Fidel Castro Is Dead!

noviembre 27, 2016

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Fidel Castro is dead at the age of 90. The brutal communist dictator established a repressive police state in Cuba, failing to honor his promise of free elections for a democratic nation. He executed thousands of Cubans who opposed his totalitarian regime and imprisoned tens of thousands, beating and torturing many of them. He divided tens of thousands of families, destroyed the economy and the culture and established a communist regime with no place for human rights and freedoms, becoming a satellite of the Soviet Union. He put the world on the brink of nuclear war during the Cuban Missile Crisis.

During almost six decades, millions of Cubans have fled the communist island in search of freedom and prosperity because all freedoms were suspended by the tyrant who would lecture the nation via radio and TV saying: “Dentro de la revolución todo, contra de la revolución nada.” (With the revolution, everything, against the revolution, nothing.) He made sure all his opponents were silenced by incarceration and often by torture and death.

Fidel Castro and his communist regime exported and supported terrorism, guerrilla warfare, as well as drug trafficking throughout Latin America and the world.

I’m a living witness that his legacy is one of repression, family separation, suffering, death, and destruction of a once prosperous nation.

Free Cubans all over the world are celebrating the death of a monster who enslaved an entire nation and made the Island of Cuba his private plantation. Donald Trump’s statements about the legacy of Fidel Castro are spot on and historically accurate. I should know, I lived under that repressive regime for more than ten years and experienced firsthand the havoc this brutal dictator has reeked during his more than five decades in power, turning Cuba into a maximum security prison. Trump said, and I agree:

“Fidel Castro’s legacy is one of firing squads, theft, unimaginable suffering, poverty and the denial of fundamental human rights. While Cuba remains a totalitarian island, it is my hope that today marks a move away from the horrors endured for too long, and toward a future in which the wonderful Cuban people finally live in the freedom they so richly deserve.”

The President-elect added, “Though the tragedies, deaths and pain caused by Fidel Castro cannot be erased, our administration will do all it can to ensure the Cuban people can finally begin their journey toward prosperity and liberty.”

May Cuba be free at last!

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

 

 

 

 

 


El ferrocarril y la locomotora de vapor en Cuba

septiembre 1, 2009

 

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Locomotora Baldwin 1530, configuración 2-6-0, fabricada en 1925 en Estados Unidos. Central José Smith Comas, antiguo Central Progreso, cerca de Cárdenas, Matanzas. Foto cortesía de Rob Dickinson. Todos los derechos reservados.

 

El ferrocarril cubano: el primero en Latinoamérica

El ferrocarril llegó a Cuba diez años antes que a España. La primera línea, entre La Habana y Bejucal, se inauguró en 1837. El ferrocarril cubano, el primero en Latinoamérica, fue también el primero del mundo consagrado al transporte de azúcar y melaza. La vía férrea llegaba hasta los mismos puertos de embarque. La máquina de vapor fue inventada por el inglés James Watts en 1775. Sin embargo, la locomotora de vapor se mantuvo en una etapa experimental hasta septiembre de 1825, en que se construyó la primera línea de ferrocarril, entre Stockton y Darlington, en Durham. Una de las locomotoras fabricadas por un inglés, George Stephenson, participó en una competencia realizada en 1829, organizada por la compañía ferroviaria Liverpool-Manchester. La locomotora de Stephenson, llamada “Rocket”, ganó la competencia y alcanzó una velocidad máxima de casi cincuenta kilómetros por hora.

Las primeras locomotoras de vapor en Cuba

Las primeras locomotoras de vapor que llegaron a Cuba provenían de Inglaterra. Fueron cuatro locomotoras Braithwaite, parecidas al modelo “Rocket” de Stephenson. El primer ferrocarril cubano fue inaugurado el 19 de noviembre de 1837, y el primer tren oficial partió hacia Bejucal a las ocho de la mañana del mismo día, convirtiendo a Cuba en el séptimo país del mundo en tener ferrocarril. Los pasajeros pagaban dos pesos y cuatro reales por el viaje entre La Habana y Bejucal en primera clase, un peso y dos reales en segunda clase, y cinco reales en tercera clase. El ferrocarril en Matanzas llegó primero a Cárdenas, donde la sección inicial, entre Cárdenas y Contreras, se inauguró el 25 de mayo de 1840, y el resto de la vía férrea, hasta Bembas, se completó en diciembre del mismo año.

Predominio de las locomotoras estadounidenses

Las locomotoras estadounidenses comenzaron a llegar a Cuba en 1838, enviadas por Baldwin, fabricante que con su primer pedido del extranjero se inicia en el mercado de exportación. Las máquinas de vapor estadounidenses, fabricadas por Baldwin Locomotive Works, ALCO, Vulcan Iron Works, Davenport y Rogers, como las que funcionaban en el Central Limones en mi pueblo natal  (Limonar, Matanzas) hasta su desmantelamiento en la década del 90,  predominaron en la industria azucarera  durante el siglo veinte. Un reducido número de locomotoras provenía de países europeos, marcas Henschel, Borsig y Orenstein & Koppel (O&K). La gran mayoría de las locomotoras han sido de configuraciones de 2-6-0 (2 ruedas guías delanteras y 6 ruedas motrices), 4-6-0 y 2-8-0, además de dos enormes 2-8-2. Las locomotoras fueron reenumeradas en la década del 70, partiendo de su fuerza nominal de tracción. Así se reenumeraron desde las más pequeñas (1100) hasta las de mayor tamaño y potencia (1900). La mayoría de los centrales son (o eran) de carrilera estándar (4’ 8-1/2”). No obstante, había centrales de carrilera estrecha, entre las que predominaba la de 2 pies 6 pulgadas de ancho. Algunas líneas eran de 3 pies de ancho  y otras, más estrechas, de 2 pies 3-3/4 pulgadas.

La fabricación de locomotoras de vapor concluyó a principios de la década del cincuenta, cuando las empresas ferroviarias estadounidenses dejaron de comprar locomotoras de vapor, reemplazándolas con locomotoras diesel-eléctricas. La línea que se inauguró en 1843 entre Regla y Guanabacoa fue una de las primeras de su clase, y 57 años más tarde (1900) se convirtió en el primer ferrocarril eléctrico de Cuba.

Destrucción de la industria azucarera y fin de la era del vapor en Cuba

En la década del sesenta dejaron de funcionar comercialmente las últimas locomotoras de vapor en Estados Unidos. Sin embargo, los 161 centrales azucareros en Cuba continuaron dependiendo del vapor para mover su maquinaria y para el transporte de la caña, hasta la eventual destrucción de la industria azucarera por el gobierno comunista imperante en la isla. En la actualidad, funcionan muy pocas fábricas de azúcar en toda Cuba. Existen más de quinientas locomotoras de vapor en la isla, de las cuales sólo unas pocas se mantienen en funcionamiento. Numerosas de las mismas se conservan en museos en La Habana y en algunos centrales clausurados, convertidos en museos. Varias locomotoras de vapor han sido restauradas y funcionan en la industria del turismo.

Guido F. Castellanos

Para mayor información, comprar mi libro titulado Mi patria de papel

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.


Lluvia de semillas en el pueblo

abril 7, 2009

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A continuación publicamos el capítulo sexto del libro recién publicado por Alhambra Publishing Group, titulado Mi patria de papel, escrito por Guido F. Castellanos. Para leer testimonios acerca del libro y comprar, seguir vínculo:

Mi patria de papel

6

Cuando el niño destroza su juguete, parece que anda buscándole el alma.

Víctor Hugo

 

Después de almuerzo me fui al traspatio de la casa de mis abuelos. Hacía menos de una semana que mis padres me habían traído para que pasara mis acostumbradas vacaciones de verano en el campo. Saqué un cartuchito de papel de los que usaban en la bodega, repleto de semillas de mamoncillo secas, que yo había guardado debajo del lavadero de concreto que estaba detrás de la casa. Las semillas de mamoncillo son redondas, duras y a menudo de mayor tamaño que las coloridas bolas de cristal con las que solíamos jugar. Esta fruta tropical se da en un árbol muy alto, que puede alcanzar hasta los treinta metros. Tiene la cáscara de color verde y una semilla redonda cubierta de una masa gelatinosa de color amarillenta tirando a rosada de sabor agridulce. En Cuba se le llama “árbol macho” al mamoncillo que no da fruto y “árbol hembra” al que lo produce. Es una fruta estacional, de modo que cuando se daba, aprovechábamos para comerla, porque no se mantenía fresca por mucho tiempo. Siempre que la comíamos lo hacíamos en presencia de nuestros mayores, y se nos advertía que tuviéramos sumo cuidado, porque si por descuido se nos iba la semilla para la garganta, podíamos asfixiarnos. De manera que siempre la comíamos con mucha cautela, teniendo presente aquella amonestación. Aunque debo confesar que en más de una ocasión pasé un buen susto porque se me rodaba la semilla para la garganta, aunque jamás me tragué ninguna.

Recostado a la derecha del lavadero estaba un viejo palo de escoba que yo había recortado aproximadamente al largo de un bate de béisbol juvenil. Abuela Chalía estaba en la cocina, fregando y secando la losa y los cubiertos del almuerzo, antes de irse a su dormitorio a descansar un rato. Con el bate improvisado y el cartucho de semillas de mamoncillo en las manos, me planté en el mismo centro del patio, para comenzar a batear con el palo de escoba recortado, en divertida práctica, las esféricas y duras semillas de mamoncillo.

Era la hora de la siesta. Después del almuerzo, cuando el calor del verano en mi pueblo natal comenzaba a alcanzar su mayor intensidad, los vecinos habitualmente se entregaban a la inactividad o eran vencidos por el sopor producido por la digestión y la canícula. Reinaban la tranquilidad y el silencio. Abuela, que me conocía como si me hubiera parido, me dijo:

 — No te pongas a tirar semillas de mamoncillo para los techos, que ya me han dado las quejas de que no dejas dormir la siesta a los vecinos.

 —No, abuela, no voy a tirar semillas de mamoncillo—le aseguré yo, no mintiendo del todo, pues no iba a lanzar las semillas con la mano, sino a batearlas con el palo de escoba recortado.

Durante mi niñez mis padres me compraron muchísimos y variados juguetes. Yo siempre prefería los autos y camiones eléctricos motorizados y los de control remoto. Sin embargo, no había uno solo de ellos que yo dejara sin abrir y explorar, con la insaciable curiosidad de averiguar qué tenían dentro estos maravillosos artefactos, fabricados para mi entretenimiento y deleite. No obstante, a los diez años de edad, prefería jugar a las bolas, montar bicicleta o salir al patio a batear semillas de mamoncillo, que jugar con mis carritos, imaginando que estaba en el cajón de bateo de un magnífico terreno de pelota, vestido de reluciente uniforme, enfrentándome a los mejores lanzadores de béisbol de Cuba en aquella época.

Esperé tranquilamente a que abuela terminara sus trajines en la cocina, para que no me sorprendiera infraganti en mi “actividad delictiva”. Lo único que interrumpía el absoluto silencio de aquella hora era el canto de un sinsonte, que siempre alegraba la campiña. El sinsonte era una de las aves cantoras que abundaban en Limones y en toda Cuba. Mario, el carpintero que vivía en la acera de enfrente, tenía un sinsonte enjaulado que había criado desde que era un pichón. Sin embargo, después de haberse visto obligado a un prolongado encierro en su casa, víctima de una tuberculosis que le amenazó la vida, puso en libertar al sinsonte, y nunca más volvió a tener una de estas aves en cautiverio. El encerramiento, la soledad y la fragilidad de la vida, experimentados en carne propia durante su prolongada convalecencia, le hicieron ver la vida de un modo distinto: quizá ahora valoraba mucho más la libertad, el aire libre y puro y la compañía de otras personas.

Mis primos, Rosa María y Rafaelito, hijos de mi tío Rafael y ambos menores que yo, estaban con mi tía, Iraida, en su dormitorio. Ya tenía el campo libre para realizar mi práctica de bateo y a su vez perturbar el sueño y la tranquilidad de los vecinos. Esto último, a decir verdad, no era mi expresa intención, no obstante me deleitaba el estallido que se producía cada vez que uno de aquellos proyectiles redondos daba contra un techo de metal.  De modo que abrí el cartucho, saqué la primera semilla de mamoncillo, la lancé al aire delante de mí, e hice swing con mi bate improvisado. Fallé en el primer intento. La segunda vez conecté un batazo largo y elevado, que pasó sobre el traspatio de la casa aledaña y calló en medio de la calle lateral de tierra. La tercera semilla bateada fue a dar contra el techo de cinc de la cochera de un vecino llamado Nicomedes, y el impacto sobre el metal produjo un fuerte estallido que se oyó a media cuadra de distancia. Luego le siguió una lluvia continua de semillas de mamoncillo, que causó grande conmoción en el vecindario. Uno de los proyectiles fue a dar contra el techo del lavadero de una de las casas al fondo, donde vivían dos primos hermanos de mi madre, Pablito y Rubén, hijos de un difunto hermano de mi abuela, llamado Abelino. Pablito siempre fue muy estudioso y Rubén muy trabajador. Cuando era muchacho, para tener su propio dinero, Rubén iba de puerta en puerta por el pueblo, vendiendo frutas y aguacates. A veces llegaba a casa de mi tía Cuca, hermana mayor de mi padre, con una buena muestra de aguacates para que ella escogiera. Rubén, haciendo memoria de aquellos tiempos, decía: “¡Concho!, Cuca apretaba todos los aguacates maduros y a menudo no me compraba ninguno”.

En medio de la lluvia de semillas, una vecina comenzó a dar voces desde una ventana:

— ¡Oye, Guidito, deja ya de tirar piedras, que no nos dejas descansar! Se lo voy a decir a tus padres cuando vengan a buscarte.

Paraba la lluvia de semillas por unos instantes y me iba al otro lado de la casa, para que no me vieran. Una vez que cesaban las protestas de los vecinos, arremetía nuevamente, procurando no volver a molestar a los vecinos que se habían quejado. Eso requería muy buena puntería, la cual yo tenía. No obstante, a veces se me escapaba algún proyectil hacia la zona “prohibida”, y entonces me veía obligado a suspender mi práctica de bateo y meterme en la casa. Ciertamente yo había producido una lluvia de semillas de mamoncillo que más bien parecían piedras al rebotar contra los techos de metal de las casas en aquella sección del pueblo azucarero, donde sus habitantes procuraban dormir la siesta, reposar tranquilamente, o disfrutar de alguna novela o programa radial transmitido a esa hora del día.

Las veinticinco o treinta semillas secas de mamoncillo que había metido en el cartucho el día anterior se habían agotado, impulsadas por el swing que yo hacía con el palo de escoba recortado. Después de perturbar la tranquilidad de parientes y vecinos, puse mi bate improvisado junto al fregadero y boté el cartucho de papel a la basura, que ya estaba roto y lleno de tierra.

Abuela Chalía no se enteró de inmediato, sin embargo los vecinos afectados por la ruidosa e irritante lluvia de semillas de mamoncillo, no tardaron en darle nuevamente las quejas de mis fastidiosas travesuras. Después de llegar a sus oídos, abuela me regañó, y me aseguró que jamás volvería a comprarme un solo mamoncillo. 

— ¡Carijo, Guidito!, ¿no te dije que no lo hicieras más? Se acabó: no te compro más mamoncillos, porque los vecinos que no saben que estás en Limones, se enteran de tu llegada cuando escuchan el ruido de la lluvia de semillas de mamoncillos que cae sobre sus techos. Todos los veranos es la misma cosa. ¡Qué salación contigo y las dichosas semillas de mamoncillo, muchacho!

Desde luego, esa amenaza jamás se cumplía, porque cuando se le pasaba el berrinche conmigo, mi consentidora abuela me volvía a comprar mamoncillos y entonces yo volvía a la carga y se repetía el mismo ciclo. Con el tiempo, no obstante, dejé de perturbar la tranquilidad pueblerina de los vecinos con mis lluvias de semillas de mamoncillo, y mi llegada a Limones cada verano dejó de ser una temible amenaza para la paz y la tranquilidad del rural vecindario.  

Publicado con permiso de Alhambra Publishing Group

Se prohíbe la reproducción total o parcial de este capítulo de Mi patria de papel

 

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Mi patria de papel


La ciudadana bloguera

diciembre 18, 2008

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Por Adela Soto Álvarez, Licenciada en Filología, escritora, periodista, fundadora de la Prensa Independiente y exiliada política residente en Miami.

 

 Cada noticia sobre la “ciudadana bloguera” Yoani Sánchez  me deja más confundida, y repito  que  no es  porque tenga  nada en su contra  personalmente, sino porque sus posibilidades y libertad de movimientos llegan a poner en duda a cualquier persona por imberbe que sea, imagínense a un  opositor o periodista independiente cubano que haya sufrido o sufra en carne propia la represión, el acoso, la humillación y la tortura psicológica que el régimen castrista aplica a los que disienten de sus dictámenes.

Y me refiero a la publicación del 17 de diciembre en la página digital Cubaencuentro, donde bajo el título “Mariela Castro acusa a la bloguera Yoani Sánchez…….y la llama gallita insignificante”, entre otros calificativos.

Siendo esto el resultado de lo acontecido en días anteriores en el Museo de Bellas Artes en ciudad de La Habana, cuando se afirmó por la propia bloguera a través de su espacio digital y en filmación de video enviado al exilio, de cuando interpeló a la hija del Mandatario Raúl Castro en medio de una  conferencia de apertura social.   

Algunos medios del exilio han  catalogado a Yoani por este increíble incidente “público” de demostrar mucha más valentía que los disidentes políticos, olvidando  la lucha en aras de la libertad y el encarnizado enfrentamiento que liberan los opositores pacíficos, la prensa independiente y los presos políticos y de conciencia cubanos. Y sin contar, la cantidad de hombres y mujeres que han dejado sus vidas en el intento, y los que viven fuera de su Patria a causa de las injusticias de la dictadura.

Quien conozca cómo trabaja el aparato represivo en la isla sabe que lo ocurrido en el Museo de Bellas Artes en días anteriores deja mucho que decir, pues nadie puede olvidar que Mariela Castro es de la familia de los intocables y por ende aunque quiera dar muestras de apertura en temas sociales como el homosexualismo, nunca lo hará en asuntos ideológicos  y mucho menos de corte político.

Todos los que hemos vivido y sufrido el régimen de los Castro sabemos que todas las actividades públicas son custodiadas por personal de la Seguridad del Estado, imagínense donde participe algún miembro del aparato gubernamental.

Por lo que considero imposible que una persona que realmente esté fichada por sus manifestaciones contestatarias, que haya sido premiada infinidad de veces por esto y que esté en primera plana en casi todos los diarios independientes del exilio y Europa, incluyendo televisoras y emisoras radiales gubernamentales, pueda interpelar abiertamente a un miembro oficial sin ser apresada de inmediato por la policía política.

Lo que más es de admirar en todo este careo, es cómo la Directora del Cenesex da respuesta a la opinión de un usuario sobre la interrogación de la bloguera Yoani, a través de una página Web, y que este hecho quede  impune ante el régimen, el que por menos tiene a más de 22 periodistas independientes muriendo en la inclemencia penitenciaria.

Es doloroso ver cómo se crean y utilizan objetivos humanos con el interés de minimizar a quienes informan a diario la realidad cubana, la falta de libertades, la represión y el acoso continuado.

Por lo que todo esto lo considero un descrédito  a la oposición pacífica y a la prensa independiente, y mucho más cuando recuerdo después de la Ola Represiva del 2003, la muerte por pena capital impuesta a tres jóvenes tan sólo  por intentar salir del país. Sanción que fue cumplida de inmediato “como un escarmiento”, como expresa con orgullo el canciller cubano Pérez Roque cada vez que se le toca el tema.

Es imposible olvidar la reciente huelga de hambre del periodista independiente  Guillermo Fariñas, donde llegó a la desnutrición total y casi pierde la vida, por exponerse a un ayuno, con el objetivo de que el régimen cubano le permitiera a la oposición pacífica el acceso a Internet. Ayuno que resultó en vano porque este servicio nunca fue autorizado.

Las múltiples detenciones y cautiverio de Antúnez. Los maltratos sicológicos a Gloria Amaya, madre de los Sigler Amaya. Las calumnias y maltratos a las Damas de Blanco, las súplicas de Blanca, pidiendo internacionalmente que intercedan por su hijo Normando Hernández, prisionero político que muere en presidio sin atención médica. Y como éste, el sinnúmero de hombres que son maltratados por exigir sus derechos.

Tampoco podemos olvidar los arrestos masivos que se producen año tras años, en vísperas del día de los Derechos Humanos, tan sólo por celebrar un día mundial o portar una carta de la que Cuba en consignataria. O simplemente por reunirse o echar flores al mar en conmemoración a una fecha alegórica.

Los decomisos que realiza la Aduana de la República a las donaciones de libros que hace el Mundo para las bibliotecas independientes, denominándolas “Literatura Prohibida”, entre ellas Libros de Literatura Infantil y  la Carta Universal de los Derechos Humanos.

Son mucho los ejemplos de represión a exponer, por desgracia no caben en este artículo, pero por todos ellos me pregunto:   

¿Cómo es posible que las personalidades políticas e intelectuales de países democráticos, incluyendo con gran incidencia Miami, que mostraron gran inconformidad cuando la Ola Represiva de la Primavera Negra, donde fueron detenidos y condenados a penas máximas, opositores pacíficos, bibliotecarios y periodistas independientes, tan sólo por disentir del régimen cubano, no recuerden que de estos aún cincuenta y nueve continúan en las mazmorras de la tiranía por causas muy inferiores a las que pretenden promocionar al mundo  a través de  las muy bien confeccionadas y dirigidas  proezas de la bloguera  Yoani Sánchez?

Para quien dude de mis palabras, los invito a que se remitan a los hechos represivos contra el pueblo cubano durante todo el proceso totalitario de cincuenta años de dictadura, y así­ puedan sacar sus propias conclusiones.

Publicado con permiso escrito de la autora

http://adelasoto.blogspot.com

 


Publicación de nuevo libro escrito por Guido Félix Castellanos

junio 24, 2008

  

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.

El libro consta de dieciséis conmovedores relatos en los que se narran vivencias del autor durante su niñez y adolescencia, en una época sumamente difícil de la historia de Cuba. La obra consta de 230 páginas y contiene más de 30 fotografías de la época (1955-1973), nunca antes mostradas al público, las cuales se convierten en complemento inmejorable de la narrativa.

En esta obra Guido Félix Castellanos nos transporta a su terruño y, como dice Adela Soto Álvarez en el prólogo: “El tiempo va acumulando sobre su corazón una ausencia grande que no cabe en ninguna narración por extensa que fuera, sin embargo en la novela testimonio creada por el escritor cubano Guido Félix Castellanos, Mi patria de Papel, nada se queda por decir y nos atrapa en cada lugar que describe con maestría y tristeza”.

A continuación citamos lo que otros autores, académicos y periodistas conocidos dicen acerca de Mi patria de papel.

 

“Con la precisión y ternura que otorga el saber de ausencia, Mi patria de papel evoca parajes y paisajes que todos los que nos criamos en Cuba reconocemos como nuestros. Si recordar es volver a vivir, escribir con la maestría de Guido Castellanos es perpetuar en la memoria de la comunidad lo revivido en el recuerdo. Es el suyo un libro edificante y conmovedor.”

Dr. Gustavo Pérez Firmat,

 Escritor, poeta y académico, ex Profesor de la Universidad de Duke y actual Profesor de Humanidades David Feinson de la Universidad de Columbia

 

“Recomendamos la lectura de Mi patria de papel, advirtiendo que quizá alguno de sus lectores se pueda reconocer él mismo en el entorno que tan bien nos describe el autor. Independientemente de que se lo haya propuesto o no, Castellanos nos entrega otra crónica de nuestro tiempo”.

                                                Dr. Marcos Antonio Ramos,

Académico correspondiente de la Real Academia Española de Madrid

 

 “Situada en la corriente de literatura testimonial, esta obra es una de las más logradas, pues la prosa es fluida, adjetivada con habilidad, sin grandes aventuras. Páginas escritas con naturalidad, dejando que la memoria sea la protagonista, permitiendo que la nostalgia ocupe su lugar, pero sin resentimiento o frustración. Es un libro que dice: esta es mi vida, tal vez también pudo haber sido la tuya”. 

 Revista del Diario, Diario Las Américas

 

“El carácter popular del exilio cubano ha desarrollado un género literario, entre la memoria personal y el testimonio. El libro de Guido Félix Castellanos, Mi patria de papel, es un libro feliz, aunque lo desborde la nostalgia. En él retrata un tiempo que permanece congelado en la añoranza de sus protagonistas, y logra conmovernos precisamente con su modestia. El título alude al último capítulo del libro. La patria de papel es la colección de sellos del autor, que es también el protagonista. Las vicisitudes de esa colección de sellos y el empeño en reconstruirla coronan perfectamente la vida que explican”.

El Nuevo Herald

 

 Prólogo

La soledad y la invocación de lo añorado cruza sin limites los más puros sentimientos de los hombres, que de una forma u otra van por la vida sin poder sentir el calor de su patria. Por lo que para Guido Félix Castellanos no fue fácil narrar desde el exilio parte de la historia de su generación, y especialmente conseguir que el toque de cubanía no dejara de fluir en cada línea.

Pero aún así, a pesar del distanciamiento y la nostalgia, el enfoque es preciso, lográndose que la devoción no faltara dentro de lo abrupto, y que lo ideal y lo real resaltaran en su excelente historia.

Mi patria de papel aborda, entre otros perfiles, lo social, también lo histórico y tras una aproximación genérica preliminar, se nos revela que ante todo está su deseo de expresarse en absoluta libertad.

Cada cita expuesta en el encabezamiento de los capítulos nos muestra un contenido estético y ético de su filosofía personal, por lo que el cuerpo temático de esta detallada obra, con tantos componentes ligados a la savia ancestral, demuestra a las claras que es escrita en un enfrentamiento con la distancia.

Además, el texto toca importantes sucesos de nuestra historia, los cuales van  como eslabones dialécticos,  sin dejar de pasar por románticas épocas y  en cada línea refleja una realidad estremecedora de la Cuba de hoy, desgarrada y sumida en el cautiverio que desangra el espíritu y la voz.

El tiempo va acumulando sobre su corazón una ausencia grande que no cabe en ninguna narración por extensa que fuera, sin embargo en la novela testimonio creada por el escritor cubano Guido Félix Castellanos, Mi patria de Papel, nada se queda por decir y nos atrapa en cada lugar que describe con maestría y tristeza.

Los recuerdos familiares, el abuelo, las calles de Matanzas, La Víbora, 10 de Octubre, van evocando esa cubanía que no se separa por distante que se encuentre en cuerpo.

Mi patria de papel, es un finísimo relato donde su autor plasma con palabras sencillas su infancia y juventud, además del inevitable momento en que tuvo que partir al exilio.

“Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces”, dijo Marcos Valerio en una de sus citas, pero Guido Castellanos lo ha llevado a la práctica con la ternura y destreza de un pintor que deja en cada rasgo todo un efecto acumulado que fue recopilado en su vocación filatélica.

Mi patria de papel, más que una narrativa es un diario de combate donde cada palabra describe el dolor del destierro, y va calando muy hondo en cada lector que se identifica con ese terruño que dejamos detrás pero que no se aparta de nuestros recuerdos a pesar de que no sea lo mismo como bien expresa el autor.

Dejemos pues que cada lector se adentre en esta magnífica narrativa donde cada cual va a encontrar su propia vida y que en honor a este escritor cubano diga la última palabra”.

Lic Adela Soto Álvarez

Escritora y Periodista cubana

 

·            230 páginas

·            Tamaño: 5.5″ x 8.5″

·            Idioma: español

·            Encuadernación: Perfect Bound (Paperback)

·            ISBN: 978-0-9818355-0-1

·            Copyright: APG, Guido F. Castellanos

·            Publicado en EE.UU. por Alhambra Publishing Group

·            Fecha de publicación: otoño de 2008

·            Precio: $15.95 (más $4.00 de envío en EE.UU.)

·            Precio fuera de EE.UU.: $15.95, más $10.00 de envío por el correo de Estados Unidos

Para comprar a través de la Internet, siga el siguiente enlace:

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 También puede enviar un cheque o un giro postal a nombre de:

Guido F. Castellanos

Alhambra Publishing Group

Email: alhambrapublishinggroup@gmail.com


El caso de Elián González: profanación de la memoria de una madre

abril 4, 2008

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Hace ya ocho años que el pequeño Elián González fue arrebatado violentamente del hogar de sus familiares en la Pequeña Habana, por parte de agentes del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), quienes, bajo las órdenes de Janet Reno, portaban armas de fuego automáticas. Estas armas, según miembros de la administración y los medios de comunicaciones liberales de izquierda, en manos de agentes federales, se convertían en un símbolo de benevolencia y preocupación por el bienestar de un niño. Irónicamente, esto ocurrió bajo el mandato de Bill Clinton, quien sin dudas ha sido el presidente estadounidense que con más vehemencia se ha opuesto a la posesión de armas por parte de civiles en toda la historia de los Estados Unidos.

 Y todo este espectáculo abusivo, cobarde y vergonzoso, ¿para qué? ¿Para capturar criminales peligrosos o terroristas? No. Para retornar a un niño indefenso a las garras del rojo fantoche, a un régimen que jamás ha respetado los valores familiares de las sociedades libres, como la estadounidense, y que ha violado sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos durante casi medio siglo. Es lamentable que,  al cabo de 49 años de tiranía castrocomunista en Cuba, existan tantos estadounidenses y latinoamericanos, inclusive aquí en Miami, que aún no tienen ni la más remota idea de la esclavitud y los horrores que se padecen bajo un régimen totalitario marxista que subsiste por la represión y el terror, aun bajo el mando del hermano del tirano.

El secuestro perpetrado por INS fue sorpresivo y brutal. Los agentes entraron a la casa, a las 5:15 de la madrugada, armados hasta los dientes y se llevaron a Elián González por la fuerza, dejando atrás una estela de puertas rotas, varios cubanos maltratados y dos camarógrafos de NBC magullados y adoloridos por los culatazos que les propinaron. Pero gracias a  las cámaras afuera de la casa y a la famosa foto de Alan Díaz, de Associated Press, quien se encontraba dentro de la casa en el momento de los hechos, la verdad de lo ocurrido se difundió por todo el mundo.

En los Estados Unidos y en Cuba, ¿quiénes exigían la devolución del niño a la esclavitud  de una Cuba marxista-leninista?: Janet Reno, Fiscal General, ACLU (brazo legal de la izquierda liberal), Gregory Craig, abogado oportunista de $800 la hora de Bill Clinton, el Concilio Nacional de Iglesias, el Concilio Mundial de Iglesias (guarida de izquierdistas radicales que nunca han pronunciado una palabra negativa contra la Unión Soviética y Cuba y que se han identificado con  la “lucha de clases” contra la “esclavitud económica” y el “imperialismo occidental”, para quienes la pobreza del mundo es culpa del imperialismo yanqui), Fidel Castro y los cubanos que fueron obligados a participar en  manifestaciones políticas en Cuba en protesta para exigir el retorno de Elián, y la jauría de izquierdistas de este país (entre ellos periodistas locales, quienes reclamaban el respeto de los derechos paternos de Juan González y cerraban los ojos ante el hecho de que en la Cuba de Fidel Castro nunca han existido los derechos paternos).

Janet Reno debió haberse regido por su posición originalmente declarada de permitir que los juzgados familiares de la Florida decidieran la suerte de Elián, pero tanto ella como el INS se negaron a hacerlo.  A ninguno de los que abogaban por el retorno de Elián a la isla esclavizada, por sus simpatías con el tirano marxista y por su desprecio hacia el exilio cubano, le importó que el niño fuera devuelto a un régimen donde los padres no tienen derechos paternos, los niños son propiedad del estado y el núcleo familiar ha sido abolido, en aras del bienestar y la supremacía del estado. La frialdad y el cinismo con que Janet Reno y sus secuaces se consagraron a defender el jueguito político de Castro y a participar en el mismo, me siguen causando hoy la misma indignación, como si todo lo sucedido hace ya ocho años acabara de acontecer.

No cabe duda de que el 22 de abril del 2000 perdurará en la historia de esta gran nación y en la de Cuba,  como un día de cobardía e infamia, de detestable complicidad de una administración de innobles personajes con el tirano criminal que destruyó nuestra patria.  La madre de Elián, Elisabet, arriesgó y perdió su vida para que su hijo tuviera la oportunidad de vivir en un país libre. El retorno de su hijo a una Cuba sin libertad, esclava de una tiranía marxista implacable, no ha sido sólo una tragedia que nos sigue doliendo como una herida que no acaba de sanar, sino que también es símbolo del padecimiento de un pueblo, dentro y fuera de la isla, durante casi medio siglo. La devolución de Elián fue y seguirá siendo un acto de suprema cobardía y traición,  una bofetada al exilio libre y una burla cruel contra los cubanos sin libertad y, tristemente, la profanación de la memoria de una madre, cuyos deseos y sacrificio ni siquiera se tomaron en cuenta. ¡Esto no podremos olvidarlo jamás!

Guido F. Castellanos

 

Se prohíbe la publicación total o parcial sin permiso escrito del autor

Alhambra Publishing Group se complace en anunciar la publicación del libro titulado Mi patria de papel, obra del escritor cubano Guido Félix Castellanos.

 

 

 

 

 


Libertad económica = prosperidad

febrero 28, 2008

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El exitoso experimento estadounidense demuestra la estrecha relación que existe entre la libertad económica y la prosperidad. Si en lugar de los gobiernos, los ciudadanos de una nación pueden controlar la economía y el curso de sus vidas, no cabe duda de que no hay límite en cuanto a lo que pueden lograr. No obstante, si a un pueblo se le restringe con planificación centralizada, excesivas regulaciones, e impuestos elevados, se destruye su iniciativa y se arruina la economía.  

El Índice de libertad económica 2008, publicado hace poco por The Heritage Foundation y The Wall Street Journal, pone muy en claro lo antes dicho. Este estudio demuestra inequívocamente la estrecha relación que existe entre la libertad y la prosperidad. En términos sencillos, mientras más libre es un pueblo, mayor es su crecimiento económico, y mayor es el beneficio para todos.

Por ejemplo, las economías mundiales más restringidas, reprimidas o “mayormente sin libertad”, tienen ingresos económicos promedio de cerca de $4.000.00 por persona anualmente. En economías “moderadamente libres”, los ingresos se elevan al triple: $12.830. Si una economía es “mayormente libre”, la cifra anterior se duplica: $26.630.00. Y en las economías “libres” asciende a $33.579.00, es decir, más de ocho veces lo que gana una persona promedio en un país donde no hay libertad económica. Mientras más libertad económica, menor tasa de desempleo.

De los 157 países estudiados (sección de Impacto de libertad económica del Índice), la economía cubana es la 156, superada en falta de libertad sólo por la de Corea del Norte. Nada extraño, ¿no es cierto? Para sorpresa de muchos, EE.UU. no es la economía más libre del mundo, pues ocupa el quinto lugar. Las economías más libres del mundo son: Hong Kong, Singapur, Irlanda y Australia, seguidas de EE.UU., Nueva Zelanda y Canadá.

¿Qué significa economía “libre”? Según los expertos, una economía auténticamente libre tiene seis aspectos fundamentales: 1) Bajos impuestos e inflación; 2) El gobierno no gasta mucho y no controla la banca; 3) Protección de derechos de propiedad; 4) Facilidad para establecer un negocio; 5) Los juzgados-libres de casi toda corrupción- hacen cumplir los contratos; 6) Bajas tarifas, mínimas regulaciones e inversiones extranjeras son bienvenidas.

Sólo 7 países recibieron calificación de “libres” por parte de los editores del informe (los que mencionamos arriba). La mayoría de las economías del mundo caen en las categorías de “moderadamente libres” (51 países) o “mayormente sin libertad” (52 países). El resto de las economías son catalogadas como “mayormente libres” (23 países) y “reprimidas” (24 países. Cuba es una de éstas). Todo lo anterior significa que la mayor parte del mundo no es muy libre que digamos, en lo que a economía se refiere.

La estrecha relación entre la libertad y la prosperidad económica, por supuesto, no es nada nuevo. Este índice recién publicado por The Heritage Foundation, no hace otra cosa que probar una antigua verdad. Los editores del informe de 2008 afirman: “Teorías económicas tan antiguas como la de Adam Smith, titulada Las riquezas de las naciones y publicada en 1776, hacen hincapié en el hecho de que las instituciones básicas que protegen la libertad individual para desarrollar sus propios intereses económicos, producen la mayor prosperidad para la sociedad en general”.

No obstante, la economía es mucho más que ganancias económicas. Cuando el ser humano es verdaderamente libre, logra muchísimo más en todo aspecto de la vida.

El citado estudio lo demuestra inequívocamente: la fórmula para una Cuba esclavizada por el comunismo durante medio siglo no puede ser otra que una auténtica democracia: libertad política, religiosa, económica y social, las cuales conducirán a la prosperidad en todo aspecto de la vida.

 Índice de libertad económica 2008