadounidense con los encumbrados principios  fundacionales de la nación. Cuando la fe en el Dios verdadero se descarta como principio regidor de la  vida y el gobierno del hombre, cuando la cosmovisión cristiana ha sido reemplazada por una cosmovisión humanista secular, que no toma a Dios en cuenta o que en el mejor de los casos lo relega a un plano secundario, entonces no es de extrañar que el compromiso con la constitución y sus enmiendas, y el respeto por las mismas disminuya considerablemente o se pierda por completo.

Lo que a menudo se repite, aunque sea una garrafal mentira, llega a creerse como verdad inapelable. Y el mito de la “separación de la iglesia y el estado” es una de esas mentiras que muchos se han tragado, como carnada con anzuelo, sin por lo menos haberse tomado el trabajo de leer la constitución y las enmiendas. La primera enmienda es, clara e indiscutiblemente, una prohibición dirigida al gobierno federal estadounidense. De hecho, si cuando se ratificó la enmienda los trece estados originales de la Unión hubiesen interpretado (por su claridad, sencillez y brevedad, no había nada que interpretar) que la prohibición incluía a los gobiernos estales, la hubieran rechazado. ¿Por qué? Porque cerca de la mitad de los  trece estados originales habían establecido religiones estatales. De manera que, durante el primer siglo y medio de la república estadounidense, tomando en cuenta el contexto del la primera enmienda, la frase, “por la que adopte una religión oficial del estado”, significaba, simple y llanamente, que el gobierno federal no apoyaría ni impondría una iglesia nacional o denominación en particular. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Debido a debilitamiento del cristianismo en Estados Unidos y a la creciente hostilidad hacia éste, el significado de la primera enmienda ha sido radicalmente alterado. En la actualidad, adoptar “una religión oficial del estado”, inconcebiblemente, incluye pronunciar en público el nombre de Dios y de Cristo, y citar la Biblia y los Diez Mandamientos. Sin embargo, los fundadores de esta gran nación jamás tuvieron la intención de que el gobierno estuviera aislado de Dios o que dejara de reconocer su existencia. Mas debido a la prevaleciente y errónea interpretación de la primera enmienda y el consiguiente levantamiento de un  anticonstitucional “muro de separación entre la iglesia y el estado”, el gobierno estadounidense se ha tornado tan secular como los regímenes comunistas  de Cuba, China y de la antigua Unión Soviética (ver capítulo titulado Estados Unidos:  la rana en la olla).

En conclusión, según la carta escrita por Thomas Jefferson en 1802, poco después de convertirse en presidente de la nación (quien utilizó esta expresión, tomada de una metáfora empleada e un conocido sermón de la época, titulado  The Garden and the Wilderness [El jardín y la jungla]), y dirigida a la Asociación Bautista de Danbury, Connecticut, el “muro de separación” de la metáfora  era para proteger “el jardín” de la iglesia de la invasión de “la jungla” del gobierno, no viceversa. Además, la constitución de Estados Unidos no es un documento viviente que cambia de significado—como algunos pretenden hacernos creer— según la época, las circunstancias y sus intérpretes, sino un contrato íntegro de naturaleza inalterable. En esto, precisamente, radica su verdadero valor y vitalidad. De manera que los continuos e implacables intentos por cambiar, tergiversar o reinterpretar su significado, no son más que atentados contra su auténtico valor y su vida real, que es su inalterabilidad. Así que una constitución cambiada (excepto por enmienda), tergiversada o reinterpretada, como de hecho no pocos jueces nos quieren entregar hoy caprichosa y arbitrariamente,  es una constitución anulada e inservible. Logrado esto, quedan destruidos los fundamentos jurídicos de la nación. No obstante, la constitución estadounidense y sus enmiendas, interpretadas según los designios originales, posee auténticos valor y vida.

El juez de la corte suprema estadounidense, William Renquist, dijo: “La metáfora del “muro de separación” constituye pésima historia y peor ley. Ha caotizado totalmente los fallos judiciales. Debería abandonarse definitivamente”.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso del autor.


Did Jesus Christ Really Exist?

diciembre 7, 2009

 

 

I sometimes get questions about the existence of Jesus from dishonest and ignorant people. Often I feel those questions should not be dignified with a reply.  However, I believe in giving people the benefit of the doubt, and the opportunity to know the true and only Savior, because that is exactly what Christ himself would have done.

People even with the most rudimentary knowledge of history know that at the very least there are, not hundreds, but millions of books written about Christ. History would be almost incomprehensible without Christ. Western culture and American democracy would not have been possible without the influence of Jesus and his words in the Bible. Therefore, doubting the existence of Jesus is equal to saying that history and western culture are based on a myth.

Proving that Christ was a real person is not an issue to any thinking person with a general knowledge of history. However, Christ was much more than a historic figure. He was God in the flesh, the Savior sent by the Father to die for the sins of humanity. He claimed to be the Creator of the universe, the one who can forgive sins. The totality of the prophesies concerning his life and work came true when he came to this world. He also said the Bible is the word of God. Now, if the Bible is not the word of the only true God, Christ was a liar. But if he told the truth, as we believe he did, then the Bible is the word of the living God, and the Bible says that Christ is the only way to heaven, the only Savior. You see, truth is not relative to the individual. Truth is absolute. The law of gravity is an absolute truth. Even if you deny it’s true, if you jump from a ten story building, you will surely pay the consequences. Fundamental biblical truths about Christianity are the same. You may choose to reject them, but you will surely pay the consequences of your decision, and not invalidate those truths at all.

No theologian or serious Bible scholar worth its salt would even dare to challenge the divinity of Christ, much less his existence.

I recommend reading the great little book More Than a Carpenter, by Josh MacDowell, and The Case for Chirst, by Lee Strobel.  Last but not least, read the Gospel of John. You must be warned- reading the Bible could lead to a radical transformation in your own life. Remember, we  cannot both be right about this issue. This is the law of non-contradiction: the opposite of true is false. However, if I am wrong, I have nothing to lose, but you would have everything to lose, because Christ said that he is the only way to heaven, and the only ticket out of hell. What you believe or not will not change these biblical truths; however it will affect your eternal destiny.

 May the historical Jesus, the Christ of the Bible, the Savior of the world, give you understanding and humility to believe and accept these truths and know the Savior personally, not because I say so, but because they are fundamental truths for all humans.

“For God so loved the world, that He gave his only Son, that whoever believes in Him, should not perish but have everlasting life (John 3:16).”

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

 


¿Domina usted su idioma? II

octubre 5, 2009

Mapa1

 

Una lengua puede vivir indefinidamente, como la porción de humanidad que habla dicha lengua, y puede morir, sustituida por otra, si le falta la entrañable adhesión de la sociedad que la habla. Pero mientras la sociedad quiera conservar su lengua, la vitalidad de ésta será perdurable.       Ramón Menéndez Pidal

Cualquier lengua viva sufre cambios y evoluciona. Como producto social, una lengua debe rejuvenecerse de continuo para acomodarse a las necesidades de sus usuarios. Sin embargo, cambio y evolución no son sinónimos de deterioro y destrucción, ni del desenfreno a que a menudo el lenguaje es sometido por tanto ignorante e improvisado. El lenguaje tiene como fundamental razón de ser la comunicación de ideas, es decir, que seamos comprendidos cuando hablamos y escribimos.

¿Domina usted su idioma? Nuevamente le invitamos a que lea las siguientes cuestiones idiomáticas, para que compruebe cuánto sabe o ignora referente a la lengua de Cervantes. (Le invitamos a que lea el primer artículo que publicamos en enero de 2008, titulado ¿Domina usted su idioma?

¿Cómo se dice?

              Incorrecto                                                       Correcto

“Nos sentamos en la mesa”.                      “Nos sentamos a la mesa”.

Peticionar (del inglés “petition”)                                    Pedir

Me gusta cantidad (sustantivo mal empleado

como adverbio)                                                            Me gusta mucho

“I am late” no se dice en español “Yo estoy tarde”.   Se dice: Se me ha hecho tarde   o  me he retrasado.

Pevée                                                         Prevé (del verbo prever)

Le removieron un tumor (anglicismo).                  Le extirparon o le extrajeron un tumor.

El hombre está patiseco.             El hombre está petiseco (raquítico, marchito).

Se removió el sombrero (anglicismo).              Se quitó el sombrero.

Visité  Cuba, visité Rumania, etc.                          Visité a Cuba, visité a Rumania (con la  preposición a antes de nombres propios de lugares que no llevan artículo).

Me luce que va a hacer frío.                          Me parece (o creo) que va a hacer frío. El verbo lucirse con sentido de destacarse o hacer un buen papel puede emplearse así: 1) La pareja se lució en el baile 2) El joven se destacó en el certamen.

Espero de que llegue pronto.                         Espero que llegue pronto.

Pensamos de que está en un error.             Pensamos que está en un error.

Se dio cuenta que lo estaban engañando.                 Se dio cuenta de que lo estaban engañando.

¿Con que te enamoraste de otra?           ¿Conque te enamoraste de otra?

Conque es conjunción coordinante, con que es una locución formada por la preposición con y el relativo que, que equivale a cual: La computadora con que trabaja se la regalaron. Conque lleva la intensidad de la pronunciación en con, mientras que con que la recibe en que.

Milígramo                                                                     Miligramo

Centígramo                                                                 Centigramo

Mi papá es autodidacta.                  Mi papá es autodidacto (este adjetivo, que también puede emplearse como sustantivo, tiene masculino y femenino. Se diría correctamente: Mi mamá es autodidacta).

Expander un negocio.                                 Expandir un negocio (con la terminación (ir), no (er).

Vivo en La Florida.                                      Vivo en Florida (El estado se llama Florida, no La Florida.)

Yo soy de los que opina.              Yo soy de los que opinan (plural).

Le tengo terror a las cucarachas.            Les tengo terror a las cucarachas.

Contribuyó una buena suma.             Contribuyó con una buena suma.

Los niños entran y salen de la escuela.           Los niños entran a la escuela y salen de ella (o de la misma).

Libros de referencia.                                           Libros de consulta.

Consulta, según el diccionario (WordReference.com), es la búsqueda de datos que se realiza en un libro, periódico, fichero, etc., para informarse sobre un asunto.

No regresaré hasta que no te hayas marchado.       No regresaré hasta que te hayas marchado (También es correcto decir: mientras no te hayas marchado).

Lo sabía, mas no me lo advirtió (mas es conjunción adversativa).

Ella es más hermosa que su hermana (más es adverbio de comparación y de cantidad).

Se escribe correctamente, sin la preposición de antes de gratis: La entrada es gratis; he trabajado gratis; el abogado te defenderá gratis.

¿Cómo se escribe la forma verbal, licua o licúa? Se escribe licua (li-cua, dos sílabas, no tres), sin acento en la u: licuo, licuas, licua, licuan.

Me gustaría que estuvieras más envuelto en actividades comunitarias.   Me gustaría que participaras más (o te interesaras más) en actividades comunitarias. No somos tamales para andar con tanta envoltura.

Nos reuniremos el día miércoles.        Nos reuniremos el miércoles. (Día está sobrando. ¿Qué otra cosa podría ser el miércoles –jueves, viernes, sábado, etc. — sino un día?)

El “area code” del inglés es el prefijo en español. Con este vocablo se indican zona, ciudad o país, antes de un número telefónico. El “zip code” es la zona postal.

Me perjudicó a propósito.                        Me perjudicó de propósito.

A propósito significa conveniente para lo que se destina. De propósito se refiere a algo que se ha hecho o dicho intencionalmente.

María debe de hablar (es probable pero no hay obligación). María debe hablar (deber significa obligación).

Apology y apología no significan lo mismo en inglés y en español. Según el diccionario de la Real Academia Española, apología significa “discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo”. Apology  significa disculpa. De manera que emplear apología en español con el mismo significado de apology  es un disparate garrafal.

Ejemplo de uso correcto: please accept my apologies: le ruego me disculpe.

La capital del Japón se escribe Tokio (dos sílabas, no tres), no Tokío (sin tilde en la i) y se pronuncia con la fuerza en la primera o. Rumania se escribe sin tilde en la i. La fuerza de pronunciación recae sobre la primera a.

El medicamento inyectable viene en un vial (del inglés vial).

Bonito, además de significar lindo, agraciado, bello, es el diminutivo de bueno. (Si lo duda, consulte el diccionario de la Real Academia Española en línea.)

Es anglicismo imperdonable emplear el adjetivo agresivo como sinónimo de activo, audaz, enérgico, diligente. Agresivo, en español, es aquel que ofende, provoca o ataca.

Se escribe a diestro y siniestro, no a diestra y siniestra.

Los siguientes nombres siempre se usan en plural: calzoncillos, vísperas, creces, alicates, espejuelos, víveres, pinzas, comicios, nupcias, efemérides, albricias, esponsales.

La traducción correcta de “commodities” (del inglés) no es comodidades, sino artículos de comercio.

“Malpractice”, traducido al español, no es mala práctica, que es un disparate colosal, sino negligencia (negligencia profesional, etc.).

 

No es lo mismo

No es lo mismo el cura (sacerdote), que la cura (acción y efecto de curar).

No es lo mismo el Papa (Sumo Pontífice), que la papa (tubérculo comestible).

No es lo mismo el capital (caudal), que la capital (ciudad principal).

No es lo mismo el cometa (astro), que la cometa (papalote).

No es lo mismo el corte (de cortar), que la corte (del rey).

No es lo mismo el cólera (enfermedad infecciosa), que la cólera (ira, furia).

No es lo mismo el parte (comunicación), que la parte (porción de una cosa).

No es lo mismo el frente (primera fila de tropa), que la frente (parte superior de la cara, de mayor tamaño en los calvos).

No es lo mismo el pendiente (arete), que la pendiente (inclinación o declive).

No es lo mismo el levita (de la tribu de Leví), que la levita (prenda de vestir).

No es lo mismo el calavera (hombre disoluto, mujeriego), que la calavera (huesos de la cabeza).

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El verbo taponear no existe. El verbo que tenemos es taponar (de tapón), que significa “cerrar con tapón un orificio cualquiera”.

Parónimos: espulgar significa “limpiar la cabeza, el cuerpo o el vestido, de pulgas o piojos”. Los monos se espulgan, no se expurgan. Expurgar significa “limpiar o purificar una cosa”. Expurgar el idioma de barbarismos. También quiere decir “censurar la autoridad competente ciertas partes de un libro o un escrito, sin prohibir su lectura: Expurgaron el “Lazarillo de tormes de ciertos pasajes anticlericales”.

Yerba y hierba significan lo mismo y se pronuncian del mismo modo: Yerba.

En español no se introduce a una persona, se presenta. En inglés, cuando las personas no pertenecen a la misma categoría, se emplea “present”, no “introduce”. “Introduce” se usa para presentar a personas del mismo rango. En español, sin embargo, siempre se presenta, porque introducir en estos casos es anglicismo con distinto significado en nuestra lengua.

Las mujeres que ejercen la medicina se llaman médicas, galenas o doctoras (femenino), no médicos (masculino). Lo mismo ocurre con las licenciadas en derecho. El diccionario de la Real Academia Española ofrece la siguiente definición: abogado -da. ‘Licenciado en Derecho’. El femenino es abogada (→ género2, 3a): «Ellas son brillantes abogadas» (País [Esp.] 30.5.97). No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer: la abogado.

Se dice ‘la primera ministra’, no ‘la primer ministro’. Se dice ‘la presidenta’, no ‘la presidente’.

En cuanto al poeta, el la actualidad, según el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española,  se utiliza la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta: “Sor Juana, la poeta mestiza de México (Fuentes Esto [Méx. 2002]).

 

Uso de los vocablos inadvertido y desapercibido

Real Academia Española

Inadvertido, da

  1. Dicho de una persona: Que no advierte o repara en lo que debiera.
  2. No advertido.

Desapercibido, da

Adj. No apercibido.

Diccionario de la lengua española WordReference.com

Inadvertido, da

Adj. Desapercibido, que no se nota.

Desapercibido, da

  1. Adj. inadvertido, no percibido.
  2. Desprevenido

Diccionario panhispánico de dudas

Desapercibido, da. Inadvertido o no percibido. Hoy se emplea casi exclusivamente en la expresión pasar desapercibido (no ser notado o percibido), tomada del francés en el siglo XIX: “La ley pasó desapercibida en aquel momento”. Este adjetivo se usaba en el español medieval y clásico con los significados de ‘desprovisto’ y ‘desprevenido’: “Como los tomaron desapercibidos, hirieron a muchos de ellos” (Cortés Cartas [Esp. 1519-26]; pero su empleo con estos sentidos comienza a decaer a partir del siglo XVIII y hoy sólo está vivo el uso influido por el francés que, aunque tradicionalmente censurado por galicista, se ha asentado durante los dos últimos siglos y forma parte hoy de la norma culta. Esta moderna acepción también está legitimada por el uso de apercibir como ‘percibir’ o de apercibirse como ‘darse cuenta’.

El verbo intransitivo contactar hace años fue aceptado por la Real Academia Española. Significa “establecer contacto o comunicación con alguien.  ‘El domingo contactaron con él’.  Sin embargo, existen expresiones o términos castellanos que pueden emplearse en su lugar: ponerse en contacto con o comunicarse con.

En nuestro afán de simplificar y reducir, no olvidemos nunca que el español es una lengua analítica, cuando el inglés es un idioma sintético. De modo que a menudo es imposible usar una sola palabra en nuestro idioma para enunciar la misma idea que se expresó en inglés con un solo vocablo.

Guido F. Castellanos

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