La nueva tolerancia

mayo 9, 2012

La nueva tolerancia

El diccionario de la Real Academia Española define la tolerancia como “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. La definición tradicional de tolerancia nunca incluyó la noción de aceptación. El concepto de tolerancia en Estados Unidos proviene de las creencias judeo-cristianas de sus fundadores. Se trata de una tolerancia que promueve el respeto y la protección de los auténticos derechos de los demás, inclusive los de aquellos con quienes estamos en desacuerdo o que son evidentemente diferentes a nosotros. Esta tolerancia tradicional, en la práctica, fue la que permitió que los cristianos, junto con personas que no lo eran, lucharan por la abolición de la trata de esclavos en Inglaterra y Estados Unidos. La puesta en práctica de esta concepción tradicional de tolerancia en la vida cotidiana nos permite vivir en paz con los demás, aceptar a familiares, vecinos, y compañeros de estudio y laborales, a pesar de su raza, creencias, nacionalidad o sexo; y nos permite, además, aprender de otras culturas y de personas de distinto trasfondo religioso y cultural.

En la actualidad, no obstante, la tolerancia ya no es sólo el respeto de las ideas, las opiniones y las prácticas de los demás, sino también la aceptación de las mismas. De manera que la nueva tolerancia trasciende el respeto de los derechos ajenos y exige la alabanza y la aprobación de las  creencias, los valores y el estilo de vida de la otra persona— con la excepción del cristianismo tradicional, al cual se le considera la fuente principal de intolerancia en el mundo. ¿Por qué? Porque se niega a aceptar y a concederles el mismo valor a conceptos, creencias y estilos de vida que no concuerdan con sus enseñanzas. De modo que cualquier persona que se niega a aceptar los conceptos, las creencias y el estilo de vida de otras personas, es señalada como intolerante, prejuiciosa, de mentalidad estrecha, extremista y fanática. Pero hay más: cualquier persona que sencillamente cree que existen verdades absolutas y que hay creencias y comportamientos correctos y otros que no lo son, será  tachada de intolerante. En una cultura donde predomine la nueva tolerancia, se perseguirá la expulsión de la fe cristiana de la vida pública y el confinamiento de la misma a la vida privada del ciudadano.

Debemos respetar y aceptar a nuestros semejantes. Mas esto no significa en modo alguno la aprobación de sus creencias, opiniones y estilo de vida.  Sin embargo, esta aprobación, para sus adeptos, es el distintivo de la “auténtica” tolerancia. Y para que las nuevas generaciones la practiquen sin el menor estorbo, es preciso enseñarles que las verdades absolutas no existen. Lo lamentable es que la persona que no cree en verdades absolutas carece de habilidad para discernir entre el bien y el mal, y por ende termina aceptando la falacia de que cualquier creencia, conducta o actitud, sea de quien sea y venga de donde venga, posee el mismo valor y merece el mismo respeto y aceptación que la de los demás.

En el actual sistema educacional público estadounidense parece que el único concepto religioso que vale la pena recordar es la nueva tolerancia. Por eso no debe sorprendernos que  la misma sea el tema dominante del currículo. La alarmante afirmación de un alto funcionario del capítulo de la Asociación Nacional Educativa de New Hampshire, deja bien en claro el papel que debe jugar la nueva tolerancia en la enseñanza escolar: Si los niños vienen a la escuela con valores diferentes a los que se les enseña en la escuela, los maestros deben alentarlos a descartar las enseñanzas que reciben de sus padres.

¿Qué les parece? No es de extrañar que haya tantos niños confundidos y que estén aprendiendo poco y mal en esta atmósfera enrarecida por la nueva tolerancia. Los maestros ya no son pedagogos sino trabajadores sociales a quienes no se les permite enseñar ninguna asignatura sin pasarla antes por el filtro descafeinante de la corrección política y la nueva tolerancia.  La historia ya no es historia, porque el revisionismo y la corrección política la han convertido en propaganda. La historia se reescribe con una agenda ideológica bien defina de antemano que sirve de pauta, según el momento y las necesidades de un grupo determinado. La verdad no tiene preeminencia en este proceso revisionista y cuando se convierte en un obstáculo de cualquier índole,  se  hace a un lado. Y en este punto preguntamos, ¿en qué país del mundo se enseña una historia nacional que produce un sentimiento negativo en los alumnos acerca de su propia nación? En Estados Unidos. La fallida filosofía educacional imperante en las escuelas públicas estadounidenses, regida por la nueva tolerancia, está causando la frustración y el desencanto de  muchos maestros con vocación, capacidad y experiencia que laboran en el sistema escolar público, lo que trae como lamentable consecuencia la deserción de no pocos de ellos, resultando en mayor perjuicio de la ya empobrecida calidad de la enseñanza escolar.

Una de las consecuencias nefastas de la nueva tolerancia es la pérdida de las convicciones. Para que una persona posea convicciones, es necesario que esté convencida (y valga la redundancia) de que lo que cree es verdad. Pero si esa persona considera que todas las creencias y estilos de vida de los demás son tan válidos como los suyos, ¿qué convicciones podrá tener respecto a sus propias creencias? Por otra parte, aceptar la nueva tolerancia como filosofía de vida significa admitir que lo que uno cree no tiene mayor valor que cualquier otra “verdad”, entonces no existe verdad alguna que valga la pena defender, y ni hablar de morir por la misma. De manera que uno queda a merced de las opiniones personales. Por eso es que, según la nueva tolerancia, todo el que es inflexible en sus creencias y da a conocer sus convicciones es un fanático. Esto pone de manifiesto el problema fundamental de la nueva tolerancia: su propia intolerancia.

En un mundo postmoderno donde cada día hay menos personas que creen en las verdades absolutas y en el que la ambigüedad lingüística y el relativismo moral campean por su respeto, no es de extrañar que se adopte, no sólo una nueva y más conveniente definición de tolerancia, según las nuevas y siempre cambiantes normas morales y éticas, sino que impere el revisionismo histórico, y que a lo bueno se le llame malo y viceversa. Ese es el torcido, políticamente correcto, “tolerante” y peligroso mundo en que nos ha tocado vivir.

Guido F. Castellanos

El Nuevo Herald (Miami, Florida) se negó a publicar este artículo. De más está explicar por qué.

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

Anuncios

Televisión y decadencia

agosto 11, 2011

Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.      Groucho Marx 

 La prosperidad material y el avance tecnológico constituyen armas de doble filo que es imperativo saber manejar, de lo contrario pueden arrastrarnos a la decadencia espiritual y cultural, y por ende dar pie al anquilosamiento creativo. Lamentablemente, esta decadencia o desculturización de la sociedad es una realidad actual, gracias, no en pequeña medida, al narcótico más adictivo y de más amplio consumo en Estados Unidos y en todo el mundo: la televisión. La cultura audiovisual de la televisión representa todo lo que la auténtica cultura no es. La persona que busca estímulo intelectual y enriquecimiento cultural, no los hallará en la televisión sino en la buena literatura.

La televisión nos entretiene—y esta es una función válida—y a veces puede hasta instruirnos. Sin embargo, ¿cuánto tiempo pasamos idiotizados por las superfluas y a menudo degradantes tramas televisivas ideadas para nuestro consumo? ¿Somos conscientes de todo el tiempo que hemos perdido hablando de lo que sucede en la televisión, en la mayoría de los casos inconsecuente? ¿Cuántas horas hemos malgastado embobados por una retahíla de culebrones, telenovelas a menudo genéricas,  siempre políticamente correctas y descafeinadas? No en balde al televisor se le llama acertadamente la “caja del idiota”.

La decadencia de la sociedad en todo aspecto y la corrección política han contaminado a la televisión quizá más que a ningún otro medio. Los antihéroes se multiplican como los conejos. La claridad moral ha sido reemplazada por la ambigüedad. En la guerra sin cuartel de los ratings, se apunta a lo más bajo para llegar a mayor número de televidentes. Así, la hedionda marea de vulgaridad continúa su ascenso. Y es que la virtud por excelencia en este espléndido mundo posmoderno— donde las verdades absolutas no tienen cabida, el revisionismo histórico es norma y el razonamiento lógico y el discernimiento fundamentado en el bien y el mal han sido tirados por la borda— es la bendita “tolerancia” de todos y de todo.

Es cierto que no todo lo que nos llega a través de la pantalla chica es nocivo. Sin embargo, quizá uno de los mayores peligros de la televisión es la pasividad de la televidencia, la cual daña la capacidad de abstracción, porque mediante el continuo bombardeo de imágenes, nos lo entrega todo masticado y semidigerido. La televisión es, además, enemiga a muerte de la lectura y la reflexión, ya que nos convierte en espectadores pasivos y nos va formando una coraza de indolencia cada vez más gruesa e impenetrable.

La cultura que debe concernirnos y formarnos es la del libro. La cultura popular de la pantalla chica, superflua y  vulgar, es una agresión continua e inmisericorde contra el pensamiento y contra el conocimiento que verdaderamente enriquece. Aun en el actual mundo en que priman las imágenes televisivas, la cultura está primordialmente ligada a los libros, puesto que las imágenes televisivas no pueden transmitir cultura ya que el sentido de lo comunicado está íntimamente ligado al medio de la comunicación. Esto se debe a que la comunicación de la televisión es parecida a la de la realidad, en la que la voz, los gestos, el lenguaje corporal y las emociones,  junto con otros factores, hacen posible la transmisión del sentido. Sin las imágenes (el medio) la comunicación del significado se hace imposible. De ahí la capital importancia del hábito de la lectura.

El insustituible hábito de la lectura

El mundo está dividido en dos grupos: los que leen y los que no leen. Desafortunadamente, los que leen son una minoría. Las estadísticas recientes sobre la lectura en Estados Unidos, el primer mercado editorial del mundo, no son alentadoras: El 50 por ciento de los adultos carece de la capacidad para leer un libro con nivel de lectura de octavo grado; El 42 por ciento de los graduados universitarios nunca más leyó un libro después de su graduación; Sólo el 5 por ciento de aquellos que se consideran lectores dice haber leído obras exclusivamente de ficción. No en balde en Estados Unidos se han debilitado los vínculos y referencias culturales comunes, y es evidente el empobrecimiento del acervo cultural de la sociedad.

En un hogar donde los adultos no acostumbran a leer, es sumamente difícil que un niño adquiera este insustituible hábito. De manera que quienes no leen o leen sólo cuando están obligados a hacerlo, puestos a escoger, siempre optarán por la pantalla chica. Por eso quien no logra superar su aversión a la lectura jamás podrá ser un buen estudiante, y mucho menos una persona culta, ya que las riquezas de la cultura estarán siempre fuera de su alcance.

Para empeorar aún más las cosas, hoy tenemos el lenguaje escrito en la modalidad del “texteo” telefónico, casi carente de gramática, que no es más que una desintegración del idioma en el que lo único que subsiste es el vocabulario, y para colmo abreviado, en detrimento de la buena ortografía.

El mercado de los libros está en crisis. En Estados Unidos, el decreciente número de librerías en este panorama sombrío continúa librando una valiente batalla para impedir, o al menos retardar, su desaparición. El aumento de la venta de libros electrónicos a nivel mundial y el fácil acceso a las librerías en línea, han agudizado esta crisis, pero no la han causado. Según las estadísticas, la verdad incuestionable es que cada día se venden menos libros y periódicos. El público en su mayoría no recurre a los periódicos y a los libros para informarse e ilustrarse, sino a la televisión y a Internet.

No obstante, la buena literatura nunca pasa de moda, ni es, como algunos piensan, un frívolo pasatiempo de mujeres. La buena literatura ha sido y seguirá siendo la fuente primaria de la verdadera cultura. Por eso es que los libros, cuando hemos aprendido a escogerlos,  a valorarlos y a invertir tiempo y esfuerzo en su lectura, son amigos fieles, pacientes y sabios que enriquecen nuestras vidas como tal vez ninguna otra cosa puede hacerlo.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

Publicado en El Nuevo Herald el 22 de mayo de 2011,  Televisión y decadencia


El mito de la separación de la iglesia y el estado

agosto 3, 2010

 

La mítica y trillada frase—separación de la iglesia y el estado—ha sido empleada tantas veces en los juzgados estadounidenses y repetida hasta la saciedad por la prensa que hay millones de estadounidenses convencidos de que forma parte de la primera enmienda a la constitución. La frase, sin embargo, no aparece en ninguna parte de la constitución, de sus enmiendas, ni de ningún documento fundacional. La primera enmienda jamás tuvo como objetivo desalojar a Dios del gobierno y sus instituciones. Inequívocamente, la primera enmienda establece que ninguna religión ha de tener carácter estatal. Punto.

La Carta de Derechos, conocida en inglés como Bill of Rights, denomina las diez primeras enmiendas de la Constitución de los Estados Unidos de América. Estas diez enmiendas tienen una doble finalidad: limitar el poder del gobierno federal y garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos.

La primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos forma parte de la Carta de Derechos de este país. ¿Cuál es su propósito? Muy sencillo y fundamental: prohibir que la legislatura estadounidense apruebe  cualquier ley relacionada con la adopción de una religión o ratifique cualquier ley que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión o de petición. A continuación citamos íntegramente la primera enmienda a la Constitución de Estados Unidos:

El Congreso no aprobará ley alguna por la que adopte una religión oficial del estado o prohíba el libre ejercicio de la misma, o que restrinja la libertad de expresión o de prensa, o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a pedir al gobierno la reparación de agravios.

Es decir, que la primera enmienda a la Constitución de Estados Unidos prohíbe el establecimiento de una religión patrocinada por el gobierno federal. Se procuraba impedir a toda costa lo que ocurría en Inglaterra y su iglesia estatal, a saber, que el gobierno manejara los asuntos de la iglesia y que interfiriera con las prácticas religiosas de los ciudadanos.  Sin embargo, no tenía nada que ver con que el gobierno pudiera ayudar equitativamente a todas las denominaciones religiosas.

¿Qué ocurrió el día después de que la Casa de Representantes adoptara la primera enmienda?  El representante Elías Boudinot propuso una resolución mediante la cual se solicitaba al presidente Jorge Washington que promulgara un Día Nacional de Acción de Gracias (Thanksgiving Day). El 25 de septiembre de 1789, se aprobó la resolución propuesta por Boudinot. Ahora bien, si ACLU (siglas en inglés de American Civil Liberties Union, organización pantalla socialista establecida en 1920, brazo jurídico del movimiento humanista secular estadounidense, y la más exitosa en la destrucción de las leyes y los derechos tradicionales de los ciudadanos estadounidenses) hubiera existido en aquel entonces, no cabe duda de que se habría opuesto tenazmente a esta resolución.

 

La institucionalización de la mentira: el mito del “muro de separación entre la iglesia y el estado”

¿Cuál es la procedencia de la frase “muro de separación entre la iglesia y el estado”? La mítica frase se pronunció por primera vez en el caso histórico Everson v. Board of Education (Everson versus la Junta Escolar) de la Corte Suprema. El juez Hugo Black dio a conocer un inaudito principio jurídico: “La Primera Enmienda ha levantado un muro entre la iglesia y el estado. Ese muro debe mantenerse alto e infranqueable. No podríamos aprobar la más mínima violación”.  

Desde entonces, el poder judicial estadounidense, paulatina e implacablemente,  ha ido eliminando de la propiedad pública toda huella de cristianismo, ya sea lenguaje, simbolismo, o imágenes. Durante la década del sesenta se aprobaron leyes que prohibieron la oración y la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Más tarde surgieron los inconcebibles litigios en torno a si los alumnos de las escuelas públicas debían emplear la frase “bajo Dios” en el juramento de fidelidad a la bandera. En la actualidad, el poder judicial interpreta la primera enmienda de manera radicalmente distinta o como lo hicieron sus antecesores durante el primer siglo y medio de la república estadounidense. ¿Por qué, si el significado de la constitución estadounidense y sus enmiendas es extremadamente claro? No se trata de un documento complejo y extenso, cuya interpretación requiere de expertos descifradores, poseedores de claves y secretos de los que el ciudadano promedio no dispone. La constitución estadounidense no es como el libro de Apocalipsis en la Biblia u otros escritos difíciles de descifrar. Se trata de un documento breve, claro y de redacción bastante reciente.  De manera que el problema fundamental radica en la pérdida del compromiso que tenían los jueces de la corte suprema estadounidense con los encumbrados principios  fundacionales de la nación. Cuando la fe en el Dios verdadero se descarta como principio regidor de la  vida y el gobierno del hombre, cuando la cosmovisión cristiana ha sido reemplazada por una cosmovisión humanista secular, que no toma a Dios en cuenta o que en el mejor de los casos lo relega a un plano secundario, entonces no es de extrañar que el compromiso con la constitución y sus enmiendas, y el respeto por las mismas disminuya considerablemente o se pierda por completo.

Lo que a menudo se repite, aunque sea una garrafal mentira, llega a creerse como verdad inapelable. Y el mito de la “separación de la iglesia y el estado” es una de esas mentiras que muchos se han tragado, como carnada con anzuelo, sin por lo menos haberse tomado el trabajo de leer la constitución y las enmiendas. La primera enmienda es, clara e indiscutiblemente, una prohibición dirigida al gobierno federal estadounidense. De hecho, si cuando se ratificó la enmienda los trece estados originales de la Unión hubiesen interpretado (por su claridad, sencillez y brevedad, no había nada que interpretar) que la prohibición incluía a los gobiernos estales, la hubieran rechazado. ¿Por qué? Porque cerca de la mitad de los  trece estados originales habían establecido religiones estatales. De manera que, durante el primer siglo y medio de la república estadounidense, tomando en cuenta el contexto del la primera enmienda, la frase, “por la que adopte una religión oficial del estado”, significaba, simple y llanamente, que el gobierno federal no apoyaría ni impondría una iglesia nacional o denominación en particular. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Debido a debilitamiento del cristianismo en Estados Unidos y a la creciente hostilidad hacia éste, el significado de la primera enmienda ha sido radicalmente alterado. En la actualidad, adoptar “una religión oficial del estado”, inconcebiblemente, incluye pronunciar en público el nombre de Dios y de Cristo, y citar la Biblia y los Diez Mandamientos. Sin embargo, los fundadores de esta gran nación jamás tuvieron la intención de que el gobierno estuviera aislado de Dios o que dejara de reconocer su existencia. Mas debido a la prevaleciente y errónea interpretación de la primera enmienda y el consiguiente levantamiento de un  anticonstitucional “muro de separación entre la iglesia y el estado”, el gobierno estadounidense se ha tornado tan secular como los regímenes comunistas  de Cuba, China y de la antigua Unión Soviética (ver capítulo titulado Estados Unidos:  la rana en la olla).

En conclusión, según la carta escrita por Thomas Jefferson en 1802, poco después de convertirse en presidente de la nación (quien utilizó esta expresión, tomada de una metáfora empleada e un conocido sermón de la época, titulado  The Garden and the Wilderness [El jardín y la jungla]), y dirigida a la Asociación Bautista de Danbury, Connecticut, el “muro de separación” de la metáfora  era para proteger “el jardín” de la iglesia de la invasión de “la jungla” del gobierno, no viceversa. Además, la constitución de Estados Unidos no es un documento viviente que cambia de significado—como algunos pretenden hacernos creer— según la época, las circunstancias y sus intérpretes, sino un contrato íntegro de naturaleza inalterable. En esto, precisamente, radica su verdadero valor y vitalidad. De manera que los continuos e implacables intentos por cambiar, tergiversar o reinterpretar su significado, no son más que atentados contra su auténtico valor y su vida real, que es su inalterabilidad. Así que una constitución cambiada (excepto por enmienda), tergiversada o reinterpretada, como de hecho no pocos jueces nos quieren entregar hoy caprichosa y arbitrariamente,  es una constitución anulada e inservible. Logrado esto, quedan destruidos los fundamentos jurídicos de la nación. No obstante, la constitución estadounidense y sus enmiendas, interpretadas según los designios originales, posee auténticos valor y vida.

El juez de la corte suprema estadounidense, William Renquist, dijo: “La metáfora del “muro de separación” constituye pésima historia y peor ley. Ha caotizado totalmente los fallos judiciales. Debería abandonarse definitivamente”.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso del autor.


Did Jesus Christ Really Exist?

diciembre 7, 2009

 

 

I sometimes get questions about the existence of Jesus from dishonest and ignorant people. Often I feel those questions should not be dignified with a reply.  However, I believe in giving people the benefit of the doubt, and the opportunity to know the true and only Savior, because that is exactly what Christ himself would have done.

People even with the most rudimentary knowledge of history know that at the very least there are, not hundreds, but millions of books written about Christ. History would be almost incomprehensible without Christ. Western culture and American democracy would not have been possible without the influence of Jesus and his words in the Bible. Therefore, doubting the existence of Jesus is equal to saying that history and western culture are based on a myth.

Proving that Christ was a real person is not an issue to any thinking person with a general knowledge of history. However, Christ was much more than a historic figure. He was God in the flesh, the Savior sent by the Father to die for the sins of humanity. He claimed to be the Creator of the universe, the one who can forgive sins. The totality of the prophesies concerning his life and work came true when he came to this world. He also said the Bible is the word of God. Now, if the Bible is not the word of the only true God, Christ was a liar. But if he told the truth, as we believe he did, then the Bible is the word of the living God, and the Bible says that Christ is the only way to heaven, the only Savior. You see, truth is not relative to the individual. Truth is absolute. The law of gravity is an absolute truth. Even if you deny it’s true, if you jump from a ten story building, you will surely pay the consequences. Fundamental biblical truths about Christianity are the same. You may choose to reject them, but you will surely pay the consequences of your decision, and not invalidate those truths at all.

No theologian or serious Bible scholar worth its salt would even dare to challenge the divinity of Christ, much less his existence.

I recommend reading the great little book More Than a Carpenter, by Josh MacDowell, and The Case for Chirst, by Lee Strobel.  Last but not least, read the Gospel of John. You must be warned- reading the Bible could lead to a radical transformation in your own life. Remember, we  cannot both be right about this issue. This is the law of non-contradiction: the opposite of true is false. However, if I am wrong, I have nothing to lose, but you would have everything to lose, because Christ said that he is the only way to heaven, and the only ticket out of hell. What you believe or not will not change these biblical truths; however it will affect your eternal destiny.

 May the historical Jesus, the Christ of the Bible, the Savior of the world, give you understanding and humility to believe and accept these truths and know the Savior personally, not because I say so, but because they are fundamental truths for all humans.

“For God so loved the world, that He gave his only Son, that whoever believes in Him, should not perish but have everlasting life (John 3:16).”

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.

 


¿Domina usted su idioma? II

octubre 5, 2009

Mapa1

 

Una lengua puede vivir indefinidamente, como la porción de humanidad que habla dicha lengua, y puede morir, sustituida por otra, si le falta la entrañable adhesión de la sociedad que la habla. Pero mientras la sociedad quiera conservar su lengua, la vitalidad de ésta será perdurable.       Ramón Menéndez Pidal

Cualquier lengua viva sufre cambios y evoluciona. Como producto social, una lengua debe rejuvenecerse de continuo para acomodarse a las necesidades de sus usuarios. Sin embargo, cambio y evolución no son sinónimos de deterioro y destrucción, ni del desenfreno a que a menudo el lenguaje es sometido por tanto ignorante e improvisado. El lenguaje tiene como fundamental razón de ser la comunicación de ideas, es decir, que seamos comprendidos cuando hablamos y escribimos.

¿Domina usted su idioma? Nuevamente le invitamos a que lea las siguientes cuestiones idiomáticas, para que compruebe cuánto sabe o ignora referente a la lengua de Cervantes. (Le invitamos a que lea el primer artículo que publicamos en enero de 2008, titulado ¿Domina usted su idioma?

¿Cómo se dice?

              Incorrecto                                                       Correcto

“Nos sentamos en la mesa”.                      “Nos sentamos a la mesa”.

Peticionar (del inglés “petition”)                                    Pedir

Me gusta cantidad (sustantivo mal empleado

como adverbio)                                                            Me gusta mucho

“I am late” no se dice en español “Yo estoy tarde”.   Se dice: Se me ha hecho tarde   o  me he retrasado.

Pevée                                                         Prevé (del verbo prever)

Le removieron un tumor (anglicismo).                  Le extirparon o le extrajeron un tumor.

El hombre está patiseco.             El hombre está petiseco (raquítico, marchito).

Se removió el sombrero (anglicismo).              Se quitó el sombrero.

Visité  Cuba, visité Rumania, etc.                          Visité a Cuba, visité a Rumania (con la  preposición a antes de nombres propios de lugares que no llevan artículo).

Me luce que va a hacer frío.                          Me parece (o creo) que va a hacer frío. El verbo lucirse con sentido de destacarse o hacer un buen papel puede emplearse así: 1) La pareja se lució en el baile 2) El joven se destacó en el certamen.

Espero de que llegue pronto.                         Espero que llegue pronto.

Pensamos de que está en un error.             Pensamos que está en un error.

Se dio cuenta que lo estaban engañando.                 Se dio cuenta de que lo estaban engañando.

¿Con que te enamoraste de otra?           ¿Conque te enamoraste de otra?

Conque es conjunción coordinante, con que es una locución formada por la preposición con y el relativo que, que equivale a cual: La computadora con que trabaja se la regalaron. Conque lleva la intensidad de la pronunciación en con, mientras que con que la recibe en que.

Milígramo                                                                     Miligramo

Centígramo                                                                 Centigramo

Mi papá es autodidacta.                  Mi papá es autodidacto (este adjetivo, que también puede emplearse como sustantivo, tiene masculino y femenino. Se diría correctamente: Mi mamá es autodidacta).

Expander un negocio.                                 Expandir un negocio (con la terminación (ir), no (er).

Vivo en La Florida.                                      Vivo en Florida (El estado se llama Florida, no La Florida.)

Yo soy de los que opina.              Yo soy de los que opinan (plural).

Le tengo terror a las cucarachas.            Les tengo terror a las cucarachas.

Contribuyó una buena suma.             Contribuyó con una buena suma.

Los niños entran y salen de la escuela.           Los niños entran a la escuela y salen de ella (o de la misma).

Libros de referencia.                                           Libros de consulta.

Consulta, según el diccionario (WordReference.com), es la búsqueda de datos que se realiza en un libro, periódico, fichero, etc., para informarse sobre un asunto.

No regresaré hasta que no te hayas marchado.       No regresaré hasta que te hayas marchado (También es correcto decir: mientras no te hayas marchado).

Lo sabía, mas no me lo advirtió (mas es conjunción adversativa).

Ella es más hermosa que su hermana (más es adverbio de comparación y de cantidad).

Se escribe correctamente, sin la preposición de antes de gratis: La entrada es gratis; he trabajado gratis; el abogado te defenderá gratis.

¿Cómo se escribe la forma verbal, licua o licúa? Se escribe licua (li-cua, dos sílabas, no tres), sin acento en la u: licuo, licuas, licua, licuan.

Me gustaría que estuvieras más envuelto en actividades comunitarias.   Me gustaría que participaras más (o te interesaras más) en actividades comunitarias. No somos tamales para andar con tanta envoltura.

Nos reuniremos el día miércoles.        Nos reuniremos el miércoles. (Día está sobrando. ¿Qué otra cosa podría ser el miércoles –jueves, viernes, sábado, etc. — sino un día?)

El “area code” del inglés es el prefijo en español. Con este vocablo se indican zona, ciudad o país, antes de un número telefónico. El “zip code” es la zona postal.

Me perjudicó a propósito.                        Me perjudicó de propósito.

A propósito significa conveniente para lo que se destina. De propósito se refiere a algo que se ha hecho o dicho intencionalmente.

María debe de hablar (es probable pero no hay obligación). María debe hablar (deber significa obligación).

Apology y apología no significan lo mismo en inglés y en español. Según el diccionario de la Real Academia Española, apología significa “discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo”. Apology  significa disculpa. De manera que emplear apología en español con el mismo significado de apology  es un disparate garrafal.

Ejemplo de uso correcto: please accept my apologies: le ruego me disculpe.

La capital del Japón se escribe Tokio (dos sílabas, no tres), no Tokío (sin tilde en la i) y se pronuncia con la fuerza en la primera o. Rumania se escribe sin tilde en la i. La fuerza de pronunciación recae sobre la primera a.

El medicamento inyectable viene en un vial (del inglés vial).

Bonito, además de significar lindo, agraciado, bello, es el diminutivo de bueno. (Si lo duda, consulte el diccionario de la Real Academia Española en línea.)

Es anglicismo imperdonable emplear el adjetivo agresivo como sinónimo de activo, audaz, enérgico, diligente. Agresivo, en español, es aquel que ofende, provoca o ataca.

Se escribe a diestro y siniestro, no a diestra y siniestra.

Los siguientes nombres siempre se usan en plural: calzoncillos, vísperas, creces, alicates, espejuelos, víveres, pinzas, comicios, nupcias, efemérides, albricias, esponsales.

La traducción correcta de “commodities” (del inglés) no es comodidades, sino artículos de comercio.

“Malpractice”, traducido al español, no es mala práctica, que es un disparate colosal, sino negligencia (negligencia profesional, etc.).

 

No es lo mismo

No es lo mismo el cura (sacerdote), que la cura (acción y efecto de curar).

No es lo mismo el Papa (Sumo Pontífice), que la papa (tubérculo comestible).

No es lo mismo el capital (caudal), que la capital (ciudad principal).

No es lo mismo el cometa (astro), que la cometa (papalote).

No es lo mismo el corte (de cortar), que la corte (del rey).

No es lo mismo el cólera (enfermedad infecciosa), que la cólera (ira, furia).

No es lo mismo el parte (comunicación), que la parte (porción de una cosa).

No es lo mismo el frente (primera fila de tropa), que la frente (parte superior de la cara, de mayor tamaño en los calvos).

No es lo mismo el pendiente (arete), que la pendiente (inclinación o declive).

No es lo mismo el levita (de la tribu de Leví), que la levita (prenda de vestir).

No es lo mismo el calavera (hombre disoluto, mujeriego), que la calavera (huesos de la cabeza).

***

El verbo taponear no existe. El verbo que tenemos es taponar (de tapón), que significa “cerrar con tapón un orificio cualquiera”.

Parónimos: espulgar significa “limpiar la cabeza, el cuerpo o el vestido, de pulgas o piojos”. Los monos se espulgan, no se expurgan. Expurgar significa “limpiar o purificar una cosa”. Expurgar el idioma de barbarismos. También quiere decir “censurar la autoridad competente ciertas partes de un libro o un escrito, sin prohibir su lectura: Expurgaron el “Lazarillo de tormes de ciertos pasajes anticlericales”.

Yerba y hierba significan lo mismo y se pronuncian del mismo modo: Yerba.

En español no se introduce a una persona, se presenta. En inglés, cuando las personas no pertenecen a la misma categoría, se emplea “present”, no “introduce”. “Introduce” se usa para presentar a personas del mismo rango. En español, sin embargo, siempre se presenta, porque introducir en estos casos es anglicismo con distinto significado en nuestra lengua.

Las mujeres que ejercen la medicina se llaman médicas, galenas o doctoras (femenino), no médicos (masculino). Lo mismo ocurre con las licenciadas en derecho. El diccionario de la Real Academia Española ofrece la siguiente definición: abogado -da. ‘Licenciado en Derecho’. El femenino es abogada (→ género2, 3a): «Ellas son brillantes abogadas» (País [Esp.] 30.5.97). No debe emplearse el masculino para referirse a una mujer: la abogado.

Se dice ‘la primera ministra’, no ‘la primer ministro’. Se dice ‘la presidenta’, no ‘la presidente’.

En cuanto al poeta, el la actualidad, según el Diccionario Panhispánico de Dudas de la Real Academia Española,  se utiliza la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta: “Sor Juana, la poeta mestiza de México (Fuentes Esto [Méx. 2002]).

 

Uso de los vocablos inadvertido y desapercibido

Real Academia Española

Inadvertido, da

  1. Dicho de una persona: Que no advierte o repara en lo que debiera.
  2. No advertido.

Desapercibido, da

Adj. No apercibido.

Diccionario de la lengua española WordReference.com

Inadvertido, da

Adj. Desapercibido, que no se nota.

Desapercibido, da

  1. Adj. inadvertido, no percibido.
  2. Desprevenido

Diccionario panhispánico de dudas

Desapercibido, da. Inadvertido o no percibido. Hoy se emplea casi exclusivamente en la expresión pasar desapercibido (no ser notado o percibido), tomada del francés en el siglo XIX: “La ley pasó desapercibida en aquel momento”. Este adjetivo se usaba en el español medieval y clásico con los significados de ‘desprovisto’ y ‘desprevenido’: “Como los tomaron desapercibidos, hirieron a muchos de ellos” (Cortés Cartas [Esp. 1519-26]; pero su empleo con estos sentidos comienza a decaer a partir del siglo XVIII y hoy sólo está vivo el uso influido por el francés que, aunque tradicionalmente censurado por galicista, se ha asentado durante los dos últimos siglos y forma parte hoy de la norma culta. Esta moderna acepción también está legitimada por el uso de apercibir como ‘percibir’ o de apercibirse como ‘darse cuenta’.

El verbo intransitivo contactar hace años fue aceptado por la Real Academia Española. Significa “establecer contacto o comunicación con alguien.  ‘El domingo contactaron con él’.  Sin embargo, existen expresiones o términos castellanos que pueden emplearse en su lugar: ponerse en contacto con o comunicarse con.

En nuestro afán de simplificar y reducir, no olvidemos nunca que el español es una lengua analítica, cuando el inglés es un idioma sintético. De modo que a menudo es imposible usar una sola palabra en nuestro idioma para enunciar la misma idea que se expresó en inglés con un solo vocablo.

Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.


El ferrocarril y la locomotora de vapor en Cuba

septiembre 1, 2009

 

 1530 Baldwin 1925 Low

Locomotora Baldwin 1530, configuración 2-6-0, fabricada en 1925 en Estados Unidos. Central José Smith Comas, antiguo Central Progreso, cerca de Cárdenas, Matanzas. Foto cortesía de Rob Dickinson. Todos los derechos reservados.

 

El ferrocarril cubano: el primero en Latinoamérica

El ferrocarril llegó a Cuba diez años antes que a España. La primera línea, entre La Habana y Bejucal, se inauguró en 1837. El ferrocarril cubano, el primero en Latinoamérica, fue también el primero del mundo consagrado al transporte de azúcar y melaza. La vía férrea llegaba hasta los mismos puertos de embarque. La máquina de vapor fue inventada por el inglés James Watts en 1775. Sin embargo, la locomotora de vapor se mantuvo en una etapa experimental hasta septiembre de 1825, en que se construyó la primera línea de ferrocarril, entre Stockton y Darlington, en Durham. Una de las locomotoras fabricadas por un inglés, George Stephenson, participó en una competencia realizada en 1829, organizada por la compañía ferroviaria Liverpool-Manchester. La locomotora de Stephenson, llamada “Rocket”, ganó la competencia y alcanzó una velocidad máxima de casi cincuenta kilómetros por hora.

Las primeras locomotoras de vapor en Cuba

Las primeras locomotoras de vapor que llegaron a Cuba provenían de Inglaterra. Fueron cuatro locomotoras Braithwaite, parecidas al modelo “Rocket” de Stephenson. El primer ferrocarril cubano fue inaugurado el 19 de noviembre de 1837, y el primer tren oficial partió hacia Bejucal a las ocho de la mañana del mismo día, convirtiendo a Cuba en el séptimo país del mundo en tener ferrocarril. Los pasajeros pagaban dos pesos y cuatro reales por el viaje entre La Habana y Bejucal en primera clase, un peso y dos reales en segunda clase, y cinco reales en tercera clase. El ferrocarril en Matanzas llegó primero a Cárdenas, donde la sección inicial, entre Cárdenas y Contreras, se inauguró el 25 de mayo de 1840, y el resto de la vía férrea, hasta Bembas, se completó en diciembre del mismo año.

Predominio de las locomotoras estadounidenses

Las locomotoras estadounidenses comenzaron a llegar a Cuba en 1838, enviadas por Baldwin, fabricante que con su primer pedido del extranjero se inicia en el mercado de exportación. Las máquinas de vapor estadounidenses, fabricadas por Baldwin Locomotive Works, ALCO, Vulcan Iron Works, Davenport y Rogers, como las que funcionaban en el Central Limones en mi pueblo natal  (Limonar, Matanzas) hasta su desmantelamiento en la década del 90,  predominaron en la industria azucarera  durante el siglo veinte. Un reducido número de locomotoras provenía de países europeos, marcas Henschel, Borsig y Orenstein & Koppel (O&K). La gran mayoría de las locomotoras han sido de configuraciones de 2-6-0 (2 ruedas guías delanteras y 6 ruedas motrices), 4-6-0 y 2-8-0, además de dos enormes 2-8-2. Las locomotoras fueron reenumeradas en la década del 70, partiendo de su fuerza nominal de tracción. Así se reenumeraron desde las más pequeñas (1100) hasta las de mayor tamaño y potencia (1900). La mayoría de los centrales son (o eran) de carrilera estándar (4’ 8-1/2”). No obstante, había centrales de carrilera estrecha, entre las que predominaba la de 2 pies 6 pulgadas de ancho. Algunas líneas eran de 3 pies de ancho  y otras, más estrechas, de 2 pies 3-3/4 pulgadas.

La fabricación de locomotoras de vapor concluyó a principios de la década del cincuenta, cuando las empresas ferroviarias estadounidenses dejaron de comprar locomotoras de vapor, reemplazándolas con locomotoras diesel-eléctricas. La línea que se inauguró en 1843 entre Regla y Guanabacoa fue una de las primeras de su clase, y 57 años más tarde (1900) se convirtió en el primer ferrocarril eléctrico de Cuba.

Destrucción de la industria azucarera y fin de la era del vapor en Cuba

En la década del sesenta dejaron de funcionar comercialmente las últimas locomotoras de vapor en Estados Unidos. Sin embargo, los 161 centrales azucareros en Cuba continuaron dependiendo del vapor para mover su maquinaria y para el transporte de la caña, hasta la eventual destrucción de la industria azucarera por el gobierno comunista imperante en la isla. En la actualidad, funcionan muy pocas fábricas de azúcar en toda Cuba. Existen más de quinientas locomotoras de vapor en la isla, de las cuales sólo unas pocas se mantienen en funcionamiento. Numerosas de las mismas se conservan en museos en La Habana y en algunos centrales clausurados, convertidos en museos. Varias locomotoras de vapor han sido restauradas y funcionan en la industria del turismo.

Guido F. Castellanos

Para mayor información, comprar mi libro titulado Mi patria de papel

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.


Concerning Socialized Healthcare in America

agosto 21, 2009

Obama Joker 

I was born and raised in Cuba, a country that, like all communist countries, had and still has government controlled healthcare. Many today still believe in the myth of the achievements of the Cuban Revolution, including the so called “free” healthcare. When government took over the Healthcare System, everything started to fall apart. Doctors and nurses started to leave the country (there’s very little incentive to study and practice medicine, when a taxi driver makes as much or more than a doctor. As a matter of fact, many doctors became full time or part time taxi drivers, that is why in Cuba we have the best educated taxi drivers in the world!), the quality of healthcare went on a steep downward spiral and for the past three decades Cubans in the island don’t even have access to the most basic over the counter medications, like an aspirin or an antihistamine, except for the ones that relatives and friends send them from America.

When a country has a single-payer system, like Canada, that nation has subscribed to the least effective way to achieve universal health insurance coverage. It’s a myth that Canadians enjoy universal healthcare coverage while receiving the same quality and quantity of medical goods and services as Americans today. Americans spend more on healthcare than Canadians do; however, they get faster access to more and better medical resources. Brett Skinner, in the Journal of the American Enterprise Institute, says: “Healthcare appears to cost less in Canada than in the United States partly because Canadian government health insurance does not cover many advanced medical treatments and technologies that are commonly available to Americans. If Canadians had access to the same quality and quantity of healthcare resources that Americans enjoy, Canada’s government health insurance monopoly would cost much more than it currently does.” Mr. Skinner ads: Our recent study comparing healthcare in the United States and Canada shows that the public-private U.S. system outperforms the Canadian system on almost all the key indicators of available healthcare resources. The United States even performs nearly as well as Canada in terms of providing “effective” health insurance coverage for its population.”

Our healthcare system is flawed, like any other human system, but the Canadian model of socialized medicine is far worse. Emulating an unsuccessful healthcare system is not only foolish but perilous. What we are witnessing today in America is a president and an administration with an agenda they want to push through no matter what the people have to say, even if the majority is against it. Townhall meetings all over America and all the latest polls reveal a general frustration and discontent on the part of the people because of the fact that many politicians (mostly ultra liberal democrats) don´t want to hear and don´t care about what voters have to say about healthcare. What I see today is not debate that involves, as someone told me,  “the exchange of honest information grounded in fact, in knowledge, in education, in research, in search of the greater good” on the part of the politicians. I see rude, patronizing and condescending political ideologues looking down and putting down honest voters just because they disagree with them vehemently on this issue.

Socialized healthcare, and for that matter “socialized anything”, is never the right answer to any problem facing a nation, particularly the United States of America. Socialism is an ideology and a pretty destructive one at that. I should know. I not only experienced it first hand for many years, but have also studied the subject thoroughly during the past four decades. And the fact that some form of it may be working in certain small European countries, with populations of only a few millions, doesn’t mean that we should follow suit. Our country is too large (not only in square miles but also in population), too rich, too diverse and too complex for our government to start experimenting with simplistic and failed formulas at this stage of the game. We didn’t become the greatest country on the face of the Earth by emulating failed regimes and implementing destructive ideologies. Government tentacles are already too long and intrusive in our lives in America. Mostly because of that, our economy is not the freest in the world (According to the Index of Economic Freedom of the Heritage Foundation/Wall Street Journal). The formula is simple and it works: the smaller the government and the less control it has the better for the people and for the country as a whole, and the freer we are. We already have too much control and intrusion from the government and it has only been detrimental to the wellbeing of our nation and to personal freedom. For example, if parents who value freedom and parental authority over their offspring, want to find out how free they are to make decisions concerning the education of their children, let them go to the public school and tell the administration that their children will no longer be coming to school. They will soon receive an unpleasant surprise from school authorities, and find out the hard way how deep the tentacles of the U.S. government penetrate into the citizen’s private life, gradually leaving less room for decisions that should be made only by parents, not government bureaucrats. I want the government controlling less, not more of the decisions concerning healthcare in my life. Always keep in mind that government is a terrible servant and a fearful master.

Concerning socialism, Winston Churchill said it best: “Socialism is a philosophy of failure, the creed of ignorance, and the gospel of envy, its inherent virtue is the equal sharing of misery.”  

 Guido F. Castellanos

Se prohíbe la reproducción total o parcial sin permiso escrito del autor.